Las nuevas generaciones vivirán la lucha por la equidad

- 08 de marzo de 2020 - 00:00

En nuestra sociedad todavía hay mucho trabajo por hacer en temas de equidad de género. Pero esto no quiere decir que el camino recorrido hasta ahora no ha tenido resultados. Gracias a la lucha diaria, en frentes como la política, la economía, la academia, la calle... hay transformaciones que ya se sienten. La presencia, antes impensable, de mujeres en espacios tradicionalmente masculinos como las fuerzas policiales y militares, graduadas como oficiales y combatientes, dan cuenta del cambio que se vive. Poco a poco es más aceptado que una mujer no contraiga matrimonio o no tenga hijos, sin que por ello se la considere “incompleta o inútil”. El trabajo destacado de mujeres, en altos cargos ejecutivos, abre las puertas a otras jóvenes para luchar por profesionalizarse y aspirar a mejores puestos y salarios.

Uno de los logros sociales más tangibles está dentro del hogar. El trabajo doméstico y el cuidado de los niños ya no se consideran tareas exclusivas de las féminas; los hombres también las asumen. La idea de que la estabilidad y fortaleza de la familia, es una tarea de dos, crece y se fortifica en las nuevas generaciones. Se respeta el período de maternidad y se habla de un permiso de paternidad, incluyendo al hombre en la responsabilidad de la crianza de los hijos, no solo como proveedor económico, sino también como apoyo emocional del hogar. Esta lucha, que no termina aún, permite desarrollar nuevas masculinidades que dejan de lado estereotipos caducos en beneficio de todos los géneros. La misma conmemoración del Día Internacional de la Mujer se recupera. De a poco se deja de lado la comercialización de esta fecha, para recordar su esencia, la lucha por el respeto de nuestros derechos.

La realidad se construye desde el lenguaje, y a paso lento pero firme, el lenguaje se aleja de la violencia de género. Enseñamos que decir a alguien: “nena” o “niña” no es un insulto y que “no es no” venga de quien venga. Usamos cada vez más el “todas” en el discurso diario, incluimos en el diálogo social temas antes considerados tabú como la menstruación, el placer sexual femenino, la diversidad estética, la existencia de otros tipos de violencia como la psicológica y económica. Cada vez más y con más fuerza se siente y se escucha: “Respetemos los Derechos Humanos, porque nos pertenecen a todos y todas”.(O) 

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