Especial

Un gobierno de diálogo y lucha contra la corrupción

- 24 de mayo de 2019 - 00:00
Foto: Archivo / Presidencia

Ecuador retoma de a poco su identidad pacífica luego de una época autoritaria que intentó imponer un punto de vista y que generó violencia política y corrupción.

Cuando asumió como Presidente de la República el 24 de mayo de 2017, Lenín Moreno se encontró con una sociedad enfrentada a todo nivel, dividida e intolerante. Eso además de las decenas de casos de corrupción de altos funcionarios del gobierno anterior y que habrían provocado un perjuicio al Estado de $ 70 mil millones.

Al cumplirse dos años de gestión, Moreno vuelve a enfatizar la importancia del diálogo para encontrar entre todos los sectores que integran la sociedad ecuatoriana, las soluciones a los problemas que enfrenta el país, y encaminarlo hacia un futuro de progreso.

El pasado 5 de mayo arrancó la segunda etapa del diálogo denominado “Acuerdo Nacional Ecuador 2030”, que estará coordinado por el vicepresidente Otto Sonnenholzner.

Esta vocación del Mandatario empezó apenas asumió la presidencia, para lo cual, el 20 de junio de 2017, institucionalizó el diálogo nacional con la firma del Decreto 49, encaminado a que las instituciones del Estado promuevan la participación ciudadana.

Conforme pasaron los días, el acercamiento a los actores políticos se acentuó más y el Mandatario recibió en Carondelet a sus excontrincantes de campaña: Abdalá Bucaram Pulley, Cynthia Viteri y Paco Moncayo.

Además, se reunió con el líder del Partido Social Cristiano y entonces alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, y Marcelo Cabrera, quien ejercía la alcaldía de Cuenca. Así mismo, llegaron los dirigentes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

El Mandatario también conversó con los directivos de medios de comunicación privados, con quienes acordó las reformas a la ley de comunicación, que se aprobaron en la Asamblea luego de un amplio debate nacional, en diciembre de 2018.

Durante la primera etapa se sumaron al diálogo las asociaciones del sector financiero de la economía popular y solidaria, del sector financiero público y privado y organizaciones como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Frente Unitario de Trabajadores (FUT).

El primer año de gobierno transcurrió en base a este proceso y la iniciativa de las diferentes instituciones gubernamentales. También se hicieron 444 eventos, con la participación de 30.000 personas y más de 6.700 organizaciones sociales, de las cuales se recogieron más de 4.400 propuestas.

Los aportes fueron sistematizados por áreas de acción, de manera que sirvan de base para la segunda fase del diálogo.

El Gobierno continúa en la senda de abolir la confrontación y promover la reconciliación nacional, para asimilar que la libertad absoluta y el pensamiento único no existen, al tiempo de reconocer a la diversidad como un valor.

El vicepresidente Otto Sonnenholzner se refirió a los objetivos de este acuerdo como la única forma de tener un futuro que nos pondrá a todos en la misma ruta, independientemente de quién gobierne, pues son metas sin tintes ideológicos, unipartidistas o populistas.

“Lo beneficioso de esto es que son propósitos claros, concretos, pragmáticos de lo que debemos hacer como país y de dónde debemos estar en 11 años”, afirmó Sonnenholzner.

Sobre el tema, Juan José Alencastro Moya, docente de la Universidad Católica, cree que lo importante es llevar el diálogo a la realidad, es decir que tenga resultados y consecuencias tangibles.

Por lo tanto, las conversaciones tienen que traducirse en acciones, caso contrario quienes participen se sentirán utilizados. Esta etapa ya se inició con la reunión de la mesa de educación, que empezó a trabajar en la definición de un modelo educativo, a la que acudieron estudiantes, padres de familia, maestros y organizaciones sociales.

Las otras seis mesas empezarán a laborar de la misma forma para que en 90 días se tengan resultados que se traducirán en acuerdos, leyes y disposiciones de inmediata aplicación.

“La mano está tendida para todos, al diferente, al que piensa diverso. Todos apuntando hacia un mismo sitio; el futuro lo estamos construyendo y el acuerdo es ahora”, dijo el presidente Lenín Moreno. (I)

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