Cumplió el sueño de su mamá

- 09 de julio de 2020 - 00:00
En los Juegos Panamericanos Lima 2019, Mollocana llegó hasta las semifinales.
Cortesía COE

La luchadora ecuatoriana recibió una casa de parte del Gobierno, gracias a su méritos deportivos.

Las difíciles circunstancias en las que vivía en Quevedo, junto a su familia, hicieron que la luchadora ecuatoriana Jacqueline Mollocana le prometiera a su madre, Maritza Eleno, regalarle una casa.

En una de las principales ciudades de la provincia de Los Ríos fue donde la luchadora grecorromana, de 26 años, conoció el deporte que ahora le ayudó a cumplir el sueño de su progenitora.

Los buenos resultados la han acompañado en estos 16 años de carrera, como la medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de 2017 en Colombia, una de bronce en los Sudamericanos de 2018 en Bolivia, y también fue campeona  Panamericana juvenil en 2014. Sus méritos deportivos hicieron que el gobierno del presidente Lenín Moreno le entregara una casa.

Para conseguir este anhelo tuvo que ser paciente ante varias promesas incumplidas. “Hace unos años me ofrecieron una casa, luego un terreno, hasta que me llamaron del Miduvi (Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda) para que dejara los documentos”, señaló la deportista quevedeña, quien desde hace 11 años está federada por la provincia de Cotopaxi.

Los personeros del Miduvi visitaron el domicilio en el que vivía con sus familia. “La verdad que no lo hacía en buenas condiciones”, supo decir, y ese fue un factor para la entrega de la infraestructura, el pasado 5 de julio.

Tener un lugar digno donde habitar puso muy contenta a la ecuatoriana. “Me siento feliz porque ahora podemos vivir en un lugar habitable y cómodo, porque antes atravesábamos condiciones dífíciles”, dijo Jacqueline, quien está ubicada en la categoría Desarrollo del Plan de Alto Rendimiento, por lo que recibe un incentivo de

$ 800 al mes. Planea clasificar a los Juegos Olímpicos Tokio 2020 en la categoría de los 50 kilogramos.

A los 10 años, el entrenador Omar Zaldumbide visitó la escuela San Camilo, ubicada en el sector Los Chapulos, de Quevedo, para enseñarles las bondades de diferentes deportes.

El amor por la lucha fue como a primera vista. “Nunca practiqué otras disciplinas antes de la lucha. Me encanta la adrelanina que siento sobre la lona, los movimientos y las amistades que uno hace”, comentó la “tricolor”.

La salida de Zaldumbide de la Federación Deportiva de Los Ríos, para encargarse de los luchadores en el cantón de La Maná, repercutió en que Mollocana lo siguiera y empezara a representar a Cotopaxi hasta la actualidad.

La deportista local se graduó de bachiller y aprobó el preuniversitario en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo en la carrera de Agropecuaria, en la que obtuvo el título en el colegio.

Sin embargo, al recibir el horario de clases para el primer semestre, que era de 07:00 a 19:00, debió decidir entre estudiar o seguir en el deporte.

El amor por la lucha y los buenos resultados la hicieron decantarse por su carrera en la lona y los combates. Dentro de sus objetivos está retomar los estudios en un futuro cercano, pero en algo relacionado con el deporte, posiblemente entrenadora. En esta profesión tuvo una experiencia cuando se encargó por un año de la preparación de los niños en Cotopaxi.

Por lo pronto tiene entre ceja y ceja el clasificar a la olimpiada japonesa. Para ello debe terminar entre las tres primeras del Mundial, que se desarrollará en diciembre próximo en Oslo (Noruega).

Para llegar al Mundial en buenas condiciones, Mollocana trabajó durante la pandemia bajo la planificación del entrenador de la selección nacional, el  cubano César Carracedo.

Las prácticas se desarrollaron también a través de la aplicación Zoom, donde compartieron experiencias con luchadores de otros países. (I)

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