¿Qué significó el 2020 para la economía del país?

29 de diciembre de 2020 00:00

El 2020 ha sido el año más difícil de la historia económica del Ecuador. Debido al estricto confinamiento, tanto la oferta como la demanda sufrieron golpes, y los resultados macroeconómicos y sociales son poco alentadores. Este corto artículo pretende presentar un brevísimo resumen con datos de los últimos reportes internacionales sobre la economía ecuatoriana en el 2020.

 

De marzo a agosto, el impacto del COVID-19 en la economía ecuatoriana asciende a un monto aproximado de $10.000 millones. Solamente el 18% de este valor corresponde al sector público, y el 82% al sector privado. Asimismo, el sector económico más golpeado fue el del comercio, con el 30% del total de las pérdidas, seguido por el sector de salud (13%), transporte (11%), turismo (9%), y servicios (9%).

 

En la macroeconomía, el decrecimiento del PIB será del 9%, y no el 11% pronosticado en mayo, debido a la positiva pero insuficiente renegociación de deuda por un monto de $17.375 millones. A esto se suma el acuerdo dentro de la línea de crédito de servicio ampliado del FMI (el más grande de la historia), por un monto de $6.500 millones, con desembolsos sujetos a condicionalidad moderada revisada trimestralmente. La deuda pública del país supera los $70.000 millones, y las reservas internacionales no alcanzan los $5.600 millones con corte a diciembre.

 

En lo social, el panorama es menos alentador. Ecuador recibirá al 2021 con 2.1 millones de “nuevos pobres”. Ellos se sumarán a los 4.3 millones de pobres que existían antes de la pandemia, y sumarán 6.4 millones en total, lo cual representa el 37% de la población del país. Asimismo, el 2020 dinamizó la clase media en un 12%, y 800.000 personas pasaron a vivir en condiciones de pobreza extrema. De acuerdo a datos del IESS, el 2020 también sorprendió con la desafiliación de 240.000 personas entre marzo y mayo, donde el 80% pertenecen al sector privado, y el 40% a la ciudad de Quito.

 

El 2021 viene con varios retos generados por la pandemia. Para resolverlos, es importante poner nuevos temas en la mesa de debate de la economía política. Fortalecimiento institucional, mecanismos y redistribución democrática de acceso a los factores de producción, contribuciones únicas a los grandes capitales, transparencia en el gasto social, y un Estado con mayor fuerza en la provisión de salud, son algunos de los temas pendientes que como ciudadanos debemos defender y posicionar para transformar la realidad macroeconómica y social del país.

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