Richard Carapaz: Una política de Estado

El sistema deportivo del Ecuador al igual que el de otros países de Suramérica, carece de lo mismo: transparencia, gobernabilidad, políticas...
19 de noviembre de 2020 19:30

Existe un denominador común cuando un atleta ecuatoriano como Richard Carapaz alcanza la élite en el deporte. La gran mayoría –o por no decir todos– lo hacen a través de sus propios medios y recursos; una realidad repetida a lo largo de la historia.

El sistema deportivo del Ecuador al igual que el de otros países de Suramérica, carece de lo mismo: transparencia, gobernabilidad, políticas definidas y armonía entre sus entes rectores. Recordemos que, en el intento –fracasado– del anterior gobierno por tomar el control total del deporte, la intervención estatal al sistema Olímpico ecuatoriano en el 2012 dejó estragos y cicatrices que perduran hasta hoy. Politizar el deporte de un país que depende en su mayoría de los recursos del petróleo, es un grave error.

La Constitución de 1989 del Ecuador introdujo por primera vez en su historia dos artículos referentes a la Actividad Física, Deporte y Recreación; la vigente, únicamente ocho. A 10 años de la vigente Ley del Deporte Ecuatoriano –la misma que ya se reformó y se reformará nuevamente–, ¿qué conclusiones se pueden sacar? Con certeza, la vigente ley perjudica más de lo que beneficia. Entonces, ¿cómo se puede decir que el deportista es lo más importante cuando no se ha definido primero al deporte como una política de Estado?

El “Plan Decenal de la Cultura Física: DEFIRE 2018-2028”, elaborado por la Secretaría del Deporte, es el primer intento en diseñar políticas frente al deporte, la educación física y recreación, donde el objetivo planteado es convertir estas políticas públicas en políticas de Estado.

Así mismo, la Secretaría emitió hace poco el instructivo para que las empresas privadas puedan deducir el 100% adicional a la base imponible del impuesto a la renta a través de inversión en patrocinio y publicidad en el deporte. Los resultados que se consigan de estas históricas iniciativas dependerán de la capacidad de ejercer una buena gobernanza en todo el sistema deportivo nacional.

Si la salud y la educación son políticas de Estado no está en duda el porqué el deporte también debe serlo. Educar a través del deporte es la clave para alcanzar una sociedad más sana, algo tan necesario en el contexto actual.

Las instituciones educativas son por excelencia, el medio más eficaz para instaurar al deporte como un eje transversal.

Éxitos cómo los de Richard Carapaz le recuerdan constantemente al Ecuador la apremiante necesidad de despolitizar el deporte y convertirlo en una política de Estado. ¡Gracias Richi! (O)

* Martín Ávila Escobar, director-Escuela de Deportes de la UIDE 

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