La educación para la democracia

En estos tiempos –y en todos los tiempos- es necesario recuperar el sentido de la democracia, para defenderla porque es perfectible con una educación diferente, inclusiva y plural que aleje a los niños y jóvenes del autoritarismo y la corrupción.
08 de noviembre de 2020 07:00

Ninguna institución es tan importante como la democracia. La razón estriba en que representa el modelo o sistema de convivencia, que hace posible que el poder sea, en la práctica, de los ciudadanos y ciudadanas, y no de camarillas instaladas para delinquir.

Esta aseveración puede parecer dura pero es real, porque la democracia en sí no ha fracasado, sino aquellos que no han sabido –por no estar preparados - o no han podido aplicar sus principios y normas fundamentales. El punto es obvio: cuando se habla de Estados fallidos no se trata de sistemas democráticos fracasados, sino de liderazgos inconsistentes amparados en sistemas débiles, sin instituciones o con instituciones en estado de descomposición.

La mejora es urgente

Con este panorama es urgente reconstruir la democracia –porque en buena parte está demolida- desde los lenguajes, conceptos  y procesos hasta las instituciones y la participación en diversas estrategias, con la intervención de nuevos actores, partidos políticos y comunidades de aprendizaje colaborativos.

El paso central es la nueva educación, la inserción de la democracia no solo en los contenidos de aprendizaje, sino en los procesos de participación en las aulas, las familias y las comunidades. No puede repetirse el discurso vacío –salvo excepciones- de los llamados “Minutos Cívicos”; es importante generar prácticas cívicas, concretas, que impliquen cambios comportamentales verificables, en varios campos: los derechos humanos, la educación ciudadana y aplicación de las leyes vigentes.

El clima de violencia observado en hogares y centros escolares debe ser conocido y abordado con la creación de nuevos “climas” de disciplina positiva, denominados endogramas, referenciados por la cultura y los valores ético-cívicos, en las propias familias y en los espacios escolares. Los protocolos de detección de problemas son importantes, pero más los mecanismos de prevención y sanción. Porque la impunidad es la escuela de más violencia.

Pero, ¿qué es la democracia?

Proviene del latín democratia y del griego demokratía. Es el gobierno popular formado por dêmos “pueblo” y krateîn “gobernar”. En términos amplios, la democracia es el sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. También se reconoce a la democracia como una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes.

Hay varios tipos de democracia: indirecta o representativa, semi directa o participativa, directa; democracia liberal, socialista, socialdemocracia, democracia en las monarquías constitucionales, entre otras.

Ninguna institución es tan importante como la democracia. La razón estriba en que representa el modelo o sistema de convivencia, que hace posible que el poder sea, en la práctica, de los ciudadanos y ciudadanas, y no de camarillas instaladas para delinquir.

La democracia de corte occidental inspiró modelos de Estado liberal y socialista, articulados a ideologías centradas en el capital, en el primer caso, y en el trabajo, en el segundo. Hay otros enfoques mixtos e incluso la denominada “tercera vía”, como el modelo a escala humana, cuyo eje responde a las necesidades básicas del ser humano y la calidad de vida, con criterios de sostenibilidad y sustentabilidad.  La Iglesia Católica, a su turno, planteó, a través de las encíclicas, tendencias relacionadas con la paz, la justica, el trabajo y la fraternidad.

La escuela, un espacio de aprendizaje

Sin ir muy lejos es menester subrayar la importancia del sistema educativo –junto a las familias- en la construcción de una democracia posible. Hubo un tiempo en que se consideró la educación para democracia como un eje transversal del currículo; es decir, no una asignatura o materia sino un proceso que cubría, en especial, las denominadas cuatro macro áreas: Lengua, Matemática, Estudios Sociales y Ciencias Naturales. 

La Subsecretaría para la Innovación Educativa y el Buen Vivir “tiene como misión proponer políticas para la implementación de la cultura de paz y la convivencia armónica de los actores del Sistema Nacional de Educación, con la participación activa de otras instituciones que traten esta temática. (Acuerdo 00015-A)”.

Los endogramas: una propuesta

La teoría del endograma surge a inicios de la década de los años 60 como un enfoque pedagógico innovador. J.V. Wukmir introduce el término y lo relaciona con estudios psicológicos de la personalidad.

Según su creador, el endograma se fundamenta en el razonamiento crítico y la creatividad del modelo reflexivo de la pedagogía crítico-social. En la actualidad, la teoría del endograma incluye elementos de la cultura y la comunicación.

¿Qué son los endogramas? Son procesos mentales que nos permiten internalizar los conocimientos –aplicar los conocimientos-, y apropiarnos de ellos de modo que se traduzcan en actitudes, hábitos y valores en la convivencia social; en otras palabras, en conductas inteligentes. Este enfoque reconoce que lo conocido no es vivido porque existe inmadurez (ataduras primarias), incapacidad para asumir responsabilidades y búsqueda de privilegios, influencias familiares, sociales, mediáticas y culturales; en definitiva: subdesarrollo psicológico y cultural.

El endograma se fundamenta en el razonamiento crítico y la creatividad del modelo reflexivo de la pedagogía crítico-social. En la actualidad, la teoría del endograma incluye elementos de la cultura y la comunicación.

La teoría del endograma permite, a través de estrategias metodológicas explícitas, incidir en la familia, mediante la socialización primaria; en la escuela, que tiene el papel de la socialización secundaria y formación integral; en la sociedad y sus matrices culturales, especialmente en las transferencias tecnológicas; y los lenguajes, esto es, lo que decimos y callamos, lo que permitimos y modelamos.

En el ámbito de la educación para la democracia, el endograma es una propuesta proactiva de humanización, de la mano de una estrategia comunicativa-educativa: la asertividad. En lo particular plantea el respeto a sí mismo y a los demás (tolerancia). Enseña a ser directo: saber decir; ser honesto, justo, tener control emocional, saber escuchar, ser positivo, saber dialogar: no imponer, negociar; utilizar lenguaje no verbal, y propugnar y aplicar la armonía en todas sus dimensiones.  ¿Es posible intentar una educación que cree endogramas?

Pensamientos útiles

“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo”. Montesquieu (1689-1755) Escritor y político francés.

“La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás”. Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

“La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos”. George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

“Sería una necedad pretender que el pueblo no puede cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. El pueblo lo sabe y paga las consecuencias; pero comparados con los errores que han sido cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de importancia”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.  (O)






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