Assange, antes de WikiLeaks, ya tenía una vida itinerante

- 14 de abril de 2019 - 00:00
Foto: EFE

Más de 70 parlamentarios británicos pidieron al gobierno hacer “todo lo posible” para permitir su extradición a Suecia. En Ecuador, el sueco Ola B. está preso por sus nexos con el australiano.

Quizás ni el propio Julian Assange conozca el número de e-mails que tuvo, ni los perfiles y títulos académicos inventados, ni de sus teléfonos, peor de las veces que se sintió perseguido o vigilado.

Es que ser un pirata informático tiene sus particularidades.

Por ejemplo, tapó su vida familiar y en eventos se presentaba con diferentes perfiles académicos: matemático, ingeniero y hasta periodista.

Aunque estudió las primeras profesiones, no logró graduarse. Y el periodismo lo encontró en el camino, cuando decidió que su meta era destapar los secretos de Estado.

Assange a través de su portal web WikiLeaks, que fundó en 2006, comenzó a develar informes anónimos y documentos filtrados, sobre todo, de los secretos de gobiernos.

Desde ese momento, la política y los ojos del mundo se centraron en el australiano.

Mucho más cuando en 2010 publicó cerca de 90 mil registros militares de Estados Unidos (EE.UU.) con la ayuda de un integrante de la milicia de ese país.

El contenido de ese material atrajo la mirada de las potencias mundiales.

En esos años circuló la interrogante: ¿a quién responde Assange?

La respuesta todavía no es clara, aunque ha dado indicios. En varias entrevistas ha indicado que defiende el populismo.
El robo de esa información también provocó que la justicia de EE.UU. se centrara en sus actuaciones.
Por otro lado, en Suecia, detonó una denuncia por una supuesta violación.

Acorralado por la justicia, se asiló en la Embajada de Ecuador en Londres, a mediados del 2012.

Allí, el entonces expresidente Rafael Correa y su canciller, Ricardo Patiño, le adecuaron un espacio de 70 metros, de los 175 metros cuadrados que tiene esa delegación diplomática.

Permaneció en ese lugar cerca de 7 años y tuvo que convivir con los funcionarios diplomáticos del Ecuador.

Bajo ese escenario, su vida, sus intenciones políticas y su personalidad fueron retratadas. Allí se desenmascaró al verdadero Assange, al que no le gustaban las reglas y peor, los buenos modales.

Las principales autoridades del Gobierno ecuatoriano han señalado que su comportamiento dejaba mucho que desear. Por ejemplo, gritaba a los funcionarios nacionales y dañaba las instalaciones.

Él se convirtió en un huésped incómodo.

El psicólogo Bernardo López cree que esa conducta se genera como consecuencia de estar encerrado cerca de 7 años en 70 metros cuadrados.

Él no estaba acostumbrado a ese espacio, siempre estuvo en movimiento y cambiándose de domicilio desde la infancia.
Debido a una compañía teatral itinerante que fundó su familia, el entonces niño Assange fue obligado a asistir a 37 escuelas, así como a seis universidades.

De joven, cuando ya agarró su pasión por la piratería, también se movió, de manera virtual, por la red y de manera física por el mundo, cuando filtraba los secretos de los Estados.

A partir de eso, visitó muchos países donde recibió información de fuentes anónimas. Al mismo tiempo, cambiaba de números, de e-mails y de perfil. En fin, borraba evidencia.

Ese estilo de vida le causó problemas, incluso a nivel familiar. En noviembre del 2010, Daniel Assange, uno de los hijos del fundador de WikiLeaks, arremetió contra su padre y su madre.

“Mi padre me declaró sociópata, mi madre cree que soy un monstruo y esta situación romántica es muy incómoda”, escribió Daniel en su cuenta de Twitter.

A pesar de ello, Julian Assange siguió ocultando su pasado. Su fama, a raíz del 2010, creció.

Atrajo la mirada no solo de la política, sino del cine y de la música.
Sus revelaciones generaron que se hiciera una serie de documentales y películas.

Por ejemplo, en la plataforma Netflix destacan el documental Risk y la película El Quinto Poder, dirigida por Bill Condon, quien también escribió la saga Crepúsculo.

En El Quinto Poder, al inicio del filme, se describe que Assange “es un ciudadano sin hogar, busca nombres falsos y encripta sus teléfonos para no ser detectado (...). Y se muda de manera constante”.

El australiano criticó el filme, desde su reducto de 70 metros cuadrados en la embajada, al señalar que la película distorsiona la “verdad”.

Al mismo tiempo, Assange presentó en 2013, de un continente a otro, su candidatura con el Partido WikiLeaks para buscar un escaño en el Senado de Australia.

Uno de sus spots de campaña se hizo en la embajada. Con un look de artista de los ochentas, el hacker grabó un video en el que promocionó a su partido. No le sirvió de mucho. Perdió.

Ese estilo de vida en la embajada desencadenó que Ecuador le retirara esta semana el asilo y la nacionalidad. De manera inmediata fue detenido y juzgado en Inglaterra.

Ahora permanecerá en una celda de la prisión Belmarsh, en Londres, y según las agencias de noticias requiere atención médica. (I) 

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