El turismo sexual es la tercera industria ilegal

- 27 de enero de 2019 - 00:00

Este negocio genera $ 30.000 millones anuales y es superado por el tráfico de drogas y comercio de armas. Los menores son las principales víctimas.

Al caer la noche en Cartagena de Indias, Colombia, el entorno colorido de la ciudad se transforma en un patio de juegos cuando ha oscurecido. Entre las animadas escenas de restaurantes, bares, pistas de baile, música y fiestas nocturnas, uno de los secretos más oscuros de la ciudad está oculto: su industria del turismo sexual en aumento.

A lo largo del muro histórico de la ciudad, las prostitutas esperan con paciencia en sus lugares habituales y los traficantes hacen negocios en los callejones nocturnos. Estas transacciones con frecuencia involucran sexo con menores, relata la activista María Fernanda Felix de la Luz, en un artículo para el Foro Económico Mundial.

Felix de la Luz señala que el turismo sexual aumenta en todo el mundo, pero su alza ha sido especialmente elevada en los países de América Latina. Destinos turísticos como Río en Brasil, Cancún en México y las playas de República Dominicana, Costa Rica, Guatemala y Honduras son a menudo atractivos para los turistas, no solo por su clima, naturaleza y cultura, sino también por su acceso barato y fácil al sexo.

“Por lo general, los principales eventos deportivos, despedidas de soltero, conferencias de negocios, foros y otros eventos en los que participan principalmente hombres que viajan solos, o en grupos, se asocian con una demanda de servicios sexuales”, destaca.

En el mundo se prostituyen entre 40 y 42 millones de personas, y de ellas el 80% son mujeres o niñas, la mayoría (75%) con edades que van de los 13 a los 25 años.

Los anteriores son datos del Primer Informe Mundial sobre Explotación Sexual publicado en 2018 por la Fundación Scelles, la cual tiene su sede en París, Francia, y desde hace casi dos décadas lucha contra el proxenetismo, la trata de personas con fines de explotación sexual comercial y los riesgos de la explotación sexual.

“Hay que dejar de banalizar esta realidad, que se traduce ante todo en una violencia ejercida a las mujeres”, señala el magistrado Yves Charpenel, presidente de la fundación.

El informe realiza una cartografía de la prostitución en 30 países y alerta del desarrollo del cibersexo y de plataformas de anuncios donde los proxenetas reclutan a sus víctimas. La mayoría de las menores prostituidas en Estados Unidos son captadas a través de este supermercado de prostitución en Internet.

Un negocio lucrativo

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 20% de los viajes internacionales realizados por turistas occidentales persigue fines sexuales y el 3% de ellos son protagonizados por pedófilos. El turismo sexual es un negocio multimillonario en expansión. La tercera industria ilegal del mundo en términos de facturación, genera $ 30.000 millones de beneficios anuales, solo superada por el comercio de armas y el tráfico de drogas, afirma la OIT.

La legislación sobre la prostitución varía según cada país, indica Felix de la Luz.
Pero aún así la creciente demanda de servicios sexuales impulsa una industria del sexo que funciona mayormente en las sombras y utiliza métodos coercitivos para obligar a las personas a la prostitución.

En su mayoría, las víctimas son mujeres y niños, aunque los indígenas, los inmigrantes y las personas LGBT son especialmente vulnerables.

Las condiciones de pobreza, discriminación y violencia, los bajos niveles de educación, la inmigración ilegal y la falta de exigencias en la aplicación de la ley en estos países permiten que los traficantes desarrollen sus actividades y expandan sus negocios, explica la activista.

Una diversidad

A pesar de que esta actividad no involucra únicamente a heterosexuales, la realidad es que gran parte de los clientes lo son, mientras que la prostitución la ejercen mayoritariamente mujeres adultas. Pero no solo mujeres se prostituyen o son víctimas del trabajo sexual y del tráfico de personas; también hay hombres adultos y menores de ambos sexos.

Las cifras de víctimas se incrementan, en parte, con el aumento del turismo, que incluye también el sexual. A su vez, la pornografía tiene una clara conexión con el tráfico de personas -ya que las redes de tráfico utilizan a sus víctimas para crear contenido sexual que puede ser consumido en el mundo- y con los turistas sexuales, quienes comparten en la red sus experiencias.

Entre los destinos principales para los que buscan sexo durante sus viajes están República Dominicana, Tailandia, Camboya, Países Bajos, España, Brasil y Filipinas. Por su lado, países como India, Indonesia o Kenia son buscados por aquellos que quieren mantener relaciones sexuales con menores, mientras que Gambia o Jamaica entran en la lista de los destinos favoritos para occidentales -hombres y mujeres- en busca de relaciones sexuales con personas del sexo opuesto. En algunos de estos países, aunque con matices, la prostitución es legal; en otros, la edad de consentimiento se sitúa por debajo de los 16 años, pero el hecho de que sean los destinos más buscados evidencia que en cualquier caso existe en ellos cierta tolerancia frente a estas prácticas.

A pesar de que en los últimos años los países de América Latina han hecho esfuerzos para combatir la explotación sexual, incluida la aprobación de leyes contra la esclavitud, la concesión de recursos para programas especiales y la creación de alianzas con ONG, el problema persiste y pone en peligro miles de vidas, añade.

De acuerdo con el Informe sobre la Trata de Personas de la ONU de 2017, la mayoría de los países de América Latina no cumple totalmente los estándares para combatir este delito. (I)

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