Los dos dirigentes rinden homenaje a las víctimas

Abe y Obama refuerzan la alianza entre Japón y Estados Unidos

- 27 de diciembre de 2016 - 17:07
Es la primera vez que un Primer ministro japonés visita el memorial del USS Arizona, construido a principios de 1960.
Foto: AFP

El premier japonés visita el memorial de Pearl Harbor. Se cumplen 75 años del ataque que propició la entrada de Washington a la Segunda Guerra Mundial.

Honolulu, Estados Unidos.-

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, se dirigía este martes a Pearl Harbor, en el archipiélago de Hawái, escenario hace 75 años de un ataque que sacudió a Estados Unidos, para demostrar “la fuerza inmensa de la reconciliación”.

En un momento en el que Donald Trump, que accederá a la Casa Blanca el 20 de enero, multiplica las declaraciones contradictorias sobre sus futuras orientaciones diplomáticas, Abe y el presidente saliente Barack Obama quieren destacar la singularidad de la alianza Washington-Tokio.

Gestado durante meses en el más alto secreto, el ataque relámpago a Pearl Harbor duró apenas dos horas, provocó más de 2.400 muertos y precipitó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Es la primera vez que un primer ministro japonés visita el memorial del USS Arizona, construido a principios de los años 60 en homenaje a los 1.177 estadounidenses que murieron cuando el acorazado fue abatido por la aviación nipona.

Abe y Obama tenían previsto viajar en barco a este lugar simbólico consistente en una edificación de líneas depuradas, abierto al mar y al cielo, que fue erigido sobre los restos oxidados de la embarcación.

Al reunirse en Pearl Harbor, en medio del océano Pacífico, siete meses después del viaje de Obama a Hiroshima, los dos dirigentes rendirán homenaje a las víctimas de dos eventos que marcaron el inicio y el fin del enfrentamiento entre Estados Unidos y el Japón imperial, y proclamar sus puntos de vista en común.

Antes de Abe, tres jefes de Gobierno de Japón visitaron Pearl Harbor en los años 50, incluido su abuelo Nobusuke Kishi. Empero ninguno participó en homenajes a las víctimas en el lugar.

En Honolulu, que está en plena época de acogida de turistas, los memoriales son muchos pero el recuerdo de “el día de la infamia”, como lo llamó el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quedó en los libros de historia.

Obama, quien dejará el poder dentro de un mes tras dos mandatos de 4 años, se encuentra de vacaciones cerca de Honolulu, donde pasó gran parte de su infancia.

El ataque

El ataque, minuciosamente preparado por el general Isoroku Yamamoto, se produjo el 7 de diciembre de 1941 al alba y fue una sorpresa total. Los estadounidenses no habían visto acercarse a los 7 portaaviones japoneses que llegaron a  400 km de la isla hawaiana de Oahu y, al amanecer, 400 aviones despegaron en dos oleadas sucesivas destruyendo 21 buques de guerra estadounidenses, entre ellos 8 acorazados y 328 aviones de combate.

El acorazado USS Oklahoma, alcanzado por torpedos mientras estaba atracado en el puerto, volcó sobre uno de sus laterales aprisionando a cientos de marinos entre sus entrañas. Tras dos horas de bombardeos, una humareda espesa sucedió al ruido de los ataques invadiendo toda la base naval, que se encontraba en estado de shock.

Al día siguiente del ataque, el Congreso estadounidense declaró oficialmente la guerra a Japón y, tres días más tarde, Alemania declaró la guerra a Estados Unidos. Un conflicto en dos frentes empezó entonces en Washington y afiches, insignias y canciones con la inscripción ‘Recuerden Pearl Harbor’ se convirtieron en el grito de adhesión y de movilización en el país.

En los años siguientes, Washington encarceló a cerca de 120.000 estadounidenses de origen japonés en campos de internación, antes de lanzar bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Tres cuartos de siglo más tarde Shinzo Abe espera que aquella frase que se empleó para alimentar la aversión contra Japón pueda convertirse, gracias a la imagen de esta visita, “en el símbolo del poder de la reconciliación”. (I)

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Visita genera diversas reacciones

Activistas critican la presencia del Primer Ministro

Diversas reacciones entre los ciudadanos de Japón, menos positivas que las referidas por la prensa oficial, generó la visita del primer ministro de Japón, Shinzo Abe, a Pearl Harbor, en Estados Unidos.

Abe también debe visitar Nanjing y otros lugares que fueron víctimas de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, además de Pearl Harbor, señaló un grupo civil japonés que defiende y desarrolla la reconocida Declaración Murayama.

El Primer Ministro debe disculparse por la invasión de Japón a algunos países asiáticos durante la guerra, indicó la agrupación en un comunicado.

Mientras, expertos señalan la visita como la reconciliación total entre Japón y Estados Unidos, con el consiguiente reimpulso de las relaciones bilaterales, otros se preocupan por las implicaciones regionales futuras de esa alianza.

En tanto, según el director general de la Asociación para la Herencia y Propagación de la Declaración Murayama, Takakage Fujita, es intolerable que solo el Gobierno japonés recuerde a los muertos de Estados Unidos, mientras ignora a las víctimas en países asiáticos.

“El Ejército imperial mató a muchos civiles en la masacre de Nanjing, en la guerra bacteriológica en Harbin y en algunos otros lugares de Asia”, recordó Fujita.

Japón debe enfrentar la historia; solo haciéndolo puede reconciliarse con sus vecinos de Asia y lograr un importante avance para la coexistencia y el desarrollo común, comentó el directivo. (I)

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