Gremios y organizaciones sociales conmemoran el 1 de Mayo

Trabajo sobre capital, una disputa histórica

Gremios y organizaciones sociales conmemoran el 1 de Mayo
01 de mayo de 2015 00:00

Una conmemoración con 2 objetivos diferentes. Este año, la marcha de los trabajadores del Ecuador para conmemorar su día clásico está polarizada entre quienes tienen como plataforma sus objeciones a la recientemente aprobada Ley de Justicia Laboral y aquellos que están a favor de la normativa. Pero hay un elemento en el que todos estarán de acuerdo, en el principio de que el trabajo o el ser humano están por encima del capital.

Quienes aducen que la ley afecta al sindicalismo, a la rentabilidad del Seguro Social y a las jubilaciones son las organizaciones afines a la Cedocut, exmilitantes del MPD y varios sectores indígenas; mientras que grupos afiliados a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), amas de casa, trabajadores informales y campesinos, entre otros, consideran que la ley amplía los derechos de grupos que siempre fueron invisibilizados.         

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La CUT explica su respaldo al Gobierno. Políticas como la eliminación de la tercerización, del trabajo infantil y de toda forma de explotación laboral son parte de los avances en sus derechos, que se traducen en lo que el Mandatario considera que es la supremacía del trabajo humano sobre el capital.  

Este enunciado, como lo ha explicado en varias ocasiones, no es otra cosa que recalcar que el trabajo no es el medio sino el fin de la producción y de lo que se trata es de dignificar al ser humano.   

Para Hugo Jácome Estrella, superintendente de Economía Popular y Solidaria, el trabajo está en el origen de la humanidad, esto implica reconocer al ser humano como sujeto y fin de toda actividad, a su vez rechaza la lógica de acumulación del capital que cada vez más supone la precarización del trabajo y las condiciones laborales. (LEA EL DOCUMENTO SOBRE LA LEY DE JUSTICIA LABORAL)

“Reconocer al ser humano como sujeto y fin de toda actividad supone remecer las bases de las estructuras sociales, pues no solo se requiere subordinar los intereses del capital y mejorar las condiciones de los trabajadores, sino reconocer otras formas de trabajo, históricamente invisibilizadas o marginadas, como la economía del cuidado o popular y solidaria; el trabajo es el sustento de la reproducción de las familias y de la vida misma”, puntualiza el superintendente Jácome.

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Rubén Flores, catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), sostiene que hay que entender que Ecuador, con la Constitución de 2008 impulsó un cambio de poder y de un modelo económico que era social de mercado hacia otro que se convirtió en popular y solidario. “La Constitución generó la economía popular y solidaria, que establece que el eje central es el ser humano como fin de todo el proceso económico”.

Existen marcadas diferencias. En el anterior modelo, es el capital el fin de todo y por ende los procesos productivos giraban a su alrededor. Se trataba de generar ganancias por encima de todo.  

Desde la nueva perspectiva, la de 2008, lo que se plantea es que la economía es una ciencia social, es decir, que todos los procesos que estudia son generados por el hombre: la producción primaria, los campesinos, que finalmente cosechan el arroz, la papa, etc. “No es el producto lo primordial sino el ser humano que se convierte en el agente de transformación; la economía popular y solidaria hace que el ser humano sea privilegiado y es el objetivo principal”.

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A esto se suman otros aspectos: que la inversión social que el Gobierno Nacional está haciendo no tiene parámetros históricos de comparación, pues privilegia a la persona a través de la educación, la salud y lo más relevante, reconoce la economía popular y solidaria con la generación de un sistema nacional de investigación, con reformas educacionales, sobre todo en las universidades, en fin, según Flores, son elementos que apuntan a entender que el objetivo principal es el ser humano, ante todo.

Haciendo un recuento sobre las relaciones entre el ser humano y el capital en la sociedad, el historiador Juan Paz y Miño dice que el modo o sistema de producción capitalista nace con la Revolución Industrial en la segunda mitad del siglo XIX en Europa. “El capitalismo nació sin reconocer derechos laborales, jornadas de 18 horas, salarios ínfimos, no había seguridad, se desconocía la sindicalización, se prohibía una huelga”, cita como ejemplos.

Así, los trabajadores que comenzaron a luchar por sus reivindicaciones eran reprimidos con prisión perpetua e incluso con la muerte si destruían máquinas, como ocurrió con los obreros luditas (un movimiento de artesanos en Inglaterra), con respecto al maquinismo.

En Ecuador el capitalismo es tardío, ya que se afianzó recién durante el siglo XX. Conforme avanzó el capitalismo ecuatoriano, las condiciones laborales fueron muy malas. No había jornadas de trabajo específicas, los sueldos eran miserables, no había derechos laborales.

“Recién en 1916 se reconoce la jornada de 8 horas pero se la incumplía; en 1928 tenemos acceso a la seguridad social. En la Constitución de 1936 se reconoce el contrato individual, la jornada máxima, pago por horas extras, la sindicalización y la huelga”, narra Paz y Miño.

Afirma que el capital primó sobre el ser humano, “con los inicios del capitalismo y conforme avanzó el sistema se procuró tener una visión a favor de los trabajadores, pero en los años 80 y 90 con el auge del neoliberalismo, retornó la flexibilización de la fuerza de trabajo y los derechos laborales fueron debilitados. Fue el triunfo del capital sobre el ser humano”.

Cuando el presidente Correa dice que el ser humano debe estar sobre el capital, vuelve sobre el principio que es generar una sociedad en la que los trabajadores no sean explotados y que el capital no acumule riqueza a costa de su sufrimiento.

Además, implica que el ser humano debe dominar al capital y para este efecto la relación de poder debe cambiar. “No puede ser que los propietarios del capital sean los que manden la sociedad, sino los trabajadores con sus reivindicaciones”.

Las reformas laborales son un camino para lograr mejores condiciones para el trabajador. “Pueden existir disposiciones controversiales, pero hay que ver que en su conjunto se garantiza el empleo sin riesgo de despido, por ello se asegura el contrato permanente, la sindicalización, el trabajo de la mujer embarazada y el reparto de utilidades, por ejemplo”, comenta Flores. (I)

En este día se rendirá un reconocimiento a las diferentes formas de trabajo, históricamente invisibilizadas o marginadas. Foto: Lylibeth Coloma/El Telégrafo
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