Renegociación positiva pero insuficiente

- 09 de julio de 2020 - 00:00

En agosto, el Ministerio de Finanzas recibirá la respuesta final sobre la propuesta de renegociación de la deuda con tenedores de bonos emitidos por Ecuador. De concretarse, este será uno de los poquísimos momentos significativos en la toma de decisiones de política económica de este gobierno, a la vez que será un motivo de exultación de las autoridades nacionales para en algo contrarrestar los numerosos fracasos en política económica, causados por débiles estrategias políticas y comunicacionales.

El cabildeo realizado por el ministro Martínez y su grupo de asesores económicos ha logrado que varios grupos de inversionistas, entre los que se incluyen Blackmore y Ashmore Group (aproximadamente el 40% de tenedores de deuda ecuatoriana), acepten la propuesta sin condiciones especiales. En caso de que el plan sea aprobado por el 66% de los acreedores en la mayoría de bonos (sin contar a los acreedores de bonos de 2024), el mismo entrará en vigencia de manera inmediata. Ante esto, los detractores del gobierno y críticos del ministro Martínez deberán tener la decencia de reconocer lo positivo que eso significaría para todo el país.

El descuento total de la renegociación asciende al 52,4% del valor actual y está compuesto por un ahorro de casi 4% en intereses, 10 años más para el vencimiento de los bonos 2030, cinco años de gracia para el pago de capital y un ahorro del 9% en el valor total de capital por los bonos emitidos. Sin duda, es un acuerdo favorable, pero tiene el riesgo de volverse insuficiente, por varias razones.

En primer lugar, de nada servirá generar plazos más largos para el cumplimiento de la deuda si es que el país no puede buscar los medios de pago necesarios. En ese sentido, es imprescindible acompañar al proyecto de renegociación de deuda, con un sólido programa de política económica que genere más ingresos en los próximos diez años. Segundo, debe existir voluntad política en cualquiera que sea el siguiente gobierno para continuar con el programa de deuda reestructurada. Harán mucho daño todo tipo de discursos populistas del default y la deuda ilegítima. Finalmente, es importante dar a conocer a la ciudadanía que la deuda pública no es negativa. Varios países viven con deuda superior a la ecuatoriana, pero tienen la capacidad de producir para pagarla. El problema se genera cuando el pago de obligaciones por deuda va más rápido que el crecimiento de la economía. Es en ese momento cuando la deuda se vuelve insostenible. (O)

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