Sanciones de EE.UU. van contra plan alimentario en Venezuela

- 19 de septiembre de 2019 - 00:00
Habitantes del distrito Catia, en Caracas, esperan para recibir las bolsas de comida conocidas como CLAP, subsidiadas por el gobierno en disputa de Nicolás Maduro.
Tomada de VOA

El Departamento del Tesoro congeló los bienes y activos de empresarios vinculados al programa de distribución de alimentos CLAP. La medida afecta la compra de productos básicos. De febrero a agosto la cobertura cayó el 45%.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), una iniciativa del gobierno en disputa de Nicolás Maduro en Venezuela, están en el centro de las recientes sanciones de Estados Unidos para presionar su salida del poder y que el país avance en una eventual transición.

El Departamento del Tesoro estadounidense el martes congeló los bienes y activos a los hermanos de Alex Saab: Amir Luis y Luis Alberto Saab Moran, así como el hijo de Álvaro Pulido, David Rubio González y a 16 entidades controladas por estas personas, relacionadas con la importación de alimentos.

“Esta acción aumenta la presión sobre Alex Saab (sancionado en julio) y su red, que se han beneficiado del hambre del pueblo venezolano y facilitan la corrupción sistémica en Venezuela”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

El Departamento del Tesoro estadounidense sostiene que los sancionados obtuvieron contratos vinculados con el CLAP, sin licitación y sobrevalorados. Alega que estos operan en virtud de compañías de fachada y fantasmas.

Según el diario español ABC, investigaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos apuntan a que el régimen de Maduro también habría utilizado los cargamentos de alimentos enviados desde México, en el marco de su programa de CLAP, para recibir camuflado dinero en efectivo de los carteles mexicanos en pago por los envíos de droga.

La Unidad de Inteligencia Financiera de México (UIF) congeló en julio las cuentas bancarias de 19 empresas que  vendían las cajas CLAP a Venezuela.

Maduro rechazó las acusaciones de corrupción y también negó que usen la distribución de alimentos con fines políticos. Indicó que la repartición de comida se basa en un censo de la población para determinar por zonas las necesidades de las familias.

También negó acusaciones sobre chantaje y otras presiones a los ciudadanos venezolanos para obtener firmas en contra de las sanciones del Gobierno estadounidense a cambio de alimentos.

“Quien ha firmado es porque le ha dado la soberana gana de firmar, por su conciencia”, mencionó Maduro en respuesta a las acusaciones de Washington.

Tras el anuncio de las sanciones, el encargado de las Relaciones Exteriores del gobierno de Venezuela, Julio Borges, escribió en su cuenta de Twitter: “Hemos manifestado que las sanciones contra cómplices del régimen son fundamentales en esta fase de presión”.

Los CLAP son parte de un modelo de distribución directa que funciona en el país. Las bolsas se venden a un costo subsidiado a las personas registradas en los comités locales, que incluyen harina de trigo o de maíz, pasta, aceite, arroz, azúcar y leche.

Su distribución es parte de una estrategia de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano, con la que Maduro busca contrarrestar lo que cataloga como “guerra económica” de Estados Unidos. 

Según la ONU, la crisis económica en el país mantiene a un cuarto de sus 30 millones de habitantes en necesidad de urgente ayuda humanitaria.

El director de la ONG Ciudadanos en Acción, Edison Arciniega, indicó que la distribución de las cajas CLAP mermó considerablemente en agosto, lo que atribuyó a las sanciones impuestas por Donald Trump.

“En enero 3’365.000 familias recibieron el CLAP, en febrero subió a 4’688.000. Pero, en agosto cerró en apenas 2’577.000 familias, cayó el 45%. Es decir, van en un proceso de reducción de coberturas”, indicó Arciniega a Unión Radio. (I) 

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