Las dimensiones del juego

- 16 de febrero de 2020 - 00:00

Una película que apuesta a la imprevisibilidad es Diamantes en bruto (2020), de los hermanos Josh y Ben Safdie, protagonizada por Adam Sandler, este más conocido en comedias.

Lo que tenemos ante nosotros es un filme que, desde el inicio hasta el final, nos deja en medio de la incertidumbre. Y esto por su argumento, donde Sandler interpreta a un individuo que trabaja en el negocio de las joyas, es apostador, inquieto, no tiene escrúpulos para nada. Una piedra de diamante en bruto es el leitmotiv de la historia.

Los hermanos Safdie retan al espectador con Diamantes en bruto. Le ponen en el escenario del juego de la vida. Aunque sepamos que Sandler es un negociante de joyas y aunque podamos convencernos de que ese negocio es, además, de alto riesgo, por los valores financieros que alrededor se erigen, la película es una metáfora de cómo el ser humano puede apostar a todo.

Es claro que la noción de juego es intrínseca a la vida humana. Desde ya, según Johan Huizinga, en su estudio Homo Ludens, el ser humano se constituye dentro de la sociedad jugando. Esto quiere decir que constantemente debe tomar decisiones y afrontar diversidad de contingencias operadas por sus semejantes. La dimensión lúdica, en este contexto, significa que el individuo debe saber eludir las controversias, los accidentes, las mismas apuestas de quienes se anteponen en el camino. En parte, el juego vendría a ser sortear el azar y la suerte, y, del mismo modo, la muerte que está en cada recodo de la vida.

Diamantes en bruto muestra eso: un individuo que apuesta a todo, que zarandea los conflictos, engaña a la muerte, al punto de que parece un ser irracional. La película es un claro ejemplo del juego de la vida como un asunto azaroso.

Y he ahí la virtud del trabajo de los hermanos Safdie poniendo en escena, además, a un actor de comedias como es Sandler. Convierten el fingimiento de situaciones o el equívoco del género de la comedia en asuntos que rayan en el drama sobre la compulsión por el dinero. Lo que a la final demuestra Diamantes en bruto es que, dentro de la economía de la vida, la apuesta a la muerte es arriesgada, porque de lo que se trata es de sacar jugo a la vida. Una película interesante y renovadora. (I) 

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