Las cifras transparentes de muertos

- 06 de abril de 2020 - 00:00

Sería una actitud insensible no entender la desesperación y angustia de los parientes de las personas fallecidas, cuyos cuerpos no son recogidos a tiempo o cuyo destino final no se conoce y que los familiares pidan la devolución de los restos.

Pero también es importante conocer por qué esas personas han perdido la vida y cuáles son las causas, para tener un dato mucho más real y, sin especular, realizar los análisis que todos los ciudadanos, incluidos los medios, necesitamos para contar toda la verdad.

El presidente Lenín Moreno dijo este jueves que es fundamental transparentar las cifras, duela lo que pueda doler. Y eso es lo que intenta hacer el Comité de Operaciones de Emergencia (COE).

El tema es muy complejo y hay que manejarlo con extrema sensibilidad.
Italia es uno de los países donde más muertos hay en el mundo por el coronavirus: 15.887. En el “Bel Paese”, muchas víctimas mueren en aislamiento hospitalario y en la más completa soledad. Se recogen los cuerpos, se los pone en ataúdes y se los incinera sin presencia de familiares o amigos. Allí tampoco es posible ver por última vez a un ser querido ni darle el adiós final, eso está prohibido porque es un peligro para sus deudos. No se puede vestirlos con sus mejores trajes como se acostumbra, los fallecidos quedan con las batas de hospital. Todo es desolador, los encargados del servicio funerario envían fotos de los féretros a sus parientes y la tristeza se triplica. Pero en los medios impresos no se publican imágenes de ellos por un tema de respeto a la intimidad y a la dignidad de ellos. En la península itálica las víctimas también son más numerosas que las cifras oficiales y certificadas, dice el Diario romano La Repubblica.

“El covid-19 está despojando a sus muertos de su dignidad y agravando el dolor de los que quedamos vivos”, dice la periodista Sofía Bettiza, de BBC Mundo.

En Ecuador, sin contar con la perversidad de las fake news, los medios serios se esfuerzan por narrar al país lo que está ocurriendo en Guayaquil, la ciudad donde se registran más defunciones, contagiados e infectados.

Es el momento de la sensibilidad y solidaridad general. Sepelios dignos y alivio en estos momentos de dolor, como dijo el Presidente. Todos debemos apoyar y aportar las gestiones de entidades públicas y privadas para superar esta pesadilla que nadie en el mundo esperaba.
Como cita el consultor español Antoni Gutiérrez, “la verdad solo se robustece con la investigación, la falsedad con el apresuramiento y la incertidumbre.

La primera tragedia que ha traído la pandemia es que nadie estaba preparado”. (O) 

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