85 metros, la marca que necesita Escobar para ir a Tokio 2020

- 22 de enero de 2020 - 00:00
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

El lanzador ecuatoriano José Escobar busca apoyo para competir en España y lograr la marca de 85 metros que lo clasificará a Tokio 2020. Entrena solo, debido a que su técnico está en Europa.

Junto a su mejor amiga, la jabalina, el lanzador ecuatoriano José Escobar (29 años) analiza la forma de conseguir los $ 15.000 que necesita para competir en el exterior y lograr el principal objetivo de este año: clasificar a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, que se realizarán del 24 de julio al 9 de agosto.  

El tricolor tiene dos opciones para acceder a la edición 32 de la cita planetaria. La primera es por el ranking, en el que debe entrar entre los 30 primeros del mundo, pero Escobar optará por lograr la marca que es de 85 metros.

El mejor registro del esmeraldeño es de 74m68c (récord nacional), pero hay proyecciones de mejorar. Siempre y cuando salga del país a entrenar y competir.  

Lamentablemente el deportista nacido en Quinindé (provincia de Esmeraldas), el 21 de agosto de 1991, adolece del apoyo de la Secretaría del Deporte y la Ecuatoriana de Atletismo, por lo que ha “golpeado” las puertas de empresas privadas para financiar su planificación.

Ante la negativa de las dos entidades deportivas, Escobar buscó ayuda en la Concentración Deportiva de Pichincha, liderada por Jaime Ruiz, quien quedó en darle una respuesta a su pedido.

Mientras eso ocurre entrena por su cuenta con ejercicios que aprendió durante los 13 años en los que ha dominado el lanzamiento de jabalina en el país. También se ayuda por lo que le dice el entrenador nacional Vinicio Mina, quien más que su técnico es un amigo, y de los conocimientos que adquirió en los estudios universitarios.  

Cursó hasta cuarto nivel de la carrera de Educación Física en la Universidad Autónoma de Quito, que fue cerrada en 2013, pero no se estancó y continuó su formación académica y obtuvo una tecnología en esta rama en el instituto superior del Consejo Provincial de Pichincha.

La suma que requiere le servirá para viajar a España, donde se encontrará con el entrenador Frank Casañas, y cubrir lo referente al hospedaje, alimentación y la movilización porque las pruebas no serían solo en ese país sino en otros como Portugal.

Su idilio con la jabalina   

Quinindé y en general Esmeraldas son conocidas por ser la cuna de los mejores futbolistas ecuatorianos, sin embargo José se decantó primero por el baloncesto y luego por la jabalina.

Cuando era niño pateaba la pelota junto a sus amigos en su ciudad natal, pero por su cabeza rondaba la idea de “por qué voy a llevarla con los pies cuando es más facil con las manos”, contó luego de soltar una carcajada.

Fue así que empezó la fascinación por el básquet y en 2005 fue reclutado por el extinto club Mavort para que juegue el campeonato local.

Debido a que las prácticas del elenco capitalino se cumplían en las tardes, en las mañanas Escobar no tenía qué hacer. Hasta que un día unos compañeros lo llevaron a hacer atletismo en la pista de Los Chasquis, en La Vicentina.

Al cruzar la puerta de metal del complejo miró que había unos deportistas lanzando un objeto, de inmediato dijo “no sé lo que sea ese deporte pero eso quiero hacer desde ahora”. En momento inició el idilio entre la jabalina y él.

Aunque seguía también jugando baloncesto, pero los primeros buenos resultados en el lanzamiento hicieron que se decidiera por el deporte con el que ahora aspira a disputar sus primeros Juegos Olímpicos.

Pero los títulos nacionales e importantes logros a nivel regional no sirvieron para que permanezca en el Plan de Alto Rendimiento (PAR) que impulsa el Estado, a través de la Secretaría del Deporte.

La noticia de que salía del PAR, por un supuesto bajo rendimiento y otras cosas dirigenciales -de las que prefiere no hablar- provocaron su retiro por ocho meses entre 2015 y 2016. Hasta que Vinicio Mina lo motivó a volver.      

El regreso no pudo ser mejor debido a que consiguió el cuarto lugar en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta (Colombia) en 2017; perdió la presea de bronce por cinco centímetros. Además, fue quinto en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba (Bolivia) en 2018.

Ahora lucha, como lo hizo cuando tenía 12 o 13 años, en las plantaciones de palma africana, recogiendo las pepas, de chapeador (limpiando las palmas) o cargándolas, para poder vestirse de olímpico y representar al país en la capital japonesa.

El plazo máximo para conseguir los $ 15.000 es marzo, ya que podrá prepararse para las competencias internacionales y, sobre todo, tener el roce con los candidatos a ganar medallas olímpicas. El tiempo corre. (I)

José EscobarFoto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto:
Medios Públicos EP