Una tercera intifada cobra vida

Una Palestina dividida recuerda a Arafat (Galería)

- 12 de noviembre de 2014 - 00:00
Un israelí ultra-ortodoxo judío expresa su apoyo a la paz entre Israel y Palestina durante un discurso del presidente palestino, Mahmud Abbas (fondo), en Ramala. Foto:AFP

Una tercera intifada cobra vida

Ramala.-

Las divisiones entre los palestinos saltaron a la vista ayer con motivo del décimo aniversario de la muerte de Yaser Arafat, con acusaciones entre el partido Al Fatah y el movimiento radical Hamas, tras una serie de atentados.

El presidente Mahmud Abas lanzó la primera salva, responsabilizando a “los dirigentes de Hamas” de estos ataques y acusando al movimiento islamista de “destruir” la precaria reconciliación firmada hace unos meses entre los 2 rivales históricos.

La respuesta de Hamas no tardó en llegar: todo esto no son más que “mentiras”, “insultos” y “desinformación”, cuando “el pueblo palestino necesita a un presidente valiente”, 10 años después de la muerte de su icono nacional.

Las celebraciones por el décimo aniversario del que todos llaman por su nombre de guerra, Abu Amar, debían ser la ocasión para consolidar la reconciliación que dio lugar a un gobierno de unidad. Pero en realidad motivó que los palestinos entren en una nueva espiral de disputas fratricidas.

En Gaza, no se veían banderolas ni retratos del difunto líder. La tarima donde estaba prevista una ceremonia conmemorativa todavía tenía las marcas de la explosión que sufrió el viernes.

Abu Amar “encarnaba la unidad nacional”, recuerda Refaat Hajaj, un treintañero de Gaza. “Nos han privado de este aniversario, pero la historia no perdonará a los que frenan el plan de Abu Amar para la liberación de Palestina”.

La franja de Gaza se despertó ayer más dividida que nunca. Tras la serie de explosiones del viernes contra casas y coches de dirigentes del Fatah (el partido de Abas) Hamas anunció que no podría garantizar la seguridad durante las celebraciones, que fueron anuladas.

Fatah acusó de ello a Hamas, que se resiste a entregar las llaves del poder a la Autoridad Palestina de Abas, sucesor de Arafat.

El movimiento islamista condenó los atentados y denunció una campaña contra él. Pero la división, que casi provoca en 2007 una guerra civil, no ha hecho más que agravarse.

Privado de su victoria en las legislativas de 2006, Hamas expulsó un año más tarde al Fatah de Gaza. En la pasada primavera, los palestinos formaron un gobierno de unidad y Fatah fue autorizado por primera vez desde 2007 a celebrar el aniversario de la muerte de su jefe histórico en Gaza.

Propuesta para finalizar ocupación

Pero la unidad se tambaleó y ayer el contraste entre Gaza y Ramala, la capital de la Autoridad Palestina, era asombroso.

En esta ciudad de la Cisjordania ocupada, miles de personas agitaron la bandera amarilla de Fatah en la Muqata, donde Arafat fue enterrado tras fallecer en un hospital parisino el 11 de noviembre de 2004.

Varios responsables del partido precedían a la muchedumbre, en medio de fanfarrias, corales y banderas. “Ha llegado la hora de la libertad y de la independencia”, proclamaba un póster gigante en el estrado en el que Abas pronunció un discurso.

Este mes de noviembre, los palestinos, que lograron en 2012 el estatus de Estado observador en la ONU, someterán al Consejo de Seguridad un calendario para el final de la ocupación israelí.

Como es muy probable que Estados Unidos imponga su veto, los palestinos ya han previsto otras etapas: la adhesión a la Corte Penal Internacional, que le permitiría sentar en el banquillo a dirigentes israelíes por “crímenes de guerra”, y la ruptura de los acuerdos de cooperación en materia de seguridad con Israel.

¿Para qué esperar?, se preguntó desde una cárcel israelí Marwan Barghuti, figura del Fatah y líder de la segunda intifada (2000-2005).

“La Autoridad Palestina debe (...) poner fin inmediatamente a la cooperación en materia de seguridad, que fortalece al ocupante”, afirmó Barghuti, principal amenaza para Abas si pudiese presentarse a unas elecciones presidenciales.

“Continuar con la resistencia global y armada” es “mantenerse fiel a la herencia de Arafat, a sus ideas y a sus principios”, añadió en una carta escrita desde la prisión.

La tensión con Israel se ha incrementado en las últimas semanas hasta el punto de que el fantasma de una nueva tercera intifada recorrió estas semanas Jerusalén, Cisjordania y las grandes ciudades árabes israelíes.

ARAFAT ENCARNA LA CAUSA LIBERTARIA DE LOS PALESTINOS

El recuerdo de Yaser Arafat permanece vivo 10 años después de su muerte. En el puesto fronterizo de Qalandia, que segrega Cisjordania de los barrios de Jerusalén Este, una imagen suya recuerda al padre de Palestina.

Yaser Arafat se convirtió en la encarnación de la causa palestina y luchó contra Israel antes de convertirse en su interlocutor en un difícil proceso de paz, ahora en punto muerto y cada vez más cerca del estallido de una tercera intifada.

Nació en Jerusalén, aunque se educó en El Cairo. Mientras residía en Kuwait, entre 1957 y 1960, fundó el movimiento al Fatah, del que fue líder oficial hasta su muerte. Fue líder de la OLP y presidente de la Autoridad Palestina. En 1994 se le concedió el premio Nobel de la Paz por su participación en los Acuerdos de Oslo. Vivió en Ramala desde abril de 2002 hasta su muerte en 2004.

Para la mayoría de israelíes, Arafat sigue siendo la encarnación del terrorista. Pero una minoría de ellos reconoce que fue él quien logró los primeros acuerdos con el Estado hebreo.

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