El 92% opina que sus medidas son incorrectas

Trabajadores de Brasil van a huelga general contra Temer

- 28 de abril de 2017 - 00:00
Una de las manifestaciones en Río de Janeiro que rechaza las medidas de Michel Temer, quien asumió el poder tras la destitución de Dilma Rousseff.
Foto: AFP
La Cámara de Diputados de Brasil enterró en la noche del miércoles seis décadas de derecho laboral, con la media sanción de la flexiblización de las leyes del trabajo, que otorgan mayor poder a las patronales, en una de las iniciativas más importantes del ajuste de corte neoliberal que lleva adelante el gobierno de Michel Temer. 
Es por eso que hoy en Brasil habrá huelga general, que se espera según los organizdaores sea tan grande como la última, realizada en 1996, en una época marcada también por el ajuste y las privatizaciones.
"El que organizó la huelga es el propio Temer. El golpe que sacó a Dilma Rousseff del poder fue para retirar derechos a la clase trabajadora", dijo el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), Vagner Freitas, uno de los líderes la convocatoria. Por lo pronto, los transportes públicos en las grandes ciudades serán afectados e incluso el movimiento en los aeropuertos, ya que parte de los trabajadores aeroportuarios decidió adherir a la huelga.
Los docentes del sistema público y privado también adhieren a la huelga. El alcalde de San Pablo, Joao Doria, un ultraliberal que busca posicionarse para las presidenciales del próximo año, dijo que hizo acuerdos con la empresa multinacional Uber para llevar a los empleados públicos de casa al trabajo. El que falte tendrá descontado el día. Lo mismo anunció Temer.
Se prevén manifestaciones al final del día en las principales ciudades del país, pero nueve centrales sindicales llamaron al paro nacional, alimentado también por la encuesta Ipsos, que arrojó en el diario Valor Económico que el 4% apenas considera bueno al gobierno de Temer y que el 92% piensa que el rumbo económico del gobierno está equivocado.
Pero, a base de grandes acuerdos de publicidad, los grandes medios no se dieron por enterados del malhumor nacional: la entidad Reporter Brasil, que analiza los medios, informó que entre el 70% y el 85% de los puntos de vista de los grandes medios, entre ellos la cadena televisiva Globo, dieron opiniones favorables a las reformas del sistema laboral y de pensiones.
En el medio de toda la crisis económica, con el 12,3 de índice de desempleo y una recesión que el gobierno dice haber dejado atrás, la reforma laboral fue realizada en carácter de urgente con el argumento de "combatir la desocupación".
La reforma en el código de trabajo de 1943, creado por el entonces presidente Getulio Vargas, llamado pro eso "pai dos pobres" (Padre de los pobres) fue votada por 296 votos a favor 177 en contra. Ahora el Senado deberá tratarla, ya con otro contexto político. Sobre todo porque el próximo paso es la reforma jubilatoria, que aumenta los años de aportes a los trabajadores y es motivo de amplia controversia incluso en el gobierno.
Fueron 100 alteraciones al texto de la ley, sobre todo porque limita la chance de juicios en el fuero laboral contra las empresas, legaliza el llamado trabajo interminente (no sér necesario pagar un salario entero y sí por horas) y elimina la fuerza de los sindicatos. La ley autoriza a negociar horas de trabajo y salarios a los empleados con los empleadores, anulando las convenciones colectivas de trabajo.
"El trabajo interminente es volver a inicios del siglo XX, al siglo XIX, a una situación de esclavitud y vulnerabildiad frente al patrón", dijo Waldir Damous, del Partido de los Trabajadores. En una sesión escandalosa, que incluyó féretros y cruces que graficaban el entierro de la protección social al trabajador brasileño, varios diputados de la base de Temer han traicionado al gobierno: uno de losmotivos fue la elección del próximó año.
El sitio The INtercept, del periodista Glen Greenwald, quien destapó para The Guardian el caso del topo Edward Snowden, dijo que unas 53 enmiendas presentadas por los diputados fueron realizadas por directivos de entidades patronales de la industria, bancos e infraestructura.
Temer saludó la aprobación de la reforma laboral y dijo que esta ley "prepara al mercado de trabajo para el futuro" e inaugura "un nuevo ciclo de prosperidad". "Le están echando la culpa del fracaso de la política económica al pueblo. Yo puedo arreglar este país, incluyendo a los pobres dentro del presupuesto", respondió el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que en medio de su imagen en los medios por su convocatoria judicial para declarar en la Operación Lava Jato, lidera las encuestas para regresar en 2018.
La huelga general es apoyada por altos representantes de la Iglesia Católica, luego de que hace dos semanas el presidente Temer recibió una negativa para visitar Brasil de puño y letra del Papa Francisco, que fustigó las soluciones "de mercado" que busca para la crisis brasileña. La gran prensa prácticamente no informó sobre el asunto.
Varios obispos de Brasil apoyaron la huelga, como el caso del de la ciudad de Barra do Piraí, interior de Río de Janeiro, Francisco Biasin: "Estamos hablando  de una causa justa, defender los derechos adquiridos en defensa de la vida y de la dignidad de todos, especialmente de los pobres e indefensos".  El secretario general de la CNBB y obispo auxiliar de Brasilia, Leonardo Steiner, dijo que más allá del apoyo oficial del episcopado al paro nacional, "es fundamental que el gobierno y el Congreso escuche a la población en sus manifestaciones colectivas". (I)
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