"La política está llena de barreras para los jóvenes"

Pocos candidatos toman en cuenta a este sector de la población, mientras que otros se aprovechan de ellos.
30 de noviembre de 2020 00:00

Alrededor de 6 millones de centennials y millennials acudirían a las urnas en las elecciones presidenciales de febrero de 2021. ¿Cuáles son las estrategias que deben planificar los candidatos para conectar con la gente joven?

Iván Garzón Vallejo, doctor en Ciencias Políticas, docente del área de Comunicación y Marketing de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), y  conversó con este Diario sobre ese tema.

Cada vez hay menos jóvenes en la política ¿Será que no les interesa la democracia?

Creo que hay que distinguir entre política y democracia. La carrera política como tal está un poco desprestigiada, pero la democracia no. A los jóvenes hay que buscarlos, no solo en la política tradicional o en el ámbito de los de los partidos, sino también en el de los movimientos sociales y en el ámbito donde las protestas y las expresiones son políticas democráticas, pero no necesariamente partidistas u organizadas.

 

La educación en democracia es esencial para una sociedad libre, justa y tolerante. ¿Cómo lograr que los jóvenes aprendan eso?

Ese es un desafío de toda la sociedad, una sociedad despolitizada y que no valora el papel que juega la política es más susceptible de caer en los populismos, en los autoritarismos y en las veleidades de los demagogos. Entonces, el reto es que desde la escuela, la familia y las experiencias comunitarias, los jóvenes se interesen por la política, pero también que conozcan la historia de la política, no sólo la historia del país, sino también la historia de nuestra civilización y de nuestra cultura.

 

¿Los jóvenes aportan de la política o expresan sus aspiraciones de otra forma?

 Sí. Evidentemente, la política no es la única forma de canalizar deseos de reforma social y de cambio porque también está el arte, el pensamiento, el mundo de la cultura y, de alguna manera, todas las actividades humanas son expresión del deseo de transformación social que tienen las personas, especialmente los jóvenes. Pero creo que la política sigue siendo un ámbito que no le podemos dejar solamente a los que se dedican profesionalmente a ella.

 

Más de 50% de la población mundial tiene menos de 30 años, pero solo el 2% de los legisladores tienen esa edad. ¿Qué opina de esto?

Este es un dato cuantitativo que representa muy bien una brecha generacional que estamos en mora de empezar a llenar. Necesitamos encontrar formas más imaginativas y creativas de representación política y los congresos, los partidos políticos, los sindicatos, y las organizaciones tendrían que incorporar a más gente joven. Pero, además, tendríamos que encontrar en la política un lugar para aquellas expresiones de representación popular y social, que no necesariamente están marcadas o que no están diseñadas por las costuras de esas formas de representación tradicionales.

Creo que la idea de que solamente se pueden expresar los políticos tradicionales en los órganos del sistema político es bastante insuficiente con respecto a la forma de como hoy la política y la democracia funcionan. Hay muchas expresiones sociales que no llegan al sistema político, como las organizaciones, las iglesias, las universidades, grupos que están presentes en la sociedad civil, pero que no tienen representación en el Congreso ni en los partidos, que no tienen representación en los órganos tradicionales de decisión, pero sí los vemos en los ámbitos de la esfera pública, en los medios de comunicación y en otras formas de participación civil. Entonces, necesitamos que la política sea cada vez más cívica y menos un asunto solo de los que se dedican profesionalmente a ello.

 

¿Hay un entorno propicio para la participación de los jóvenes en la política?

No, porque la política está llena de barreras para los jóvenes, de jerarquías explícitas o implícitas, de regulaciones y de uniformidad conceptual e ideológica. Todo eso restringe la posibilidad de que otros actores, discursos y protagonistas entren en escena.

¿Qué puede hacer el Parlamento y los partidos para aumentar la participación política de este sector de la sociedad?

Primero, promover una renovación de sus propias filas, es decir, lograr incorporar nuevas voces, lograr darle protagonismo a nuevas expresiones que quizás no estén siendo escuchadas en la actualidad. Segundo, ser capaces de conectarse con esas expresiones organizativas, sociales, culturales, que hoy están por fuera del sistema político.

 

¿Por qué cuando los jóvenes llegan al poder tampoco hacen nada por los suyos y terminan funcionalizandose al sistema?

 Porque el ser joven no es una cualidad en sí mismo. No podemos caer en la idea equivocada de que por ser joven va a haber renovación, o van a surgir mejores ideas o va a haber más creatividad. Eso está por demostrarse siempre. La juventud es una etapa temporal, pero no necesariamente es una etapa en la que uno está vacunado contra las malas ideas o contra los viejos vicios.

 

¿Con qué mensaje deben llegar los políticos para conseguir la adhesión de los jóvenes a sus campañas?

Primero, los mensajes tienen que abordar esa brecha generacional, es decir, que hay temas de la agenda adulta que no son los mismos de la agenda de los jóvenes. Hoy les preocupan más a los jóvenes que, probablemente, están desatendidos en el sistema político, como el tema de la igualdad, el cambio climático, la educación, etc. Y, probablemente, esa brecha generacional lo que muestra es que la diferencia no es solamente en edades, sino también en concepciones de qué es lo que debe importar o qué es lo que debemos colocar como prioritario.

Los políticos también han utilizado a los jóvenes para fortalecer sus bases y conseguir el apoyo de ese sector. ¿Qué dice usted?

Pues usualmente suele ser un uso muy instrumental, suele ser un uso más bien como de cierta utilización de su capacidad de idealismo, de movilización y de entusiasmo. Pero no siempre se canaliza en términos de renovación y de nuevas ideas. También habría una asignatura pendiente.

Sin embargo, algunos creen que los centennials son la generación más politizada y comprometida en muchas décadas. Ejemplo, Greta Thunberg.

No sé si los jóvenes de esta generación sean más o menos politizados, tienen interés en ciertos temas que, al parecer, son diferentes de los que les ha preocupado a la generación que hoy en día nos gobierna. Creo que esa brecha tarde o temprano hay que intentar cerrarla porque, de lo contrario, vamos a seguir con una sociedad en la que a algunos les preocupan unas cosas y a otros les preocupan otras.

¿Hay nuevas formas de participación política de este sector de la población?

 Las redes sociales son las más evidentes. Creo que es una forma de participación política desarticulada y a veces un poco minusvalorada, porque se ha evidenciado que no necesariamente conlleva compromiso. Pero me parece que es una forma de participación que tiene un valor y que, como diagnóstico y como voz de la sociedad, es importante atender y comprender cada vez mejor.