Palestinos rezan en la Explanada de las Mezquitas ante restricciones

- 31 de julio de 2017 - 00:00
Los fieles musulmanes palestinos rezan fuera de la Ciudad Vieja de Jerusalén cerca de la Puerta de los Leones.
Foto: AFP

Tras los enfrentamientos con la policía de Israel, 52 palestinos resultaron heridos en Cisjordania y en Jerusalén Este, según la Media Luna Roja.

Miles de palestinos se agolparon el  fin de semana en los accesos a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén para rezar, frente a un muro de policías israelíes desplegados para impedir que los hombres menores de 50 años entraran en el lugar.

A pesar de una relativa calma en el santo sitio musulmán, situado en Jerusalén Este, anexionado por Israel, cerrado el 14 de julio tras un ataque mortal contra dos policías israelíes, dos palestinos murieron el viernes.

Uno intentó atacar soldados israelíes en Cisjordania ocupada, según el ejército. Otro, un adolescente, murió por disparos israelíes en enfrentamientos en la Franja de Gaza, según el ministerio de Salud del enclave palestino controlado por el movimiento islamista Hamas.

En la Explanada de las Mezquitas la situación regresó casi a la normalidad luego de que las autoridades religiosas palestinas anunciaran el fin del boicot.

Pero por miedo a que la gran oración semanal degenere en violencia, las autoridades israelíes prohibieron el ingreso a los hombres de menos de 50 años. 

Se registraron no obstante algunos forcejeos en la puerta de los Leones, que da acceso tanto a la Ciudad Vieja como a la Explanada, tercer lugar santo del islam que los musulmanes llaman Noble Santuario.

También hubo enfrentamientos en Cisjordania ocupada, en particular en Naplusa, Belén y Hebrón, según el ejército israelí.

En total 52 palestinos resultaron heridos en Cisjordania y en Jerusalén Este, según la Media Luna Roja palestina (organismo equivalente a la Cruz Roja).

Algunas calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén fueron cerradas y unos 3.500 policías desplegados en el sector.

La presión internacional

La Explanada de las Mezquitas fue cerrada el 14 de julio tras el asesinato de dos policías israelíes. Tel Aviv había decretado la instalación de polémicas medidas de seguridad que provocaron el boicot de los fieles musulmanes, para al final acabar revocándolas.

Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad israelíes dejaron desde entonces seis muertos y centenares de heridos del lado palestino. Tres colonos israelíes fueron además acuchillados a muerte en Cisjordania por un palestino.

Desde octubre de 2015, Israel y los Territorios Palestinos están sumidos en una ola de violencia que dejó 292 palestinos muertos 44 israelíes, dos estadounidenses, dos jordanos, un eritreo, un sudanés y una británica.

Israel, presionado por la comunidad internacional, retiró el martes los detectores de metales y luego el jueves los últimos elementos del nuevo dispositivo de seguridad.

Las autoridades políticas y religiosas musulmanas pidieron entonces el jueves a los palestinos volver a rezar en Al Aqsa, una de las dos mezquitas situadas en el emplazamiento.

Pero poco después de la entrada de miles de fieles musulmanes para la oración de la tarde, estallaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes. Según Amnistía Internacional las fuerzas de seguridad dispararon “granadas de estruendo, gases lacrimógenos y balas de goma hacia una multitud pacífica” en la entrada del lugar.

La policía israelí indicó por su parte que los palestinos lanzaron piedras hacia la policía, lo que provocó su respuesta.

El viernes se organizó en Teherán una manifestación de apoyo a los palestinos.

Israel tacha de fracaso el levantamiento de seguridad

La retirada de estas medidas fue percibida por la prensa israelí como un fracaso para Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, quien las había ordenado y se vio obligado a retractarse por temor a que la espiral de violencia se volviese incontrolable.

“El gran fracaso de Bibi”, titulaba en portada The Jerusalem Post, generalmente a favor del primer ministro, utilizando su apodo.  

Israel justificó la instalación de las nuevas medidas de seguridad afirmando que los atacantes de los dos policías habían escondido sus armas en el sitio sagrado, de donde las sacaron para perpetrar el atentado.

Pero los palestinos percibieron la decisión de Israel como un intento de afianzar su control sobre la Explanada de las Mezquitas.

Israel controla las entradas del recinto pero su gestión está en manos de Jordania. Los musulmanes pueden acceder a cualquier hora y los judíos solo en determinadas horas y sin poder rezar.

Las autoridades israelíes aseguraron que no tenían la intención de modificar este statu quo.

Rey de Marruecos denuncia en la ONU a Israel

El rey Mohammed VI de Marruecos denunció, en una carta dirigida a Antonio Guterres, secretario general de la ONU, la política “inaceptable” de Israel en Jerusalén, que supone una “violación flagrante de las decisiones de la legalidad internacional”.

Según el rey de Marruecos, un país que no tiene relaciones diplomáticas con Israel, estas medidas constituyen “provocación flagrante de los sentimientos de los árabes, los musulmanes y las personas independientes de todo el mundo, y un factor para atizar las veleidades extremistas que conducen a más frustración y violencia en la región”.

El monarca, de 53 años, que preside el Comité Al Qods, una organización que agrupa a los apoyos de la causa palestina en el mundo árabe, instó al secretario general de ONU a “intervenir ante las autoridades israelíes para que respeten el estatus jurídico e histórico de Al Qods” y “anular todas las medidas ilegales, incluyendo las medidas de seguridad suplementarias”. (I)

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