Personas vulnerables en elecciones, el riesgo al que se exponen

29 de agosto de 2020 04:30


El 7 de febrero de 2021 es la fecha establecida por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para la primera vuelta de las elecciones generales. Ese día, 13’099.150 ecuatorianos, habilitados para sufragar, elegirán binomio presidencial, asambleístas nacionales, provinciales y parlamentarios andinos.

El total de electores de entre 16 a 18 años asciende a 633.044 personas, y el de votantes mayores a 65 años es de 1’613 132; ambos grupos están categorizados como de voto facultativo. En tanto que los electores de entre 18 a 65 años suman 10’852 974.

Estas elecciones generales sin duda serán diferentes a todas las anteriores, pues se realizarán en medio de la pandemia por el covid-19. De allí la preocupación de muchos sectores, en lo que se refiere a las aglomeraciones, movilidad y medidas de protección y prevención para evitar que tanto los votantes como quienes participan como miembros de las Juntas Receptoras del Voto (JRV), delegados de los partidos y movimientos políticos, candidatos y un sinnúmero de personas no se contagien y el virus no se expanda.

Ante este panorama fueron varias las propuestas que surgieron, entre ellas, el voto telemático, híbrido, realizar los comicios en tres días, posponer la fecha de las elecciones.

El vicepresidente del CNE, Enrique Pita y el consejero Luis Verdesoto presentaron en mayo de este año, al órgano electoral, la propuesta de votación híbrida/mixta.

En la propuesta destacaron que la obligación tanto de la autoridad sanitaria nacional como del CNE proteger, sanitaria y biológicamente, a los votantes presenciales, dispone, de modo general, la Ley Orgánica de Salud.

“Siendo el Estado el responsable de garantizar el derecho a la salud tiene la responsabilidad de establecer y aplicar políticas de Estado en salubridad y adoptar las medidas necesarias. Estas normas incluyen en su aplicación al CNE para todo el proceso electoral y obviamente son susceptibles de ser invocadas ante los tribunales en caso de que ponga en peligro la salud de los ciudadanos”, versa el documento.

En ese contexto se explicó que la votación híbrida es un sistema que combina los dos procedimientos de votación (telemático y presencial) en que los ciudadanos pueden escoger la forma de votación que mejor se adapte a sus condiciones, circunstancias y/o necesidades. La propuesta fue rechazada por la mayoría del pleno del CNE.

Análisis prospectivo

Mientras que el Instituto de la Democracia (IDD) presentó un análisis de política pública titulado “Investigación de prospectiva: Escenarios de la pandemia covid-19 frente al proceso electoral 2021 en Ecuador”. En él se planteó el método de Blockchain, que es la cadena de bloques, es decir un registro único, consensuado y distribuido en varios nodos de una red. Un método que se lo utiliza en varios países del mundo.

Finalmente los comicios se realizarán en un solo día y como medida preventiva frente al covid-19, se aumentarán los recintos electorales y se redistribuirán las juntas receptoras del voto. Pero el peligro está latente así como el riesgo de contagio.

En ese sentido, el médico internista y genetista Fabricio González Andrade indica que hay que mantener el uso de la mascarilla, el distanciamiento personal de dos metros, no ir a reuniones masivas ni sociales, peor a eventos públicos.

“El tiempo que usted pasa en el proceso de votación es entre 30 minutos y una hora en el mejor de los casos, es decir, hay un alto riesgo de exposición de las personas a que pueden ser contagiadas con el virus; mientras no exista una alternativa como la vacuna, no exista una alternativa farmacológica, no es recomendable ir a un lugar donde haya aglomeración de personas como lo que va a pasar en las elecciones”, destaca.

Asimismo menciona que no hay garantía de que las cosas sean rápidas, ya que en un proceso electoral nunca las cosas empiezan de forma puntual ni tampoco todo ocurre de forma adecuada.

“Los escenarios de votación son lugares cerrados, no son al aire libre que es el otro problema, entonces realmente la probabilidad de contagio sigue siendo alta. Básicamente por las tres razones: el tiempo (la demora en el proceso), votar en lugares cerrados y las aglomeraciones”.

Añade como otro factor que en los alrededores de los recintos electorales siempre se acumulan vendedores ambulantes de comida, plastificadores, hay aumento del tránsito alrededor de estos sitios. Entonces -reitera- la aglomeración es inevitable y por lo tanto el riesgo de contagio es algo.

Inversión para bioseguridad

Diario El Telégrafo solicitó una entrevista a la presidenta del CNE, Diana Atamaint para conocer cuáles serán las medidas de protección y bioseguridad para los electores, pero no obtuvo respuesta.

Sin embargo, el vicepresidente del organismo electoral, Enrique Pita, explicó que el jueves 27 de agosto, él y el consejero Luis Verdesoto expusieron su queja por el poco tiempo que tuvieron para conocer el tema del presupuesto y analizarlo a profundidad. “No obstante en la revisión de los ítems que nos fueron presentados tenemos muchas observaciones”.

Destacó que lo que tiene que ver con bioseguridad se ha consignado un valor de $ 2’164.000, “pero no nos definen exactamente qué comprende, solamente se enumera que es protección a los miembros de las Juntas Receptoras del Voto y al personal de la institución que trabaja el día de las elecciones, pero no se menciona en absoluto qué se va  a hacer en relación a los recintos electorales y/o a los electores”.

Pita señala que $ 2’164.000 es un valor sorprendentemente bajo, con relación a República Dominicana que tiene una población igual a la de Ecuador y en la cual se destinó $ 30 millones en bioseguridad; mientras que en Bolivia se destinaron $ 7 millones.

Lo que más sorprende al Vicepresidente del CNE, es que para comunicación, para difundir medidas de bioseguridad, se prevé un valor de cerca de $ 6’650.000. “Destinamos $ 2’164.000 para proteger a nuestros empleados, pero $ 6’650.000 para difundir medidas de bioseguridad, sorprendente”.

María José Calderón, directora ejecutiva del Instituto de la Democracia, se refirió a la investigación prospectiva de las elecciones de 2021 en medio de la pandemia. Allí se hace un análisis de la normativa sobre qué pasaría en el mundo.

“Nosotros analizamos todo eso en el contexto de un año electoral y luego hicimos una línea de tiempo de cómo serían afectadas las decisiones electorales. Hicimos un estudio comparado con el resto de países del mundo. A nivel global, todos los países han decidido primar la vida humana por sobre cualquier decisión electoral o política”.

El 23 de julio de este año, el CNE aprobó la actualización de las directrices para las Elecciones Generales del 2021, de acuerdo con la nueva normalidad adoptada por la pandemia.

Entre otros temas, el órgano electoral ratificó que cada Junta Receptora del Voto (JRV) se integrará con 350 electores, se incrementará el número de recintos electorales para evitar aglomeraciones y se utilizarán dos urnas: una para binomio presidencial y la segunda para asambleístas nacionales, provinciales, del exterior; y parlamentarios andinos.

Las nuevas directrices establecen también que las urnas electorales se elaborarán en un material similar al plástico para que se puedan aplicar todas las medidas de bioseguridad.

Asimismo, tanto la notificación como la capacitación de los miembros de las JRV se realizarán a través de medios digitales.
“Para cuidar la salud de la ciudadanía y especialmente de los grupos de vulnerables y de atención prioritaria, las JRV no se conformarán con adolescentes de entre 16 y 17 años, adultos mayores, ni personas con discapacidad”, cita la nota publicada por el CNE en su portal. (I)