La Unión Europea se reúne en Viena para tratar el controvertido tema de la migración

- 12 de julio de 2018 - 08:00
El ministro de Interior italiano, Matteo Salvini (i), y su homólogo alemán, Horst Seehofer, hablan con los medios el 11 de julio de 2018 en Innsbruck, Austria.
Foto: AFP

Los ministros de Interior de la Unión Europea van a estudiar este jueves 12 de julio en Austria nuevos proyectos para impedir la llegada de migrantes a sus costas, en la primera reunión bajo la presidencia austríaca de la UE, que aboga en este asunto por opciones radicales.

Reunidos en Innsbruck (sur), los ministros deben precisar la idea, aún vaga pero muy polémica, de las "plataformas de desembarco" en África para recibir a los migrantes rescatados en el Mediterráneo, idea lanzada en una cumbre celebrada a fines de junio en Bruselas.

Las llegadas de migrantes se han reducido drásticamente desde 2015, pero el tema migratorio crea grandes tensiones dentro y entre los Estados miembros de la UE.

El ministro austríaco de extrema derecha Herbert Kickl (FPÖ, miembro de la coalición en el poder con los conservadores en Viena) recibirá este jueves a su homólogo italiano Matteo Salvini, también de extrema derecha, y artífice del endurecimiento de Roma en este asunto.

Salvini, jefe de la Liga, decidió prohibir a las oenegés que socorren a los migrantes en el Mediterráneo atracar en puertos italianos, y pedirá a sus socios europeos "no dirigir hacia los puertos italianos navíos actualmente en misión internacional".

Horst Seehofer, jefe del partido bávaro conservador CSU, que desafió la autoridad de la canciller Angela Merkel sobre inmigración, también estará en la reunión de Innsbruck, calificada de "informal" y sin toma de decisión prevista.

El ministro alemán ha suspendido provisionalmente su amenaza de rechazar unilateralmente a migrantes en la frontera austríaca, lo que hubiera podido provocar un fatal efecto dominó en el espacio Schengen.

- ¿Acuerdo en julio? -
Seehofer ya tuvo una conversación el miércoles en Innsbruck con Salvini, calificada de constructiva por ambas partes. El ministro alemán dijo incluso que podría cerrar un acuerdo "en julio" con Italia, sobre la devolución de migrantes registrados en este país y que llegan a Alemania.

"Antes de aceptar en Italia a un solo migrante, queremos que Europa proteja sus fronteras exteriores. Cuando se consiga esto, hablaremos del resto" insistió sin embargo el ministro italiano.

Austria, por su lado, hace suyo el único consenso existente entre los europeos en este asunto: la necesidad de detener las llegadas de migrantes.

La UE "ha conseguido cambiar de paradigma en el ámbito de la migración y el asilo" se felicitó Kickl este lunes ante el Parlamento europeo en Bruselas.

"En lugar de concentrarse sobre cuotas de acogida, hoy se pone el acento en una protección más eficaz de las fronteras exteriores" europeas, agregó.

En Innsbruck, "por primera vez vamos a hablar de forma más concreta del tema de las plataformas de desembarco" fuera de la UE, explicó el ministro austríaco.

Pero los países europeos están divididos sobre la viabilidad, la legalidad y la misma definición de estas "plataformas", que varios países como Túnez o Marruecos ya han rechazado acoger en sus territorios.

- "Centros controlados -
Austria propondrá asimismo proyectos más radicales. Por ejemplo, que en un futuro no sea prácticamente posible pedir asilo desde el territorio europeo, sino desde lugares específicos en países terceros.

Viena propone también crear centros fuera de la UE, donde serían enviados los que no obtienen asilo y los migrantes económicos, cuando no es posible devolverlos a sus países de origen.

"Jamás Francia aceptará soluciones de facilidad (...) que consistirían en organizar deportaciones en Europa (...)" advirtió sin embargo el lunes el presidente francés Emmanuel Macron

París quiere convencer a Italia de que acepte "centros controlados" en su territorio, es decir nuevos lugares de selección donde se separaría a los migrantes económicos y a los refugiados.

Estos centros estarían cerrados, a diferencia de los actuales "hotspots", y obtendrían como contrapartida un fuerte apoyo financiero de la UE. (I)

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