La historia del país en los últimos 40 años es narrada por sus actores

- 14 de agosto de 2019 - 00:00
De izquierda a derecha: Wagner Bolaños, Franco Romero. Rosalía Arteaga, Blanca Chancoso.
Fotos: Mario Egas, Miguel Jiménez y Archivo / El Telégrafo

Ecuador cumplió cuatro décadas desde el retorno a la democracia. Desde entonces, 14 presidentes gobernaron la nación, se reformó tres veces la Constitución y las mujeres todavía luchan por alcanzar la paridad de género.

Cuatro personajes de la historia democrática del país analizan los últimos 40 años de la vida política. En este periodo Ecuador tuvo 14 presidentes, cuando debieron ser 10; de ellos nueve fueron elegidos por votaciones generales. Además hubo 11 procesos electorales.

En cuatro décadas el número de partidos políticos se quintuplicó, pues en la actualidad el Consejo Nacional Electoral registra un total de 186.

Un paso importante fue la participación de la mujer en la vida política, pues en la Asamblea Nacional el 40% de las curules es ocupado por legisladores de diferentes tiendas políticas

En la década de los 90 la representación de la mujer en el Legislativo era el 3%; sin embargo, aún no se llega a la paridad de género y existen diferencias de representatividad. Para 2014, el 17,1% de mujeres encabezó una lista, mientras que en 2019 esa cifra se situó en 19,9%; es decir, aumentó el 2,8%.

Rosalía Arteaga es la única mujer posesionada como presidenta de Ecuador, pero luego de cinco días el Congreso Nacional, de entonces, posesionó a Fabián Alarcón como jefe de Estado interino. Asimismo, se efectuaron tres reformas más a la Constitución de 2008, 1998 y 1978.

Actualmente, se plantea una reforma parcial a la Constitución. La propuesta fue presentada a la Corte Constitucional, en junio de 2019, y pretende cambiar la Asamblea Nacional a un sistema bicameral. (I)

Wagner Bolaños
Servidor legislativo desde 1979
democracia

Un testigo de vida parlamentaria en dos siglos distintos

Trabajo en la legislatura desde 1979. He vivido muy buenas experiencias, pues tuve el gusto de interrelacionarme con exlegisladores y expresidentes que marcaron la historia del país, como Otto Arosemena Gómez, León Febres-Cordero, Rodrigo Borja Cevallos, Carlos Julio Arosemena, entre otros.

Con Rodrigo Borja entablé una amistad, puesto que en el Parlamento, antes, la cotidianidad era diferente a la actual. Existía una dinámica más fluida, tranquila, debido al número de legisladores que había en ese entonces; desde 1979 hasta inicios de los 80 no pasábamos de 100 funcionarios.

A fines de los 80 se estableció la Cámara Nacional de Representantes. Nuestra jornada y la de los parlamentarios era de cinco días a la semana; de lunes a jueves trabajábamos de 16:00 hasta el amanecer. En ocasiones pasábamos dos días en el pleno, mientras que en la sesión del viernes, que era conocida como la “sesión de recreo”, se presentaban proyectos de resolución, se recibían comisiones generales, todo lo que no era legislación. El trabajo era más serio y abundante.

Sobre la imagen del Congreso, presenciar las agresiones físicas y verbales entre diputados para mí fue lo más triste, pero también existía gente preparada y educada, como Jaime Hurtado González, que nunca pretendió pegar a nadie. Mientras que en otros casos todo era a la fuerza, como fue con los Bucaram. También fui testigo del cambio tecnológico de la Asamblea. (I)

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