La democracia diversa es para incluir a los GLBTI

- 01 de julio de 2018 - 00:00
La activista y asambleísta alterna de Revolución Ciudadana, Diane Rodríguez (4° der.), durante una manifestación en el Puerto Principal.
Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

Hay poca participación política partidista de estas comunidades. Desde los comicios nacionales del 2009 al 2017 se presentaron 23 candidatos en total.

Quieren participar como actores principales en la política, pero tienen candidaturas secundarias. Esa es la realidad de las diversidades sexuales en Ecuador.

Para las elecciones nacionales del 2009, hubo ocho candidatos de los colectivos LGTBI: lesbianas, gais, transgéneros, bisexuales e intersexuales.

En cambio en los comicios presidenciales del 2017 se presentaron 15 integrantes de estas comunidades.

Ninguno de ellos estuvo en primera línea, sino en segunda y tercera fila.

Y solamente una de esas representantes de las listas de las organizaciones políticas ganó una curul como asambleísta alterna.

Diane Rodríguez es la primera transexual en llegar al poder con el voto popular. Ella, quien estudió psicología, era militante de Alianza PAIS (AP), hoy está con la Revolución Ciudadana (RC).

Para aumentar la participación política de los LGBTI, la Fundación Esquel, con el apoyo de la Embajada de Canadá y la Fundación Pakta (igualdad, en quichua) desarrollaron el proyecto “Por una Democracia Diversa”.

Su objetivo es fortalecer las capacidades y destrezas de líderes y activistas dentro de la comunidad LGBTI para la participación, influencia y liderazgo político en las elecciones locales del 2019 en Ecuador. “Es un derecho de todas las personas, independientemente de su condición sexual, participar en la política del país”, explicó a este Diario, el presidente de la Fundación Esquel.

Para él, los grupos LGBTI no solo deben votar en las elecciones, sino también ser elegidos. Pero se requiere favorecer su capacitación y liderazgo en la vida política.

Hay que luchar por su acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a la seguridad social. Estos son los derechos de todos los ecuatorianos”.

Sin embargo,  esa es una lucha que necesita ampliarse también puertas adentro de los partidos políticos. Estos se han mostrado más abiertos a las reivindicaciones de los colectivos LGBTI.

Por ejemplo, en las elecciones presidenciales del 2013, dos de los ocho candidatos estuvieron a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Estos fueron los candidatos de izquierda, Alberto Acosta,  de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas y Norman Wray, del movimiento Ruptura 25.

Mientras el expresidente Rafael Correa siempre fue contrario a este tema.

Para las elecciones presidenciales de 2017, el candidato Paco Moncayo, del partido Izquierda Democrática (ID), se pronunció a favor del matrimonio igualitario.

Sin embargo, Emilio Villafuerte (hombre trans), vocero de la Asociación Valientes de Corazón, explicó que hay falta de voluntad de los actores políticos. “Existe la brecha de priorizar compromisos externos y no fomentar la inclusión de los LGTBI”.

Según él, la lucha para su participación política siempre ha existido y cada vez se fortalecen para exigir al Estado que se cumplan sus derechos.

Calificativos

→ Comentarios homofóbicos. En  las elecciones nacionales  de  2013, Nelson Zavala, un pastor evangélico y  candidato presidencial, llamó a las personas LGBTI “pecadoras” e  “inmorales” y dijo que sufrían una desviación de conducta. Él fue sentenciado a pagar 3.000 dólares.

→ 23 han sido los candidatos de las diversidades sexuales a los dos últimos  comicios nacionales.

→ Clínicas de tortura. La Fundación Causana, un grupo activista ecuatoriano, pidió al Ministro de Salud cerrar 200 clínicas de “deshomosexualización” porque “torturaban y abusaban de los pacientes”, en un vano intento por “curarlos”. (I)

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