Carapaz, el joven que llegó al éxito en bicicleta

- 15 de mayo de 2018 - 00:00

De origen humilde, Richard se labra un nombre en la historia del deporte nacional. Sus familiares y conocidos cuentan cómo ascendió a la élite.

Tal es la emoción que provoca la participación de Richard Carapaz en el Giro de Italia, que los ciclistas de la provincia de Carchi plantean modificar su vieja aspiración de levantar un monumento al ciclista; la idea se mantiene, pero ahora proponen darle a la estatua el rostro del joven.

“El proyecto se desarrollaría en Guagua Negro (kilómetro 18 de la vía Rumichaca-Ibarra), incluye un parque con recreativas y en el centro el monumento. Iba a ser un monumento al ciclista en general, pero ahora queremos que tenga la cara de Richard”, cuenta Omar Chamorro, ingeniero civil de 42 años, quien conoce al pedalista desde sus inicios.

En un territorio donde el ciclismo de ruta es prácticamente parte de la cultura, los nombres de exponentes que marcaron historia sobran: Jaime Pozo, Hipólito Pozo, Pedro Rodríguez, Héctor Chiles, Carlos Montenegro, Juan Carlos Rosero... Y ahora Richard Carapaz.

Descubierto por Juan Carlos Rosero, tricampeón de la Vuelta a la República (1989, 1992 y 1996) Richard engancha el pasado con el presente y junto a otros prospectos de los caballitos de metal, como Jonathan Narváez y Jonathan Caicedo, le da un nuevo aire a la actividad en el país.

A Ana Montenegro, ama de casa de 66 años, madre de Carapaz, no se le pasa la alegría de haber visto al menor de sus tres hijos ganar la octava etapa del Giro, hecho inédito en la historia deportiva “tricolor”. El momento en que Richard cruzó la meta en Montevergine pasa a ser uno de sus recuerdos favoritos, así como cuando niño llegaba de la escuela México (La Playa) y pedía un vaso con leche; o cuando, con 7 años, desbarató la bicicleta montañera que le dio su padre, Antonio Carapaz (chofer de 56 años), porque le resultaba muy pesada.

Nunca la volvió a armar, prefería jugar con las bicis pequeñas de BMX que le traía su progenitor en medio de la chatarra que cargaba en su camión de trabajo. A esa edad -agrega- su pequeño no tenía afición por el pedaleo de ruta, ese le vino años después, al cursar el tercer nivel en el colegio San Francisco de El Playón.

-Mamita, quiero hablar con usted, pero le pido que no se enoje.

-Claro, hijito, dígame.

-Hoy fue al colegio un entrenador de ciclismo y dijo que quienes queramos participar en este deporte nos hagamos anotar. Yo me puse en la lista, debo ir a entrenar.

-Vaya pues, entrene.

-Pero no tengo ropa para ciclismo.

Doña Ana lo llevó a Tulcán y le compraron su primer traje de ciclista. Desde allí no ha dejado de ir a las prácticas. El instructor que había ido a reclutar nuevos prospectos era Juan Carlos Rosero, quien trabajaba para la Federación Deportiva de Sucumbíos.

Y es que el exponente creció en la frontera de ambas provincias, la primaria la hizo en un plantel de La Playa, comunidad perteneciente a la parroquia El Carmelo, del cantón Tulcán (Carchi). Y el bachillerato lo consiguió en un establecimiento de El Playón, en Sucumbíos.

Su paso a Carchi se dio cuando Rosero firmó contrato como timonel del equipo Coraje Carchense, que era financiado por la Prefectura. La muerte de Rosero, en enero de 2013, resultó un golpe duro en su carrera.

Ernesto Almeida, periodista especializado en ciclismo, cita que desde su participación en las clásicas, Carapaz empezó a mostrar condiciones. Compitió en las vueltas a Ecuador de 2012, 2013 y 2014, sin ser primero en ninguna etapa, pero sobresaliendo en la sub-23 y en los premios de montaña.

A escala internacional, sus primeras victorias se producen en 2013, al conquistar el título panamericano de ruta en la división sub-23, y en 2015, en su primera experiencia como pedalista de un elenco foráneo (Strogman-Campanolo) se convierte en el primer extranjero en llevarse el oro de la Vuelta a la Juventud de Colombia.

En 2016 ficha por el Lizarte de España, cantera amateur del Team Movistar, en la que, en razón de su calidad y bajo pedido de Eusebio Unzué, gerente de ese equipo, es transferido a la nómina estelar de Telefónica.

Esa confianza, Carapaz la retribuye con resultados, antes de ir al Giro se coronó campeón de la Vuelta a Asturias; es en el primer ecuatoriano en obtener un cetro europeo. Ahora en el Giro ha cumplido su meta de ganar una etapa, dándose a sí mismo el mejor regalo de cumpleaños. El 29 de este mes soplará 25 velas. (I)  

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