“La democracia es altamente frágil, endeble y tenemos enormes problemas de gobernabilidad”

El exvicepresidente del Congreso Nacional, Ramiro Rivera, hace un repaso a la democracia en el país y cuestiona el proceso de juicio político contra la ministra María Paula Romo.
26 de octubre 20:20

Ramiro Rivera, doctor en Jurisprudencia, fue uno de los fundadores de la Democracia Popular, exvicepresidente del Congreso Nacional, exconcejal de Quito.

El Telégrafo conversó con él sobre la democracia en el país, las violentas manifestaciones de octubre de 2019 y el papel del expresidente Rafael Correa en ese caos vandálico. También el juicio político a la ministra de Gobierno, María Paula Romo, los candidatos a  las elecciones de 2021 y las reformas al sistema de organizaciones políticas.

Hay 17 precandidatos, ¿son un exceso para este país?

Ecuador nunca ensayó un sistema de partido sólidos, en 1997 se intentó y fracasó, había cuatro grandes fuerzas políticas: Partido Social Cristiano, Concentración de Fuerzas Populares; Democracia Popular e Izquierda Democrática.

La política ecuatoriana no nace en un tema de ideas o propuestas, sino que se articula en función de los caudillos y de un enorme componente de personalización. A su vez, eso está asociado con el caudillismo que tiene su origen en la independencia, los grandes libertadores eran caudillos militares. Por ejemplo, se lee en algunos textos de Simón Bolívar, de pensamiento republicano pero proclive a los gobiernos perpetuos y vitalicios. Para él, el Ejecutivo era el centro, el núcleo y fin del sistema político.

El presidencialismo latinoamericano, que es una mala copia del sistema federalista estadounidense, tiene enormes límites en la dispersión, la heterogeneidad, es personalista, caudillista y autoritario.

¿Esa dispersión hace bien a la democracia?

Ha sido la causante en parte del gobierno minoritario con índices altísimos de conflictividad y con fenómenos de ingobernabilidad. Me parece que en América Latina este debe ser el único país que en menos de una década provocó tres golpes de la calle. Me refiero a la defenestración de Bucaram y a los golpes de Estado contra Mahuad y Gutiérrez. Tan débil es la institucionalidad democrática de Ecuador, que 5.000 o 10.000 personas amotinadas en una ciudad generan conflicto y ponen en riesgo la estabilidad democrática.

La democracia en Ecuador es todavía una tarea inconclusa y pendiente. La democracia se sustenta en la construcción de las instituciones y estas se levantan sobre los principios de legalidad e igualdad ante la ley, las reglas como decían Bobbio y Sartori. Ecuador todavía no logra construir un sistema democrático. Esa heterogeneidad y dispersión atentan contra la necesaria estabilidad y gobernabilidad de los gobiernos.

¿Es un país ingobernable?

La democracia es altamente frágil, endeble y tenemos enormes problemas de gobernabilidad. Se podría decir que la gobernabilidad se resuelve si se logra construir un gobierno mayoritario, pero en Ecuador no ha sido así.

Correa tuvo un gobierno mayoritario gracias a un modelo de Constitución mayoritaria y a un sistema electoral  tramposo que tenía que ver con las circunscripciones territoriales. Aun así el correísmo no pudo cohabitar con la democracia, el caudillo tuvo profundas ambiciones y tendencias hacia la dictadura, el autoritarismo, la autocracia.

Si se estudian los conflictos de gobernabilidad es porque el poder que ostentan los caudillos no es suficiente  y quieren poderes especiales, leyes habilitantes y facultades extraordinarias.

Correa gobernó 10 años con la excepcionalidad de más de 100 decretos de emergencia y con eso demostró que es válida la teoría de Karl Smith, ideólogo del nazi-fascismo. Él estableció la teoría del gobierno unipersonal, es decir, que solo es posible con decretos de emergencia y poderes extraordinarios.

Hace un año el país tuvo unas violentas manifestaciones, quemaron la Contraloría, dañaron el Centro Histórico, secuestraron a periodistas, policías y militares. Las pérdidas fueron de $ 821 millones, según la Cámara de Comercio.

Los gobiernos de Osvaldo Hurtado, León Febres Cordero, Rodrigo Borja, Sixto Durán Ballén, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Alfredo Palacio tuvieron momentos de  convulsión, es decir, paros nacionales, huelgas y muchas manifestaciones. Pero ningún episodio de esos se alcanzó la dimensión feroz, brutal de violencia vandálica como la sucedida en octubre de 2019.

El hombre detrás de todo ese aparataje vandálico era Correa, el lumpen social que lo apoya y la banda que lo rodea.

El gobierno de Moreno, es débil, pero a ningún ecuatoriano le interesa que Ecuador colapse excepto a la banda liderada por Glas y Correa. Por eso, el expresidente quería el golpe de Estado, atacó a la Conaie y a Pachakutik y les dijo cobardes porque no avanzaron.

¿Por qué intentar colapsar la institucionalidad?

Para Correa el mejor negocio del mundo es el caos y la paralización de esta institucionalidad; el borra y va de nuevo; y el canto y el himno de la refundación con una nueva Asamblea Constituyente.

Ese es el negocio al que juega Correa, aún en el escenario de la candidatura de Andrés Arauz. Según Correa, una Constituyente es para el perdón y olvido de todo lo que hizo él y para ser candidato a la Presidencia, lo ha dicho en las redes sociales.

¿Cómo mira el juicio político a la ministra de Gobierno María Paula Romo. Es una venganza política?

Es insólito lo que sucede en la Asamblea. Primero a la política ecuatoriana le falta generosidad, grandeza. ¿Quién podría negar que el Ministerio de Gobierno es una entidad extremadamente delicada y compleja, peor en condiciones difíciles de la economía, la conflictividad social y el empobrecimiento de la política?

Creo que con generosidad y decencia se debe reconocer que María Paula Romo ha tenido un desempeño positivo entre la ponderación y la sensatez. Amenazarle con un juicio político porque supuestamente la Policía ha utilizado bombas lacrimógenas caducadas resulta una ironía, un elogio a la violencia vandálica y una bofetada vergonzosa y humillante no a la Ministra, sino a la fuerza pública, que fue humillada, retenida, denigrada en los actos violentos.

La fuerza pública para el señor Iza y el señor Vargas no pertenece a la fuerza coercitiva del Estado democrático, sino es el brazo represivo del Estado burgués y de la clase dominante. Es el típico discurso dogmático que la humanidad ha vivido desde el señor Marx y Engels en el siglo XIX;  y del señor Lenin en las dos primeras décadas del siglo XX.

Es penoso el juicio político de una Asamblea, donde 60 están investigados, y que no llega ni siquiera al 5% de credibilidad ante la ciudadanía.

Los candidatos a los comicios  son influencers, populistas, procesados. ¿Qué nos dice eso de este país?

Siempre la política encanta y desencanta. Se usa a los electores y los frustra en Ecuador y en otros países. El descrédito de la política es un fenómeno universal, lo sufren en todo lado.

Sin embargo, el nivel de empobrecimiento y de degradación moral de la política ecuatoriana nunca fue tan extremo como el que vivimos en los 10 años de correísmo. Es decir, delincuentes que han asaltado al Estado y han robado y en medio de ello crearon sus partidos y sus movimientos. Una mafia que deliberadamente incorporó en el Código de la Democracia la necesidad de que  personas procesadas puedan escapar, o fugitivos encubriéndose de una falsa inmunidad por el solo hecho de ser candidatos. O trampas para exigir la presencia personalísima, directa, sin representantes para convertirse en candidatos. O la manipulación del Estado o la estatización de las organizaciones políticas que no son parte de él, sino expresiones de la sociedad plural.

Hoy tenemos una gran cantidad de ciudadanos que no son conocidos ni en la tienda de la esquina. Pero buscan ser candidatos por notoriedad porque tributamos y con eso tienen el financiamiento de su campaña.

Según las encuestas, hay tres candidaturas que van por encima de otras. ¿Qué dice usted?

No cabe duda que se perfilan candidatos con alguna oposición Lasso, Arauz y Pérez, el resto sacará menos del 2% de los electores.

En la campaña influirá mucho la variable del voto útil, es decir, el anticorreísta que está con el candidato del centro llegará a la conclusión de que votar por su candidato que no tiene la más mínima viabilidad es desperdiciar su voto. Y sin quererlo ayudarle a Correa. En consecuencia habrá una cantidad de candidatos que quedarán en soletas frente al voto útil.

¿Se puede repetir lo ocurrido en Bolivia en las elecciones de 2021?

No creo que haya una candidatura que logre más del 40% y una segunda que llegue al 30% y suceda lo mismo que en Bolivia. Si se suma 29 puntos de CREO y 16 de los socialcristianos, Lasso podría ser el candidato porque tiene su propia fuerza y el del Partido Social Cristiano. No olvidemos que el PSC tiene una gigantesca maquinaria: ocho prefecturas y 40 alcaldías, es de gran influencia con los electores.

No dudo que Lasso llegue a la primera vuelta, puede ser con Yaku Pérez, pero no veo programa, con fuerza, representación ni equipos técnicos. Arauz ofrece el indulto a los jefes de la mafia y el infierno de Venezuela como modelo para Ecuador. Frente a esas alternativas, creo que el electorado no tendrá duda en votar por Guillermo Lasso.

¿Por qué las organizaciones políticas no están dispuestas a hacer alianzas?

Porque el modelo institucional y jurídico del sistema de partidos es contradictorio. El modelo le condena a actuar en solitario, si en dos elecciones pluripersonales consecutivas no logra el 4% de los votos, le disuelve. Mientras Ecuador necesita acuerdos y alianzas, el sistema jurídico y electoral van en dirección contraria.

Eso significa que será necesario una suerte de reingeniería jurídica-institucional, incorporar un nuevo modelo en la Constitución para estimular la simplificación de los partidos, no la proliferación.

¿Cuáles son las reformas que plantea?

Las elecciones para la Asamblea en la segunda vuelta electoral, de tal manera que puede haber 30 candidatos, pero solo pasarán dos a la segunda vuelta.

Y de los 28, van al Congreso, eso pasó en 1979, eso le permitió a Rodrigo Borja o a Carlos Julio Arosemena Monroy y a otras personalidades.

Debemos copiar el sistema alemán y español, es decir, establecer una barrera de acceso a la representación. Si tiene un partido y ha logrado tres asambleístas en provincias pequeñas y no alcanzó el 3% del cociente electoral queda fuera de la representación.

Tercera reforma, solo partidos y movimientos nacionales pueden postular candidatos a la Asamblea, no las organizaciones provinciales. Si tiene 80 movimientos provinciales, hay 80 caudillos, 80 redes clientelares y 80 legisladores corruptos que van en busca de beneficios.

Los movimientos pueden lanzar candidatos a la alcaldía, concejales, juntas parroquiales, prefecturas, pero no a la Asamblea Nacional.

Otra reforma para simplificar el número de candidatos, si un candidato de un movimiento nacional que presentó 200.000 firmas no saca al menos 200.000 votos, el candidato y la organización quedan inhabilitadas para las tres próximas elecciones y tienen que devolver el gasto electoral. (I)