El sufragio es una odisea para los amazónicos

- 13 de marzo de 2019 - 00:00
Pobladores de comunidades huaoranis de Pastaza y Orellana acudieron a una capacitación por parte del CNE.
Foto: Carina Acosta / El Telégrafo

Los ciudadanos que viven en zonas de difícil acceso deben viajar varios días hasta los recintos electorales y lo hacen sin información previa sobre los candidatos.

Alicia Cawiya, de la comunidad de Ñoneno (Orellana), límite del territorio huaorani, en la reserva del Yasuní, está preocupada.
“¿Por quiénes votamos el 24 de marzo?”, pregunta la mujer a los delegados del Consejo Nacional Electoral (CNE), que visitaron su comunidad la semana pasada.

A la comunidad de Ñoneno no llega la señal de una radio ni de la televisión, peor de un celular. Eso dificulta que las propuestas de campaña electoral sean difundidas en su comunidad como en el resto del país.

Por la distancia, los candidatos no llegan hasta la localidad, ubicada a 12 horas en canoa por el río Shiripuno, del poblado de la parroquia Inés Arango. Allí estará instalado el recinto electoral el 24 de marzo.

Esa misma distancia convierte en una odisea su viaje hasta el recinto electoral. El 24 de marzo Cawiya tiene pensado salir a las 02:00 de su poblado. A las 14:00 arribará a un puente del río Shiripuno. Desde ese lugar hay una hora en vehículo hasta Inés Arango, donde fue colocada la junta electoral.

“Llegamos casi al cierre de las votaciones. Votaré nulo. Esa opción creo que la tomará la mayoría de la comunidad. Nos interesa únicamente el certificado de votación para los trámites”, reconoce la dirigente.

En la comunidad de Aguarico sucede lo mismo. Sus habitantes deben navegar entre dos a cuatro días en canoa, por el río Tiputini, para alcanzar a sufragar.

En Orellana hay 24 comunidades huaoranis alejadas de los centros poblados. Llegar hasta estos lugares es un compromiso del CNE.

En Pastaza, el panorama es algo similar. Los indígenas tampoco conocen los candidatos ni sus ofertas. Es que a esas comunidades el acceso a los medios de comunicación es mínima.

Fernando Nihua, presidente de la delegación electoral de Pastaza, aseguró que la difusión de las elecciones en las comunidades de la provincia se hace con la ayuda de una frecuencia HF (onda corta) de los militares.

Por esa vía difunden información sobre las elecciones seccionales y del Consejo de Participación.

Los delegados y presidentes de las comunidades, en su idioma ancestral, transmiten los mensajes. Lo hacen a pesar de que no todos tienen una radio para poder oír sus recomendaciones.

En el caso de las comunidades Jandiayacu, Teresa Mamá y Toñampari, hay 400 electores. A esos lugares se arriba por avioneta o helicóptero. Están situadas a un poco más de 40 minutos desde la parroquia Shell.

Esas tres zonas son parte de los ocho recintos electorales que fueron habilitados en la provincia para las próximas elecciones. La intención del organismo electoral fue reducir el tiempo para votar.

Ángel Coba, quien vive cerca de Toñampari, es uno de los beneficiados. Esa comunidad huaorani está ubicada en la parroquia Curaray del cantón Arajuno.

La presidenta del CNE, Diana Atamaint, asegura  que el reto en el futuro del organismo es que las comunidades indígenas tengan un recinto para ejercer el voto.

El reglamento del CNE establece 100 electores mínimo por cada recinto electoral para las provincias amazónicas e insular. Y aunque no todas cumplen con un requisito se empezará con las más grandes. (I)

CIFRAS
Comicios de marzo
Según información del Consejo Nacional Electoral (CNE), en la provincia de Pastaza existen 73.884 empadronados y 84 recintos electorales. De ellos, a 51 se llega por vía terrestre y a 33 se ingresa vía aérea.      

8 recintos electorales nuevos fueron habilitados por el CNE para reducir el tiempo.

En la provincia de Napo
Los votantes que están registrados en comunidades como Quiwaro, Queweriuno, Wentaro y Cacataro deben caminar al menos 8 horas hasta los recintos electorales. (I)

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