Terremoto dañó iglesia colonial del siglo XVI en Costa Rica

06 de septiembre de 2012 - 16:39

La iglesia colonial de Nicoya, construida en 1544, resultó severamente afectada por el sismo de 7,6 grados de magnitud que sacudió el miércoles la costa del Pacífico de Costa Rica, dijo hoy Efe Adrián Vindas, director del Centro de Conservación del Patrimonio Cultural.

Vindas explicó que los mayores daños se registraron en la bóveda y la fachada, cuyas paredes se reventaron y muestran grietas, y dijo que la reparación del templo, considerado patrimonio arquitectónico costarricense, puede costar al menos unos 200.000 dólares.

Si bien el terremoto no produjo daños a gran escala en el país, hubo edificaciones como la iglesia colonial que sí se vieron afectadas.
El funcionario detalló que ahora se iniciará un estudio para determinar con exactitud la magnitud de los daños, el cual tendrá un costo de 20.000 dólares y estará listo antes de que termine el año.

Según el director del centro, el principal inconveniente es que los muros de la iglesia están hechos de "calicanto", material conformado por piedra y cal que se desgasta con facilidad ante este tipo de eventos.

A partir de ahora y hasta la fecha en que finalice su restauración la iglesia se mantendrá cerrada al público.

Si bien este templo no era utilizado con frecuencia, se trata de la principal atracción del pueblo de Nicoya, ubicado a 200 kilómetros al noroeste de San José, y era ocasionalmente empleada para actividades especiales por su carácter de patrimonio arquitectónico e histórico.

Hasta ahora, las autoridades han hecho un recuento de daños causados por el sismo que incluye 190 viviendas, algunos caminos vecinales, un hospital y un dique afectados.

El terremoto dejó una víctima, una mujer de 55 años que sufrió un infarto debido al evento.
La presidenta del país, Laura Chinchilla, realizó hoy un recorrido por los poblados más afectados por el sismo con el fin de evaluar la magnitud de los daños.

La mandataria dijo a periodistas que aunque los daños no son masivos ni demasiado graves, la falta de recursos obligará al Gobierno a determinar prioridades de inversión, como la infraestructura pública.

En Nicoya, Chinchilla manifestó que las consecuencias del sismo no fueron tan perjudiciales como podría esperarse porque Costa Rica es "un pueblo muy creyente". "Somos una tierra bendita", resaltó. 

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