Tren, bus y barco, opciones para reducir contaminación

- 18 de agosto de 2019 - 00:00
En la terminal de ferrocarriles de Alvia, en España, miles de turistas se reúnen para viajar con sus amigos o familias hacia otros países a vacacionar o a festejar fechas importantes.
Foto: Tomada de La Región

En un intento por reducir las emisiones de monóxido de carbono, los europeos optan por otras alternativas a los vuelos baratos. Pese a que esto exige una inversión de tiempo, los jóvenes apuestan por itinerarios nocturnos.

Greta Thunberg, la ambientalista sueca de 16 años, inició su viaje de dos semanas, en barco, hacia Estados Unidos. En un intento por reducir las emisiones de monóxido de carbono, la joven decidió no tomar un avión para asistir a la conferencia climática, en Nueva York. Thunberg planea trasladarse a través de los transportes menos contaminantes a su disposición.

Varios jóvenes europeos quienes luchan para reducir las emisiones decidieron dejar de usar aviones y movilizarse en: trenes, buses, ferrocarriles, barcos y casas rodantes.

En Europa ser menor de 26 años es beneficioso al momento de pagar transportes, muchos de los universitarios tienen descuentos hasta del 50% del valor general sin importar la nacionalidad.

En cifras, comprar un vuelo dentro de los 28 países de Europa cuesta entre $ 10 y $ 24 para los menores de 26 años, mientras que para los mayores de esta edad existen vuelos desde $ 30 en adelante, depende del país.

viajesImagen referencial de una casa rodante. Foto: Tomada de Wikipedia / https://es.wikipedia.org/wiki/Autocaravana

Una inversión de tiempo

Hace 20 años, las aerolíneas de bajo costo como Ryanair de Irlanda y easyJet británico revolucionaron los viajes dentro de los países de la Unión Europea con ofertas de vuelos económicos. Ese modo de viaje, que fue celebrado, es ahora rechazado por su contribución a los problemas ambientales.

De acuerdo con el Diario The Washington Post, los turistas están preocupados luego de conocer que un pasajero de un solo vuelo puede cancelar un año de esfuerzos amigables con la Tierra. Desde entonces, muchos jóvenes buscan alternativas, pese a que reconocen que llegar a su destino les tomará varias paradas más.

Johan Hilm quería desplazarse de Suecia a Austria. En un avión le tomaría solo dos horas su llegada, pero los viajes ecológicos requerirán una inversión de tiempo.

Para llegar a Viena, el joven de 31 años, tomó un viaje en tren de cinco horas y media a Copenhague, un autobús de una hora a la costa danesa, un ferry de 45 minutos a Alemania, un tren de una hora y media a Hamburgo, un tren nocturno de once horas al sur Alemania y un último tren de tres horas a Viena.

¿Cuánto contaminante redujo?. Medir las emisiones de dióxido de carbono de los viajes puede ser una ciencia inexacta. Sin embargo, una calculadora en línea popular sugirió que el viaje de Hilm llevaría 577 libras de emisiones de dióxido de carbono en vuelo, en comparación con 118 libras de sus otros medios, un ahorro del 80% para el planeta.

La argentina Noelia Utiri, radicada en París, agrega que entre sus opciones de viajes no contaminantes están los buses y trenes. Recalca que para que el trayecto no sea pesado encontró una forma de divertirse y ahorrar.

“Lo que yo hago es viajar por las noches y así me ahorro el dinero de pagar hotel para dormir. Durante el día visito amigos, me ducho y como en sus casas y luego recorro sitios turísticos”, detalla Utiri.

El cambio de mentalidad

Mark Smith, fundador de Seat 61, un sitio web dedicado a los viajes en tren por Europa, detalló al Post que hay un cambio en las personas que visitan su sitio.

Cuando Smith configuró su portal en 2001, los usuarios le especificaban en sus motivos de elección de este transporte que les encantaban los trenes, que tenían miedo de volar o que simplemente no podían volar.

“Ahora, cuando la gente me dice por qué están tomando el tren, dicen dos cosas al mismo tiempo: responden que están hartos del estrés de volar y quieren reducir su huella de carbono”, especifico Smith.

En los primeros seis meses de 2019, el tráfico aéreo de pasajeros disminuyó un 3,8 % en Suecia en comparación con el año 2018.

Las preocupaciones climáticas se encuentran entre varias razones para la recesión, explicó Jean-Marie Skoglund, un experto en aviación de la Agencia Sueca de Transporte.

En contraparte, los ejecutivos de las aerolíneas aseguran que la disminución en el tráfico  aéreo es culpa del aumento de los viajes en tren (cuyas compañías están estudiando ampliar el mercado), hasta un tercio este verano en comparación con el año anterior (2018).

Sin embargo, los viajes aéreos todavía aumentaron, un 4,4%, en el primer trimestre de 2019, según las cifras del Consejo de Aeropuertos International Europe, un grupo de la industria.

Las olas de calor con temperaturas récords de este verano en Suecia también ha influido en los planes de viaje de los europeos. (I)

Los daños  
La polución
Las emisiones que son causadas por los aviones son aún más dañinas, debido a que su dióxido de carbono incluyen óxido de nitrógeno, azufre, humo y vapor de agua. A su vez, el óxido de nitrógeno forma ozono troposférico.

2,5 de emisiones de CO2 a nivel mundial son registradas por el sector de la aviación.

El efecto invernadero
La Agencia Federal del Medio Ambiente en Alemania (UBA) informó que las emisiones de un avión son, 196 gramos de CO2 por persona y km volado, mientras que en tren son de apenas 11 gramos. (I)

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