La Tierra es más limpia durante la cuarentena

La paralización de las actividades económicas trajo una reducción de las emisiones de gases de vehículos y fábricas. Científicos exploran los cambios.
23 de abril de 2020 00:00

A medida que las personas en todo el mundo se quedan en casa para detener la propagación del nuevo coronavirus, el aire se limpia, aunque sea temporalmente. El smog dejó de asfixiar a Nueva Delhi, una de las ciudades más contaminadas del mundo, y la India obtiene vistas de lugares no visibles en décadas.

La contaminación por dióxido de nitrógeno en el noreste de los Estados Unidos disminuyó un 30%. Los niveles de contaminación del aire en Roma desde mediados de marzo hasta mediados de abril disminuyeron un 49% respecto al año anterior. Las estrellas parecen más visibles por la noche.

Las personas también están viendo animales en lugares poco habituales. Los coyotes deambulan por la avenida Michigan del centro de Chicago y cerca del puente Golden Gate de San Francisco.

Un puma deambulaba recientemente por las calles de Santiago, Chile. Las cabras se apoderaron de una ciudad en Gales. En la India, la vida salvaje se volvió más audaz con monos hambrientos que entran a los hogares y abren refrigeradores para buscar comida.

Cuando la gente se queda en casa, la Tierra se vuelve más limpia y salvaje.

“Nos está dando una visión bastante extraordinaria de cuánto desastre estamos haciendo los humanos a nuestro hermoso planeta”, dice el científico conservacionista Stuart Pimm de la Universidad de Duke. “Esto nos está dando la oportunidad de ver por arte de magia lo mejor que puede ser”.

Chris Field, director del Instituto para el Medio Ambiente de Stanford Woods, reunió a científicos para evaluar los cambios ecológicos que suceden con gran parte de la humanidad confinada en sus hogares.

El Gobierno de Italia trabaja en una expedición oceánica para explorar los cambios del mar por la falta de personas. “De muchas maneras golpeamos el sistema de la Tierra con un mazo y ahora vemos cuál es la respuesta del planeta”, dice Field.   

Los investigadores están rastreando caídas dramáticas en contaminantes atmosféricos tradicionales, como dióxido de nitrógeno, smog y partículas diminutas. Estos tipos de contaminación matan hasta 7 millones de personas al año en todo el mundo, según el presidente del Instituto de Efectos de Salud, Dan Greenbaum.

El aire desde Boston a Washington es el más limpio desde que un satélite de la NASA comenzó a medir el dióxido de nitrógeno, en 2005, afirmó el científico de la NASA Barry Lefer.

“Estamos vislumbrando lo que podría suceder si comenzamos a cambiar a autos no contaminantes”, dice Lefer.

En gran parte causada por la quema de combustibles fósiles, esta contaminación es de corta duración, por lo que el aire se limpia más rápidamente.

En comparación con los cinco años anteriores, la contaminación del aire en marzo disminuyó un 46% en París, un 35% en Bangalore, India; un 38% en Sídney, un 29% en Los Ángeles, un 26% en Río de Janeiro y un 9% en Durban, Sudáfrica.

Las mediciones de la NASA lo muestran.

En Wuhan, China, el polo de manufactura donde surgió el brote, la NASA reportó que los niveles de contaminación se han reducido hasta un 30% desde que China adoptó severas medidas de confinamiento a finales de enero.

“Esto te muestra de dónde proviene la contaminación”, dijo John Balmes, profesor de medicina y portavoz nacional de la Asociación Pulmonar Estadounidense. “Viene de los vehículos motorizados y fuentes industriales que, con la economía paralizada, tenemos mucho menos emisiones de esas fuentes”. (I)

Contaminación plástica crece
Mientras unos expertos estiman que el confinamiento global permite que se respire un aire más limpio, otros consideran que las consecuencias de la pandemia no son positivas para el ambiente.

En este contexto los desechos plásticos se convirtieron en un tema importante, mientras ciudades  suspendieron los programas de reciclaje debido al  riesgo de que haya contagio.

A esto se suma el aumento de productos plásticos por la alta demanda de agua embotellada, mascarillas, guantes quirúrgicos, toallas sanitarias y desinfectantes.

Aunque muchas compañías en años recientes tomaron pasos para reducir la demanda de productos plásticos descartables, algunas derogaron estas medidas, incluso hacen publicidad y dicen que su uso ayuda evitar la propagación del covid-19. Grupos ecologistas como Greenpeace se oponen a esta práctica y recuerdan que las bolsas de plástico siguen contaminando los océanos y ríos de todo el mundo. La gente desecha 300 millones de toneladas de residuos plásticos cada año. (I)

Transeúntes pasan frente a una escultura de la Tierra en el Theas’s Park en Tacoma, Washington, en la costa oeste de Estados Unidos.
Lectura estimada:
Contiene: palabras

Contenido externo patrocinado