Panamá es contraste de innovación arquitectónica y añoranza cultural

- 05 de mayo de 2019 - 00:00
l F&F Tower, conocido como el “tornillo” es el emblema de rascacielos de la urbe que conjugaba con la campaña electoral y los centros comerciales en los cuales se buscan descuentos, pero que para el ecuatoriano no representan mayor ahorro, sobre todo en productos de marca.
Fotos: Verónica Naranjo / EL TELÉGRAFO

Los grandes edificios de la urbe caribeña, donde converge el comercio de los océanos Atlántico y Pacífico, no aplaca las necesidades de sus pobladores que hoy van a las urnas para decidir el futuro en un nuevo proceso electoral.

Enormes y singulares edificios, algunos con más de 40 pisos, es lo primero que llama la atención de los turistas cuando llegan a Ciudad de Panamá.

Quizás el más atractivo es el F&F Tower, conocido habitualmente como el “tornillo” por su edificación contorsionada que simula ese labrado, y tiene alrededor de 240 metros de altura.

Es una de las construcciones que más enorgullece al panameño porque en 2011 se ubicó entre los 10 mejores rascacielos del Emporis Skyscraper Award.

Se divisa desde casi cualquier punto de la ciudad, que relativamente es pequeña y con una extensión de 275 km2.

El conductor que nos transportó, desde el aeropuerto Tocumen hasta el hotel, dijo emocionado que esa obra es una de las piezas de lujo de su país.

Está ubicada en plena zona financiera, en la Calle 50, donde además se encuentran otros bancos; y, según  sus habitantes, es una de las áreas más seguras de la ciudad por la vigilancia constante de los guardias.

“Aquí prácticamente se puede andar sin problemas, porque cada edificio tiene su guardianía y son pocos los incidentes que pueden presentarse”, contó Jaime, empleado de un hotel de la urbe financiera.

Lo complicado al recorrer la zona en el día es el intenso calor en la ciudad. Son más de 35°C los que se experimentan a cada paso por lo que es necesario consumir con frecuencia agua.

En el recorrido hay un detalle que llama mi atención. Sobre el asfalto es común observar carros de las marcas más lujosas del mundo.

Vehículos como BMW, Hummer  Audi, Porsche se deslizan por las distintas avenidas de la Ciudad de Panamá, que tiene alrededor de 435 mil habitantes.

Los autos generalmente llevan vidrios polarizados y solo una placa de identificación en la parte posterior. Únicamente los vehículos que sirven para transporte de pasajeros y turismo tienen dos placas, adelante y atrás, como en Ecuador.

El legendario bus Ford, llamado “diablo rojo”, aún existe en el país. Fue el primer autobús que llegó importado a Panamá desde Estados Unidos.

Para moverse por la ciudad los residentes utilizan sobre todo el metro bus que funciona con tarjeta, pero también hay, aunque en menos cantidad, unos buses coloridos, llenos de diseños y arte  llamados “diablos rojos”.

Estos vehículos fueron los primeros autobuses Ford que llegaron a ese país importados desde Estados Unidos.

Originalmente eran amarillos y transportaban a los estudiantes de los colegios a sus domicilios y viceversa, como ocurre con el servicio escolar ecuatoriano.

Según la historia panameña, este singular nombre tiene su origen en las danzas coloniales que los españoles utilizaron para introducir el cristianismo en el istmo; y que aún se bailan en fiestas religiosas con la presencia de personas que llevan vestimentas de demonios.

Campaña política por la presidencia panameña
Nuestra visita coincidió con la campaña política que vivió la ciudad hasta el último jueves 2 de mayo.

Este domingo eligen un nuevo presidente entre los siete candidatos a esa dignidad, 71 diputados de la Asamblea Nacional, 20 para el Parlamento Centroamericano, 81 alcaldes y otros cargos regionales.

Los mitines políticos de la urbe se centraron en las esquinas, en esa oportunidad divisamos a dos partidos que se apostaron casi juntos en las calles 20 y 23, en el centro financiero.

Cambio Democrático (CD), que respalda a Rómulo Roux, y el Partido Revolucionario Democrático (PRD), que propone a Laurentino Cortizo, se apostaron en esta ocasión.

Melodías con acordes del trap, en uno y otro bando retumbaron en las calles en las que los ofrecimientos de campaña no faltaron.

Cada grupo político, en forma alternada, se dio tiempo para entonar su propaganda electoral. Unos distribuyeron afiches y otros simbólicas orejas de esponja.

En conjunto provocaron un caos en las avenidas que se ahondó con el tráfico que ya existe en esa ciudad pasadas las 16:00. Así fue la tónica de las últimas tardes panameñas previo al cierre de la campaña electoral. (I)  

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