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Liam Fox: "El empoderamiento económico de la mujer a través del comercio ha desempeñado un papel clave en la creación de estabilidad política"

El exsecretario de Comercio Internacional del Reino Unido, el Dr. Liam Fox, afirma que la Organización Mundial del Comercio necesita "más insumos para las mujeres por parte de las mujeres".
02 de septiembre de 2020 09:45

Cuando la mayoría de la gente piensa en el comercio, probablemente no se vincule al género como un tema relevante. Bueno, deberían hacerlo. ¿Qué podría ser más contraproducente que no utilizar el talento, la innovación y la creatividad de la mitad de la población del planeta?

Como alguien que se formó y ejerció como médico, estaba acostumbrado a que la mitad de mis colegas, y a veces más, fueran mujeres. Sin embargo, en muchas partes de nuestro mundo las mujeres están excluidas no solo de las profesiones, sino a menudo del mundo laboral mismo.

Entonces, ¿cómo abordamos estos problemas? Junto con muchos otros, a menudo he repetido el dato de que un sistema basado en reglas para regular el comercio mundial ha ayudado a sacar a más de mil millones de personas de la pobreza extrema en los últimos 30 años. Nadie puede negar este extraordinario logro y no me cansaré de decirlo.

También sabemos que, en 2016, McKinsey estimó que la creación de más oportunidades de trabajo para las mujeres, incluso en los sectores impulsados por las exportaciones, podría agregar 12 billones de dólares a la economía mundial para el 2025.

No obstante, a pesar de que se están logrando avances reales, las mujeres siguen enfrentándose a barreras desproporcionadas para acceder a oportunidades comerciales y mercados debido a actitudes discriminatorias, condiciones desfavorables y acoso, así como acceso desigual a insumos como créditos y propiedades.

Por lo tanto, todavía queda mucho trabajo por hacer. Mientras somos testigos de los crecientes niveles de acciones unilaterales y proteccionismo, sabemos que el notable logro de las últimas tres décadas está amenazado y que quienes sufrirán la peor parte serán las mujeres.

Sabemos además que la reducción de la expansión de la prosperidad a través del comercio puede tener amplios efectos. El empoderamiento económico de la mujer a través del comercio ha desempeñado un papel clave en la creación de estabilidad política y, por tanto, en las condiciones para un progreso económico más amplio.

Esto nos importa a todos, dondequiera que estemos. Por lo tanto, debemos asegurarnos urgentemente de que las mujeres que participan en ese comercio puedan esperar que se cumplan las normativas sobre comercio. Y si queremos atraer a más mujeres de países en desarrollo al comercio, debemos seguir financiando los numerosos programas que existen para ayudarlas a hacerlo de muchas formas diferentes. Pero para los que estamos involucrados en el comercio en particular, tenemos que asegurarnos de que haya una estabilidad de expectativas en cuanto a a qué mercados pueden acceder y cómo.

Sin embargo, esto no es un asunto exclusivo de las mujeres de los países en desarrollo. En las economías desarrolladas, el creciente proteccionismo hará que los precios aumenten para los consumidores. También sabemos que en cualquier situación de caída económica la pérdida de puestos de trabajo se observa de forma más pronunciada entre quienes cuentan con un trabajo temporal o de tiempo parcial, trabajos predominantemente ocupados por mujeres.

En resumen, el creciente proteccionismo y la falta de voluntad de promover las normas que rigen el comercio, e incluso aplicar las existentes, nos amenazan a todos, pero a las mujeres en particular.

En cuanto a la posibilidad de atraer a más mujeres a la construcción de la normatividad del comercio, debemos realizar cambios en todos los niveles.

También entiendo perfectamente la idea de que una mujer sea directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) con todo lo que ello significa para mi postulación. Por supuesto, creo que tengo las calificaciones y las habilidades para respaldar mi candidatura; de otra manera difícilmente me hubiera presentado. En un momento en que los desafíos de la OMC son más políticos que técnicos, me parece que tener a alguien que sea primero político y después tecnócrata es la respuesta correcta. Pero acepto que necesitamos más mujeres en la cima del comercio y, si se identificara a una mujer como la mejor candidata para el puesto, no tendría objeciones.

Sin embargo, lo que es seguro es que necesitamos más aportaciones de las mujeres para que la OMC pueda desempeñar su papel para sacar a otras mil millones de personas de la pobreza extrema. Estas no son solo palabras vacías, ya que he prometido que si tengo éxito en mi candidatura al menos la mitad de mi equipo serán mujeres.

Espero que mis palabras hayan servido para demostrar cuán importante es el género en el comercio.

Resulta que, cuando se mira de cerca, el género es una dinámica clave que cualquier persona a cargo de la OMC deberá abordar. (O)

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