Ecuavóley, historia en boca de quien creó el reglamento

- 25 de junio de 2017 - 00:00
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

Jorge Carrera, el hombre que le puso nombre a esta modalidad, cuenta dónde se originó esta disciplina. Su aspiración es que sea un deporte olímpico.

Si el vóley arena se convirtió en una disciplina olímpica, ¿por qué no el ecuavóley? Esa pregunta ronda en la cabeza de Jorge Carrera Chinga, creador del reglamento oficial de esta actividad e inventor de la denominación ecuavóley, que le da sello tricolor a este, uno de los deportes más practicados en el país y cuya afición le hace trascender fronteras, gracias a los migrantes ecuatorianos radicados en distintos países del mundo.

A sus 78 años, Carrera sueña que este juego sea competitivo y no solo recreativo como hasta ahora, incluso cree que debería impartirse en escuelas y colegios para afianzar sus raíces nacionales.

Magíster en educación superior, este hombre le ha dedicado buena parte de su existencia a la investigación y registro de los orígenes de este pasatiempo, recogiendo los insumos para escribir su historia.

De acuerdo a los datos recabados, los primeros partidos se dieron en 1945, a raíz de un intercambio militar entre Ecuador y Chile, que derivó en la llegada de una delegación chilena a Quito. Entre sus entretenimientos los visitantes organizaban partidos de voleibol (o vóley), poco difundido en la milicia local. Los lances se realizaban en el Ministerio de Defensa.

Al parecerles divertido, los uniformados ecuatorianos comenzaron a participar en este deporte, pero, dado que no todas las veces se podía reunir a 12 jugadores, 6 por equipo, como reza la normativa del vóley, redujeron el número a 3 por elenco.

Cabe citar como pioneros a los elementos ‘araucanos’ Luis Mitre, Josué Soledispa, Marco Carranza, Luisiño Córdova, Alberto Santelli, Carlos Zumárraga, etc.
Incluso hay una reseña del comunicador Eduardo Silva Frenchs, de Radio La Voz de la Democracia, que también apareció en diario El Día, en el que se expresa: “En la ciudad de Quito aparece un deporte que es 3 contra 3 y se está practicando con mucho entusiasmo”.

La aceptación de esta variante fue tal, que se construyó una nueva cancha en la I Zona Militar, en El Sena. Los encuentros se desarrollaban con balones de las marcas locales Pichurca y Soria.

Como resultado de su fácil aprendizaje, el vóley de 3 se regó por distintos barrios capitalinos, como La Ermita, San Juan, La Tola, o donde residían efectivos castrenses, quienes se mezclaban con civiles.

Cual río incontrolable, la novedosa disciplina se extendió por Carchi, Cotopaxi, Tungurahua, Guayas y otras provincias. En cuanto a los primeros torneos oficiales se tiene referencias de la I Olimpiada de las Fuerzas Armadas en 1949, donde se lo incluyó como una de las competencias. Y en 1952, diario El Comercio promovió el I Campeonato de Vóley de 3, que se escenifica en las instalaciones del colegio Mejía.

En dicho certamen intervinieron el Club Pichincha, del barrio San Roque; Cuerpo de Bomberos, Fuerza Aérea Ecuatoriana, Dinamarca Club, de la Cervecería La Victoria; Estado Mayor del Ejército, Hermanos Tupiza, del barrio El Inca; Textiles Nacionales, Panay, San Juan, entre los más destacados.

En 1953 se fundó la Asociación de Vóley de 3 de Pichincha, cuyo primer presidente fue el jefe de Policía, Rodrigo Olarte.

El primer campeonato nacional se efectuó en Latacunga en 1957; rivalizaron Cotopaxi, Chimborazo, Guayas, Loja, Pichincha y Tungurahua.

No obstante, pese a su popularidad, en junio de 1964 la Federación Deportiva Nacional de Ecuador (Fedenador) prohibió la organización de justas de vóley de 3 por no ser olímpico. Aquello fue después de que en el Campeonato Sudamericano de Voleibol, que se cumplió ese año en Buenos Aires (Argentina), Ecuador quedó último.

Se pensaba que jugar la modalidad criolla impedía una progresión plena de la disciplina original.

No obstante, era tal la fuerza del vóley de 3 que, pese a la veda, por iniciativa de empresas privadas la organización de campeonatos siguió, constituyéndose en una de las más importantes ‘La Red de Oro’, impulsada por Radio Zaracay en Santo Domingo, de 1965 a 1975.

Otros eventos de grata recordación son los que armó la Concentración Deportiva de Pichincha en 1978 y 1979.

La palabra ecuavóley se institucionalizó el 14 de octubre de 1979 por Jorge Carrera Chinga, con el beneplácito de la mayoría de jugadores y aficionados, quienes reconocen en el término la identidad nacional porque fusiona Ecuador con vóley.

Para 1980, tras recorrer casi todo el país con la finalidad de unificar criterios, escribió el reglamento del ecuavóley, única normativa legalmente reconocida en territorio patrio.

La fuerza de voluntad

Parado al filo de una de las canchas del parque El Ejido, Jorge Carrera observa uno de los duelos del vóley ecuatoriano, actividad que en ese espacio es cotidiana, un verdadero atractivo para distraerse y apostar.

Mientras el ‘Cangrejo’, experto en lanzarse hacia atrás, le pasa la pelota al ‘Filtro’, asiduo fumador, el septuagenario se invade de recuerdos, la mayoría de ellos vividos en el siglo pasado, con sabor y olor a polvo.

Ese polvo que alguna vez le hizo restregar los ojos en medio del patio de la casa de sus padres, en el barrio La Ermita,  centro de la ciudad ‘Luz de América’. Con la mente puesta en el ayer, retrocede las páginas de su biografía y evoca aquel momento que le cambió la vida.

Tenía 5 años y, trepado en un árbol, jugaba con su hermano César, 2 años mayor a él. Simulaban ser ‘Tarzán de los monos’, imitando al protagonista de una de las series de televisión que se transmitían en aquel entonces. Estaban a punto de colgarse de una de las ramas.

- Yo me paso primero, César.
- Agárrate duro.
- ¡Allá voy!

¡Crac!, el tallo elegido por Jorge se rompió y cayó pesadamente. El llanto del niño alertó a su madre, Petronila Chinga, quien lo levantó y calmó, para luego bañarlo y con ello mitigar el susto.

Todos pensaron que se trató de una caída normal, pero el chico se había lesionado la columna, algo que se notó luego, pues su crecimiento comenzó a retardarse. El diagnóstico médico: Mal de Pott o tuberculosis vertebral, que afecta las articulaciones vertebrales. Los galenos le recomendaron abstenerse de hacer deporte y, a lo largo de su tratamiento, se lo sometió a 22 operaciones.

Jorge nunca les hizo caso, quería ser como su padre, Jorge Carrera Burbano, quien sobresalió por ser uno de los mejores exponentes del vóley criollo y se proclamó campeón en 1952 de la primera contienda no militar que se realizó en la ‘Carita de Dios’. Su constancia dio frutos y en el colegio Dillon no únicamente se exoneró en educación física, sino que lo condecoraron por ser el mejor deportista.

Muchas personas no entendían cómo un hombre de 1,49 m de estatura se desempeñaba tan bien en el ecuavóley, al punto de ser considerado en la década del 70, uno de los 6 servidores más sobresalientes de la nación. Aquella virtud de ese guerrero fue una de las que más admiró en él Mariana Tobar, quien posteriormente se convirtió en su esposa.

De exportación

El prestigio del ecuavóley ha superado las fronteras patrias. Los migrantes ecuatorianos en Estados Unidos, España y otras repúblicas divulgaron esta particular manera de disputar el balonvolea.

En Estados Unidos se lo practica hace más de medio siglo, así lo asegura Nelson Baquero, de 83 años, quien se radicó por 37 años en el país de las barras y las estrellas. Retornó a Ecuador hace 12 años.

Antes de ir por su sueño americano, trabajó como bombero de Quito y en representación de esa entidad estuvo en algunas justas del vóley criollo. Al trasladarse a Estados Unidos laboró como técnico eléctrico, pero su diversión favorita nunca la cambió. Residió en algunas localidades, fundando la Liga de Ecuavóley de Miami y desenvolviéndose en lo posterior como secretario de la Liga de Ecuavóley de Nueva York.

“Otros compañeros que jugaban en El Ejido, como Milton Vivas, también difundieron esta disciplina. Vivas creó la liga de Newark”, menciona Baquero.

Agrega que en Nueva York la actividad es más intensa los viernes por la noche y los sábados, sobre todo en invierno, porque los escenarios son cubiertos y tienen calefacción. Además de ecuatorianos, esta variante es ejecutada también por colombianos y peruanos.

En España, Italia, Reino Unido y Suiza también se fomentan eventos bajo esta modalidad. En algunas urbes españolas hay matrices jurídicas de ecuavóley que promocionan lides. En 2015, una comisión de ecuatorianos residentes en España estuvo en el país e intentó fundar la federación ecuatoriana, pero no fue posible porque su propuesta no se ajustaba a la legislación nacional.

Jorge Cartagena, presidente de la Asociación de Ligas Deportivas Barriales de Pichincha (Asoligas), argumenta que lo idóneo sería que el ecuavóley, mediante una matriz, sea filial de la Federación Ecuatoriana de Vóley (FEV), de cara a ser una actividad de competencia con miras al alto rendimiento. (I)

El parque El Ejido, en el centro norte de Quito, es uno de los sitios donde actúan varios de los mejores exponentes del país en ecuavóley. Los partidos y apuestas son diarios. Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

DATOS

El vóley arena se originó como actividad de recreación; su primer torneo data de 1941 en Brasil. Desde 1996 es disciplina olímpica.

El Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI), reconoció el nombre ecuavóley.

Para este ecuatoriano innovador, el vóley de 3 y el baloncesto son -después del fútbol- los deportes más practicados en el país.

Todo certamen impulsado por Carrera cuenta con cursos de arbitraje. Hay normas específicas por categoría y género. (I)

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