Trujillo deja un legado de honor indestructible

- 20 de mayo de 2019 - 00:00
El titular del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio le dio transparencia a la política y su sabiduría a la academia.
Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

La política, la academia y la sociedad ecuatoriana están de luto. Julio César Trujillo, quien lideró en el Consejo de Participación Ciudadana Transitorio (CPCCST) la lucha anticorrupción y la reinstitucionalización del país, falleció este domingo 19 de mayo en el Hospital Metropolitano de Quito.

Según el informe médico, la diabetes mellitus tipo II, la cardiopatía hipertensiva y nefropatía diabética agravaron las complicaciones derivadas de una hemorragia intracerebral grave que sufrió el martes 14 de mayo.

Un día antes, al finalizar la sesión del CPCCST, personas identificadas con el correísmo le lanzaron fuertes agravios, lo que le produjo el quebranto en su salud.

Durante el tiempo que permaneció hospitalizado recibió muestras de solidaridad de grupos sociales a los que siempre ayudó, como Yasunidos. La muestra más emotiva ocurrió el viernes 17 de mayo cuando se elaboró un tejido simbólico de cintas en su honor.

A la par en las redes sociales, sus detractores (afines al correísmo) no dejaron de perseguirlo, incluso con burlas sobre su salud.

La noticia de su partida golpeó a sus amigos como el catedrático Ramiro Ávila, quien dijo que seguirá su legado. “Como juez no le voy a fallar, voy a aplicar el Derecho y la Constitución como él lo predicó en su vida”.

Sus restos mortales son velados desde la noche del domingo 19 de mayo, donde se levantó una capilla ardiente en el auditorio mayor de la Universidad Católica, en el norte de Quito.

De acuerdo al comunicado del CPCCST, Trujillo tendrá un funeral de Estado hasta el martes 21 de mayo al mediodía, cuando se cumplan los homenajes de Estado pertinentes. A las 13:00 será la misa en el templo La Dolorosa del colegio San Gabriel. Luego será trasladado al camposanto Monteolivo para su sepelio.

Su labor en la política y en la academia fue fecunda y reconocida. Desde el martes 6 marzo de 2018, cuando asumió la presidencia del CPCCST, Julio César Trujillo se convirtió en un emblema en la lucha anticorrupción y la reinstitución del Estado.

Sectores afines al correísmo trataron de deslegitimar su trabajo, pero no les dio mayor importancia, y los calificó de “insignificantes” frente al apoyo que recibió de sectores sociales, del Gobierno y de la academia.

Durante su gestión, militantes de la Revolución Ciudadana lo tildaron de “viejo”, pero él contestó, en una entrevista a El TÉLEGRAFO: “viejo, pero nunca ladrón ni corrupto”.

Trujillo nació en 1931 en Ibarra, Imbabura. Su padre fue un artesano y agricultor, y su madre comerciante. Tuvo la dicha de que Monseñor Leonidas Proaño fuera su profesor en el colegio.

Estudió Derecho en la Universidad Católica del Ecuador, donde obtuvo el título de abogado y Doctor en Jurisprudencia. Ahí tuvo contacto con políticos como Camilo Ponce Enríquez y Julio Tobar Donoso.

En 1958 inició la cátedra universitaria. Después se afilió al Partido Conservador. Su experiencia legislativa estuvo marcada por sus candidaturas a diputado por su provincia triunfando con una amplia mayoría.

En 1977, cuando lideró el Partido Democracia Popular, fue precandidato a la Presidencia de la República, pero cedió su postura para que Osvaldo Hurtado sea el binomio de Jaime Roldós.

Para 1979 fue elegido legislador, y asumió la presidencia de Democracia Popular o Democracia Cristiana. Un año después (1984) fue candidato a la Presidencia de la República.

En 1997 ingresó al Movimiento Pachakutik. En ese mismo año fue nombrado Defensor del Pueblo y un año después legislador constituyente.

Previo a su paso por el Consejo de Participación, enfrentó al gobierno de Rafael Correa, como miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción, denunciando casos como Odebrecht. (I)

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