2020, un año en el que el deporte no solo perdió dinero

En la siguiente radiografía analizamos lo ocurrido en el escenario deportivo en esta atípica temporada.
29 de diciembre de 2020 06:58

El deporte mundial tenía planificado un año lleno de actividad para este 2020. El evento con más expectativa era, sin duda, los Juegos Olímpicos de Tokio. Sin embargo, el covid-19 empezó a esparcirse por China a principios de año hasta convertirse en pandemia. La vida, tal y como la conocíamos, tuvo que replantearse.

El comercio, la economía, el turismo, la recreación y el deporte fueron algunas de las actividades damnificadas por el confinamiento obligatorio. No hubo disciplina deportiva que no sufriera afectaciones por la crisis sanitaria en el mundo.

A finales de marzo, cuando la mayoría de las naciones aplicaban restricciones de circulación para mitigar la propagación del virus, el cálculo de pérdidas económicas en el deporte era de al menos 40.000 millones de dólares. Ese rubro era una predicción si el entorno deportivo se mantenía paralizado todo el año.

En las ligas de fútbol de Italia, Inglaterra y España se pronosticaban pérdidas por más de 700 millones de dólares si la temporada no se reanudaba. La principal preocupación eran los contratos firmados por los derechos de transmisión televisiva de los partidos. Las grandes cadenas presionaban para retomar los campeonatos a toda costa. Así ocurrió.

La Bundesliga alemana fue la primera competición europea en volver a las canchas. Sin público y bajo estrictos protocolos sanitarios, el balón rodó en las canchas bávaras desde el 16 de mayo. Hasta ese entonces, el fútbol de ese país había sufrido la pérdida de 333 millones de dólares.

Sin embargo, el temor de sus directivos es que si la temporada 2020 – 2021 retoma de nuevo confinamientos, las afectaciones serán de 1.000 millones de euros. Como ejemplo de la crisis, la Bundesliga facturó 4.000 millones de euros en 2019, mientras que en 2020 tan solo 1.100 millones.

En Estados Unidos las estimaciones eran similares para el resto de deportes. La revista Forbes calculó que se registrarían al menos 10.000 millones de dólares por la cancelación de eventos deportivos. La NBA tuvo que aplazar su calendario hasta finales de año, mientras que el SuperBowl de la NFL, para su buena suerte, se efectuó con su tradicional gran magnitud el 2 de febrero, antes de que la OMS declarara pandemia al covid-19.

Afectaciones no económicas

Los Juegos Olímpicos de Tokio fueron inviables. La condición en la que se encontraba el mundo hizo que los organizadores postergaran el certamen deportivo más importante del planeta para mediados del 2021. Esto de por sí ha generado un sobrecargo de 2.400 millones de dólares para el comité olímpico, cifra que podría incrementarse hasta el 23 de julio del próximo año.

Al igual que la olimpiada, cada disciplina deportiva no tuvo más remedio que postergar sus eventos deportivos. En el fútbol ocurrió con la Copa América, en el tenis con Wimbledon y en el ciclismo con sus tres grandes vueltas. Modificar el calendario significó la alteración de la temporada para los deportistas.

Cada año, un atleta planifica las competencias a las que asistirá y, en torno a ella, su preparación. Para Tokio 2020 estaban previstos más de 11.000 participantes. Sus entrenamientos, clasificaciones y el estado físico en el que se encontraban se vio afectado.

Los deportistas debieron ajustarse a atípicas sesiones de entrenamientos. Gran parte del año estuvieron cerrados los coliseos, pistas y centros de alto rendimiento, por lo que sus hogares se convirtieron en espacios

para no perder el físico. La maratonista Paola Bonilla contó que debió acudir a parques para correr. En el levantamiento de pesas, Neisi Dajomes practicó en su propia casa, a falta de un gimnasio. La suspensión también acortó las posibilidades de obtener los cupos clasificatorios a los Olímpicos.

Más de cinco meses sin competencia de élite también perjudica el desempeño de un deportista, sin contar que la edad también pesa para afrontar unos Juegos Olímpicos. Por ejemplo, el estadounidense Justin Gatlin llegará a Tokio con 39, y no con 38 años, para correr en los 100 metros planos. El ecuatoriano Álex Quiñónez buscará una medalla olímpica en los 200 metros en la víspera de su cumpleaños 32.

El covid-19 fue una pandemia inesperada. Un virus respiratorio que el virus aún no logra vencer. Si bien el deporte en ciertos casos logró reacomodarse y aplazar la espera, no todos tuvieron la suerte de superar la enfermedad.

El mundo del deporte también lloró la muerte de profesionales en diferentes ramas, quienes pese a su corta edad y condición física, sucumbieron ante el coronavirus. Ese fue el caso del futbolista boliviano Deibert Román Guzmán, del ciclista sanmarinense Michael Antonelli o de la luchadora peruana y doble medallista Thalía Mallqui. Para ellos el covid-19 fue el final de su carrera deportiva y de su vida. (I)

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