Sara Palacios, brazadas de felicidad en el Canal de la Mancha

- 19 de julio de 2018 - 00:00
La nadadora Sara Palacios se convirtió en la primera mujer ecuatoriana que cruza el canal de la Mancha.
Foto: Álvaro Pérez / EL TELÉGRAFO

La quiteña Sara Palacios logró uno de los grandes retos de los nadadores de aguas abiertas: atravesar el canal de la Mancha, ubicado entre Inglaterra y Francia.

Al ingresar a la piscina del club El Batán, de Quito, varios compañeros de la nadadora Sara Palacios la felicitaron por convertirse en la primera ecuatoriana que ha cruzado a nado el canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia, con un tiempo de 12 horas y 58 minutos, lo que para la quiteña fue “una felicidad infinita”.

Cuando tocó la costa francesa, cerca del mediodía del jueves 12 de julio, la quiteña sintió alivio y luego solo quería abrazar a todas las personas que la apoyaron, como sus padres (Santiago Palacios y Sandra Rodríguez), hermanos (Santiago y Antonio) y esposo (Diego Egas), quien estuvo en el bote que la acompañó durante el recorrido, bautizado como Viking Princess. 

Palacios, de 32 años, se planteó el reto del canal hace un año. “Es una travesía emblemática, creo que es el sueño de todo nadador de aguas abiertas. Es muy conocido por su exigencia física, por sus bajas temperaturas, su distancia (34 km) y las corrientes”, manifestó la deportista.

Los meses previos a la travesía, Sara dedicaba tiempo a los entrenamientos y tenía en mente un recuerdo de su niñez, cuando el nadador Galo Yépez realizó la misma proeza en 1997.

“Me acuerdo de que cuando Galo lo cruzó era pequeña y me impresionó tanto que me quedó en la cabeza”. Con Yépez tuvo la suerte de intercambiar, incluso vio los videos de su travesía.  “Pude compartir unas palabras con Galo, lastimosamente no a profundidad, pero  me dio un par de datos importantes de su experiencia”.

Antes de lanzarse a las frías aguas del océano Atlántico, el 11 de julio, a las 23:00, Palacios sintió ansiedad. “Porque era el momento por el cual me había preparado un año, igual con un poco de temor, porque empecé el recorrido en la noche y me dio un poco de susto la oscuridad”.

Durante las 12 horas y 58 minutos que duró la travesía, la “tricolor”, que también es chef de profesión, comentó que pensaba en “tantas cosas y a la vez en nada”, porque se pierde un poco la noción del tiempo. “Me preguntaba qué estarían haciendo mis amigos, mi familia y me cuestionaba cosas de mi vida”, reseñó la mamá de Manuela, de 8 años.

Pese a lo duro que fue la prueba, Palacios nunca pensó en abandonar la travesía.

También tuvo que poner atención a detalles, como la alimentación e hidratación en el agua, que se cumplió a través de una soga y una canasta o como el no tocar el bote que la acompañaba, no recibir ayuda de terceras personas, cosas de las cuales un juez de la Channel Swimming Association, la organización que rige el cruce del canal, está pendiente.  

“Llegué a sentir un poco de desesperación a la llegada, porque al momento de acercarme a la costa de Francia las corrientes eran superfuertes y no me dejaban entrar a la playa. Por esas circunstancias pasé casi tres horas luchando contra el oleaje”.

El cruce al canal fue la primera travesía dentro del proyecto “Siete Mares”. Palacios explicó que en los próximos cuatro años espera completar este reto, que nació como una prueba a sí misma y para estar ocupada.

“El próximo año cumpliré con dos travesías más, que son el estrecho de Gibraltar, que está entre España y Marruecos (con una distancia de 15 km); y el canal de Catalina, ubicado en Estados Unidos, de 34 kilómetros”.

Además, planea nadar en el canal de Tsugaru, en Japón; Molokai, en Hawái; el Canal del Norte, en Escocia; y el estrecho de Cook, en Nueva Zelanda. (I)  

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