“El juicio político contra la Ministra de Gobierno no tiene sentido, ella no es candidata a nada”

Es una lucha anárquica a ver qué sale, a lo mejor querían quemar la Asamblea, pero no resultó. A lo mejor era una estrategia para mostrar lo que podían hacer.
05 de noviembre de 2020 00:00

Alfredo Negrete, director del Centro de Estudios Sociopolíticos de la Universidad Tecnológica Ecotec, y exsubdirector y actual columnista de El Comercio, conversó con diario El Telégrafo sobre la democracia, la institucionalidad, el juicio contra la ministra de Gobierno, María Paula Romo, y las elecciones nacionales. 

¿La democracia es frágil, endeble y tiene problemas de gobernabilidad? 

El gravísimo problema es que no hay programas de gobierno y estamos a pocos meses de elegir al presidente de la República y a los legisladores. Solo hay candidatos y de parte de ellos exclusivamente tenemos sus discursos. Es gravísimo. Si comparamos los resultados en Bolivia y Chile, donde el pueblo decidió una ruta nos guste o no, ellos ya decidieron. Nosotros, el pueblo ecuatoriano, a mi modo de ver no sabemos qué vamos a elegir. 

¿Pero eso que describe es el resultado de la historia política del país? 

La cosa viene de antes de Correa; tuvimos un espacio importante de estabilidad con muchas dificultades graves e incluso guerras a partir de 1978. Comenzó a desdibujarse en el gobierno de Sixto Durán Ballén. Después vino un período de muchísima inestabilidad de presidentes destituidos, pueblos en las calles. Como salida a todo aquello se produjo el fenómeno del Socialismo del Siglo XXI, un período largo que tiene todas las características del populismo con todo a su favor, por dos factores, principalmente: el precio internacional del petróleo y una Constitución hecha a su medida. Terminado ese período estamos donde estamos. 

Hay dispersión política, tenemos 17 candidatos de los cuales 14 están aceptados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y 283 organizaciones políticas. 

Los ciudadanos, incluidos los periodistas, son valientes y están en primera línea. Si no existe lo de Chile y Bolivia no tenemos un futuro democrático, por una sencilla razón, nuestra estructura constitucional aparentemente es presidencialista, pero en el fondo el presidente tiene muy poco poder, salvo que se vuelva dictador y ese es el riesgo que corremos. ¿Cómo es posible que se haga un pacto entre CREO y el Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero (PSC-MG), pero que no vayan con una lista conjunta para la Asamblea, sino separada, cada una con sus candidatos? 

¿A qué juegan, qué le dan al presidente? ¿Quieren que viva de la muerte cruzada y con los estados de excepción? Es gravísimo que no le digan a los ciudadanos sus acuerdos, esa es la historia en América Latina. 

¿Por qué CREO y el PSC-MG no tienen una lista conjunta para la Asamblea? 

Ya estaban casi divorciados, lo que han hecho es grave y otras opciones solo son tres, nada más. Lo importante es que el pueblo sepa que hay tres y entre ellos sale el presidente. Las encuestas siempre son volubles, hay que interpretarlas como tendencias probables, no como datos. 

En la segunda vuelta ¿qué deben hacer los ciudadanos para evitar que este país retroceda? 

El pueblo debe conocer de la voz de ellos cuáles son sus programas, sus equipos. Por eso, el debate entre los candidatos es importantísimo, conocer qué plantea cada uno. Hay que discutir y confrontar, nunca hemos visto una pelea de box de uno solo, sino de dos. 

Hace un año el país tuvo unas violentas manifestaciones: quemaron la Contraloría, dañaron el Centro Histórico, secuestraron a periodistas, policías y militares. Las pérdidas fueron de $ 821 millones, según el Banco Central. ¿Fue un intento de golpe de Estado fraguado por el correísmo o el descontento social en las calles? 

Lamentablemente, me pongo como abogado y a las pruebas me remito, hay indicios de que las cosas fueron diferentes, muy programadas, que desbordaron al movimiento indígena. A lo mejor nos tomaron por sorpresa, así como a la fuerza pública, de eso no se dice mucho. Pero hubo una terrible falta de inteligencia en la prevención. Por ejemplo, prohibieron ahora visitar los campos santos para prevenir y se debe conocer por qué. Los índices no se mueven, no bajan. Debían saber que había infiltrados nacionales y extranjeros, ¿qué querían y para qué? 

Hubo violencia y en eso nos parecemos a Chile, aunque allí había una causa y un reclamo: la inequidad social, Y ¿en Ecuador contra qué estaban? ¿Subió el precio de la gasolina, del gas? ¿Cuál fue el motivo de esa violencia? 

Terminaron incendiando edificios públicos. No entendemos por qué en Chile quemaron una iglesia, mientras en Ecuador incendian la Contraloría; no se comprende por qué no existe la fuerza disuasiva suficiente para proteger un bien tan estratégico como es ese organismo de control. 

¿Por qué quisieron colapsar la institucionalidad de Ecuador? 

Es una lucha anárquica a ver qué sale, a lo mejor querían quemar la Asamblea, pero no resultó. A lo mejor era una estrategia para mostrar lo que podían hacer. 

¿Cómo ve usted el juicio político contra la ministra de Gobierno?
Es un juicio flojo, como he dicho desde antes. ¿En este momento de elecciones le da un mérito a alguien que caiga María Paula Romo o se mantenga? 

No se justifica ese juicio, ¿para qué? Ninguno de los interpelantes es de los movimientos sociales y no tiene sentido en una Legislatura anodina. ¿El señor Arauz o Rasbacal necesitan que caiga la ministra de Gobierno? Hasta en las bromas debemos ser más serios. 

El juicio político contra la ministra de Gobierno no tiene sentido, ella no es candidata a nada. 

¿Pero ellos insistirán con otro juicio?
Creo que después de este fracaso de los interpelantes no habrá otro juicio político. 

¿Por qué en este país un grupo de manifestantes salió a la calle y botó a tres gobiernos? 

No hay que mirar solo a las calles, sino a quienes las manejan. Vemos la correlación de fuerzas productivas, económicas, políticas que no están en las calles. No se necesitó un plebiscito para botar a Bucaram, ni a Gutiérrez por lo de la “Pichi Corte”; con Mahuad el tema fue el feriado bancario, que era demasiado grave. Con eso, los efectos políticamente se dan, no se trata del número de gente que esté en las calles, sino de la articulación política y de la ausencia de defensa de aquellos que están en el poder.  Ellos sabían que están en una democracia y no podían salir a dar bala. 

Pero el pueblo tampoco puede salir a las calles y decir se acabó el Gobierno. 

El pueblo sale a protestar porque es un derecho, cómo se desborde ya es otra cosa. Allí sí es importante la estrategia, qué movimientos están, qué pretende, en qué etapa se dividen. En ese caso salieron por la gasolina, si le unimos el alza del gas también se caían los gobiernos de Colombia y Perú. Ojalá pase algo, cómo van a gobernar los candidatos. 

Hay el peligro de volver al correísmo.
Es más grave. Si se desestabiliza el poder puede caer el próximo Gobierno porque no podrá gobernar. Se pasará controlando a la Asamblea y a los que siempre quieren que todo se caiga. Si el próximo Gobierno no logra por lo menos un 30% de fuerzas parlamentarias propias, todo será difícil. El Gobierno no se dedicaría a gobernar sino a negociar y pedir ministerios, direcciones. 

¿Qué debemos hacer los electores? 

Pedir que debatan los candidatos en la segunda vuelta, muestren sus programas, decir quiénes serán sus ministros.