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Matamoros disfruta ser “Gran Maestro”

04 de julio de 2011 00:00

El Gran Maestro de ajedrez que tiene Ecuador, Carlos Matamoros, sigue cosechando éxitos en su carrera deportiva en el exterior. En esta ocasión se ubicó en el primer lugar del Abierto de Forni di Sopra (Italia).

Luego de haber sumado un triunfo más en su  palmarés, el ajedrecista atendió el llamado de FANÁTICO para contarle cómo se dio su victoria en tierras italianas. Además, Matamoros aprovechó para hablar un poco más acerca de su vida en España, donde reside hace 18 años.

El guayaquileño, de 44 años, superó con medio punto al mexicano Manuel León, que se quedó con 6,5 en la segunda casilla general.

“Lo bueno es que en la partida final llegué con ventaja sobre León, por lo que  lo esperé y aguanté el empate. Eso me bastaba para el título”, confesó Matamoros, quien luego ahondó el tema de su vivencia en suelo español.

“Resido en España hace mucho tiempo. Primero vine con la mentalidad de vacacionar; luego me gustó el estilo de vida y decidí quedarme. Ahora ya tengo la doble nacionalidad”, dijo Matamoros, quien recuerda que en Guayaquil trabajó durante 6 años como ingeniero civil.

“Hice plata con mi profesión, pero luego decidí tomarme un tiempo de descanso indefinido para dedicarme al ajedrez”, señaló.

La idea de irse al país ibérico le sirvió al mejor ajedrecista del país para comenzar una nueva vida lejos de su tierra. Sufrió la ruptura de un primer compromiso. “Cuando llegué acá aproveché para disputar algunos certámenes y me sentí muy cómodo. Después, los de la federación española me propusieron entrenar a las inferiores y acepté”, indicó.

Ya con un nuevo trabajo, Carlos prefirió quedarse en el país ibérico. Inmediatamente su entorno tuvo un cambio radical ya que decidió dejar los planos y las construcciones para dedicarse por completo a lo que él considera la mejor profesión del mundo: ser profesor de ajedrez.

Matamoros también relató cómo fueron sus inicios en esta disciplina que no tiene mucha acogida a nivel mundial. “Yo creo que en la manera de pensar de mucha gente, el ajedrez genera un poder hipnótico. Pero en mi casa, cuando tenía unos 4 ó 5 años y veía que mi papá jugaba mucho con un amigo, todos los días, eso provocó que  se quede en mi mente”, acotó.

El guayaquileño confesó que fue a partir de los 12 años que empezó a estudiar realmente el ajedrez. “Pero no fue sino hasta los 24 que decidí dedicarme profesionalmente. Jugué unos torneos, me fue bien y se podría decir que sigo de vacaciones... ja, ja”, manifestó el ajedrecista que afirmó no volver a los planos, al menos por ahora. Algo más que destacó Matamoros fue haber sido “maestro” de una de las también mejores ajedrecistas del país, Martha Fierro.

En la plática, el ecuatoriano nacionalizado español contó cómo fue el camino que tuvo que atravesar para primero ser Maestro Internacional y después obtener el grado de Gran Maestro del ajedrez mundial.

“En ajedrez existe algo que se llama ‘Elo’ (sistema matemático que mide el nivel del jugador). Puedes ganar o perder, dependiendo si estás jugando mejor o peor; es un medidor de tu nivel. Los títulos que se otorgan dependen de tu ‘Elo’. Están el de Maestro FIDE, Maestro Internacional y Gran Maestro”, explicó.

Matamoros también aseguró que ahora no es necesario ser lo uno para llegar a lo otro: “Hay personas excepcionales, como Bobby Fischer y Kasparov, que fueron desde el inicio grandes maestros por su capacidad al momento previo de cada juego”.

Matamoros contó cuál fue su caso. “Yo era muy joven y creía que no era necesario tener el título de maestro FIDE porque pensé que me iba a hacer Maestro Internacional pronto, no fue tanto así, pero lo saqué. De hecho, una de las razones por las que me vine a vivir a España fue para sacar mi título de Gran Maestro; desde ahí empecé a jugar mejor y subí en el ranking”, acotó.

Matamoros ha ganado muchos torneos importantes a lo largo de su amplia carrera, pero su principal logro fue el conseguido en 2008, cuando se colgó la medalla de oro en las Olimpiadas de la Mente, en Pekín.

Allí su compañera de equipo fue su alumna Martha Fierro, quien es la única Gran Maestra femenina del país.

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