Centro y sur de Quito son el nuevo hogar de los migrantes venezolanos

- 28 de agosto de 2019 - 00:00
Foto: José Morán / El Telégrafo

Personas que pertenecen a sus propios núcleos familiares conforman estos hogares. En un departamento residen de cinco a seis personas. Durante los primeros meses de estadía en el país viven hasta 8 personas en una habitación.

Al barrio de La Loma, en el Centro Histórico de Quito, lo conocen ahora  como “Caracas”. Este nombre se debe a que alrededor de 300 venezolanos viven en el lugar

Esta denominación fue escogida por sus moradores, quienes aseguraron que  hace dos años una fuerte ola migratoria desde Venezuela llegó al tradicional sector.

Los extranjeros encontraron en ese sitio una oportunidad para vivir y hacer negocios. La mayoría renta departamentos, de hasta 90 metros cuadrados, el arriendo no sobrepasa los $ 180 mensuales, el valor es cancelado de manera colectiva.

Es decir, en un casa viven de 4 a 6 venezolanos, generalmente todos integrantes de una misma familia: abuelos, tíos, sobrinos, etc. “Somos una comunidad de venezolanos que poco a poco trasladamos nuestras costumbres al barrio, a sus calles a la convivencia con nuestros vecinos”, comentó Ariamnys Rincón, de 18 años.

La joven vive con su cuñada, hermano, tío y un pequeño sobrino. Ella llegó a Ecuador hace seis meses y aporta con $ 45 mensuales para el arriendo y comida. Trabaja todo el día en el Centro Histórico, donde vende gelatinas preparadas por ella y su cuñada.

Para Rincón, el barrio La Loma es un sector tranquilo. Hasta el momento no han tenido problemas con sus vecinos, aunque rentar el apartamento fue difícil porque el dueño de la vivienda les pidió varios documentos y referencias personales.

A partir de las 17:00, el barrio se transforma, sobre todo la calle Rocafuerte. En esta vía, que atraviesa La Loma, se colocan carritos de venta de arepas, jugos, pizzas, pinchos, entre otros platillos.

“La calle del hambre”, así denomina la comunidad venezolana a la Rocafuerte. “Le nombramos de ese modo -contó Junior Delgado- porque aquí encontramos todos los tipos de comida rápida y tradicional de nuestro país”.

Junior vive con sus tíos y sus sobrinos en un departamento de dos habitaciones y pagan una renta de $ 120. Todos trabajan en un restaurante como meseros.  

Sus compatriotas -explica el joven- optaron por ese barrio porque está en el centro y allí pueden vender sus productos en la calle y también tienen la posibilidad de conseguir un empleo.

Las historias se repiten en el barrio Solanda, en el sur de la capital. Su calle más comercial, la famosa J, es una “mini Venezuela”. Así la llaman sus migrantes.

Fernando Valencia y Ricardo Veltrán vivieron la misma situación cuando llegaron al país hace dos años. Ambos estuvieron en un cuarto donde convivían con otros seis de sus compatriotas. Solo de esta manera podían pagar un alquiler de $ 120. Veltrán sostuvo que muchos venezolanos que llegaron por primera vez a Ecuador debieron vivir así.

“Hasta estabilizarnos y conseguir un trabajo, vivimos en grupos, en sitios sumamente pequeños. Esta situación dura hasta tres meses, aproximadamente”.

El extranjero explicó que la situación cambia cuando logran estabilizarse con un trabajo o venta ambulante. Allí tienen la oportunidad de financiar su estadía y aportar para la manutención de sus familias en Venezuela. Aunque, la mayoría busca traerla para Ecuador.

“En seis meses viene la familia o parte de ella y dejamos los cuartos pequeños por departamentos económicos”, explicó Veltrán.  

Lo mismo vivió Georgi Mogollón. Ahora, él renta un cuarto junto con cinco amigos, en Chillogallo, extremo sur de la capital. Ellos duermen en dos camas, ocupan un baño y no tienen cocina, todos trabajan desde las 06:00 vendiendo pasteles, cigarrillos, refrescos, entre otros.

Los cinco llegaron a Ecuador hace tres meses, tres de ellos planean viajar a Chile en 60 días, mientras que los demás quieren residir en el país de manera formal.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, unos 300 mil venezolanos viven en Ecuador. La mayoría  cruzó la frontera desde agosto del año pasado, cuando se registró un incremento de la migración desatada por la crisis económica que vive esa nación.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados aseguró que Ecuador, Perú, Brasil y Colombia son las naciones que más han recibido la migración venezolana, la mayor de la historia. (I)

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