El desafío “rompe cráneos”, ¿una amenaza real?

- 25 de febrero de 2020 - 00:00

Las nuevas tecnologías de información y comunicación  influyen en la gestación de comportamientos, que rompen algunas reglas que, supuestamente, han sido respetadas por la sociedad. El juego “viralizado” en redes, denominado “rompe cráneos”, causa preocupación en las comunidades educativas.

Esta actividad calificada erróneamente como juego, se efectúa en los patios o corredores de las escuelas o colegios. El resultado es una posible fractura del cráneo, contusión o derrame cerebral. Pero lo más curioso es que esta escena es filmada por los compañeros y luego reenviada –“viralizada”-, a través de las redes sociales.

Esta actividad se ha convertido en una plaga en algunos centros educativos de Estados Unidos y Latinoamérica, y el primer caso difundido se presentó ya en Guayaquil, que ha impresionado a autoridades, padres, docentes y profesionales de la psicología y medicina. Se denomina “rompe cráneos” porque las lesiones producidas tienen relación directa con el cerebro y el cráneo. Según los expertos, este reto viral y sus alertas llegaron de Venezuela, México y Colombia.

Los psicólogos consideran que es una tendencia entre niños y adolescentes que buscan nuevas experiencias. Pero concluir que los actores que lo practican son malos, violentos o malsanos es reducir el problema a una categoría moral, cuando los propios actores reconocen que no saben por qué lo hacen. El tema es más profundo.

En esencia, el reto es obtener nuevas sensaciones donde el riesgo, los desafíos, así como la búsqueda de emociones diferentes –características de la adolescencia- convocan a este tipo de juegos. Sitios como Tik Tok son apetecidos en el mundo, por morbo, curiosidad y “ganas de hacer algo diferente”.  

Es responsabilidad de los padres acompañar a los hijos en el proceso de maduración, junto a maestros sensibles a los nuevos problemas por el mal uso de las tecnologías. Los niños y los jóvenes no deben caer en estos supuestos juegos, que amenazan su integridad física y emocional. Apostemos a la defensa de la vida y la salud. (O)

 

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