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¿Cuánto de pueblo tiene Fundamedios?

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25 de septiembre de 2015 00:00

El Defensor del Pueblo, Ramiro Rivadeneira, nos sorprendió con sus declaraciones respecto a Fundamedios, básicamente solicitó dejar sin efecto el proceso de disolución de la mencionada ONG. Ese pronunciamiento ha suministrado munición para que los directivos de la fundación lo empleen en su política vende patria de posicionar al gobierno del presidente Rafael Correa, como supuesto violador de la libertad de expresión.

En ese marco, no llama la atención que John Kirby, portavoz del departamento de Estado y Roberta Jacobson, secretaria de Estado para América Latina, se pronuncien abiertamente en defensa de Fundamedios, lo que demuestra el sospechoso interés que tiene el gobierno de los EE.UU sobre una fundación, que como es de conocimiento público, es financiada por organismos no precisamente caracterizados por sus buenas intenciones.

Si el Defensor del Pueblo va a interceder por Fundamedios, nos gustaría que también intervenga en otras cuestiones relacionadas a la comunicación, como por ejemplo, el caso de la adolescente de 16 años que fue agredida en el programa de Ecuavisa ‘Ecuador tiene Talento’ cuando fue interrogada sobre sus creencias religiosas, nos encantaría que nos defienda a los ciudadanos de toda la programación basura que se transmite diariamente por los medios mercantilistas. Sería interesante que no solo se pronuncie por Fundamedios, sino también en defensa de todos los periodistas que han sido agredidos por los empresarios de la comunicación, entre otros.

¿Es la ONG Fundamedios, solo porque lo dicen unos estatutos, una organización de la sociedad civil? ¿Cuándo defendió al obrero de la comunicación Fundamedios? ¿Cuánto de pueblo tiene la actividad de Fundamedios?

La declaración del Defensor del Pueblo ha soslayado todo el actual contexto de desestabilización y los antecedentes históricos respecto a la utilización de ONG para injerir en los asuntos internos de países soberanos por parte de los EE.UU. Existe suficiente documentación que prueba la utilización de fundaciones para cumplir objetivos de su política exterior.

Nos preguntamos si en EE.UU. Fundamedios podría realizar el ‘trabajo’ que hace en Ecuador, sin que la comunidad de inteligencia estadounidense le exija cuentas sobre  su financiamiento. En ese país existen leyes que limitan claramente la actividad de lo que califican ‘agentes extranjeros’. EE.UU. emplea normativas para combatir cualquier intromisión foránea que afecte sus intereses y su estado de seguridad nacional.

Sin embargo, cuando los gobiernos progresistas de Nuestra América intentan controlar a ONG, partidos políticos y opositores no siempre con vocación democrática, que reciben financiamiento del gobierno de EE.UU., son acusados de ‘violadores de la libertad de expresión y los derechos humanos’.

El gobierno del presidente Rafael Correa ha sufrido una constante agresión mediática desde el principio de su gestión. La guerra cultural, psicológica o de cuarta generación es una estrategia que ha sido utilizada por EE.UU. desde hace varias décadas, llevada a cabo siempre bajo la metodología de operaciones encubiertas y usando toda clase de ‘tapaderas’ como herramientas de ejecución.

Hay que recordarles a los aparentes defensores de la libertad de expresión que en EE.UU. existe una gran concentración de medios en pocas manos: Son cinco: 1) AOL-Time Warner, que posee CNN; 2) Disney; 3) Viacom, que posee MTV; 4) News Corp de Rupert Murdoch; y 5) GE/General Electric que, además de ser un importante fabricante de equipo militar, posee el History Channel. No solo que los Disney y los GE controlan la presentación de las noticias del día, sino también la historia.

Estas cinco compañías de TV son socias entre ellas en el exterior, para expandir el alcance de su televisión por cable o satélite hacia otros países. Murdoch se jacta de que su sistema de televisión y red de emisoras pueden alcanzar al 75% de la población mundial. Eso es demasiado poder de influencia en las manos de una sola persona.

La concentración de medios de comunicación en pocas corporaciones, lleva fácilmente y de manera natural a la censura y a la conformidad de pensamiento y cultura. Pero esto a Fundamedios no le interesa. (O)

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