Los niños tailandeses rescatados estarán en cuarentena

- 10 de julio de 2018 - 00:12
Un grupo de buzos de la Marina tailandesa en la cueva Tham Luang durante las operaciones de rescate de los 12 niños y de su entrenador de fútbol atrapados en el lugar, en el distrito de Mae Sai de la provincia de Chiang Rai.
Foto: AFP

Ocho de los 12 menores ya están a salvo, pero aislados en el hospital y sometidos a evaluaciones médicas ante posibles infecciones contraídas en la cueva. Sus familiares aún desconocen la identidad de los que ya están en el exterior. La tercera fase de la riesgosa operación se inicia hoy. La lluvia monzónica amenaza con más inundaciones.

Ya suman ocho los niños rescatados de la cueva de Tailandia donde permanecían atrapados desde el 23 de junio, después de que el lnes 9 de julio fuera salvado un segundo grupo de cuatro menores.

En el interior de la cueva de Tham Luang aún estaban otros cuatro niños y su entrenador a la espera de una tercera fase de la operación prevista para este 10 de julio. Por disposición médica los menores permanecerán en cuarentena y aislados de sus familias.

“Dos días, ocho jabalíes”, escribieron los comandos de la marina de Tailandia en su página de Facebook, al confirmar que el 9 de julio fueron rescatados cuatro de los niños, que se suman a los cuatro extraídos el domingo.

El procedimiento fue similar al del domingo, cuando cuatro de los niños emergieron en rápida sucesión justo antes del anochecer luego de recorrer la peligrosa ruta de escape de cuatro kilómetros por galerías inundadas en varios tramos.  

“Todos pueden estar orgullosos... Pero la misión todavía no está cumplida”, indicó el general Prayut Chan-O-Cha, jefe de la junta militar en el poder desde el golpe de Estado de 2014, durante una visita al sitio de comando de la operación de rescate.

El equipo de fútbol “Jabalíes salvajes”, integrado por 12 niños de entre 11 y 16 años y su joven entrenador, pasó nueve días en las profundidades de la cueva antes de que dos buzos británicos los encontraran la semana pasada.

Demacrados pero vivos, los menores estaban encaramados en una roca, a más de cuatro kilómetros de la entrada de la cueva. La presencia de las bicicletas de los niños en la entrada de la gruta dirigió a los equipos de búsqueda hacia el interior de la cueva. Ellos quedaron atrapados tras refugiarse de la lluvia en la cueva sin saber que el nivel del agua subiría y los dejaría atrapados.

La lluvia monzónica que amenaza con más inundaciones en esta compleja red subterránea, de 10 kilómetros de largo, es el principal desafío para los socorristas, que temen nuevas precipitaciones antes de que logren sacar a todo el grupo.

El domingo, la compleja operación de rescate empezó con éxito al salvar a cuatro de ellos gracias al trabajo de buzos experimentados que los guiaron a lo largo de un camino, con tramos inundados, pasajes estrechos y oscuros.

Bautizados por las redes sociales como “Jabalíes salvajes 1, 2, 3 y 4”, los cuatro niños están hospitalizados y están bien, precisó Narongsak Osottanakorn, gobernador de la provincia de Chiang Rai. Por ahora, sin embargo, están en cuarentena “apartados” de sus padres.

El personal médico de la misión de rescate evalúa posibles signos de hipotermia y si sufren alguna infección pulmonar en el aire conocida como “enfermedad de las cavernas” causada por los excrementos de murciélagos y pájaros, que puede resultar fatal si no se trata y extiende a otras partes del cuerpo.

“Las autoridades y los médicos evalúan permitir a las familias visitarlos, pero separados por un cristal”, para evitar eventuales contagios.

Pero hasta este lunes 9 de julio no se había revelado la identidad de los niños rescatados ni siquiera a sus padres, por respeto a las familias cuyos hijos todavía continúan en la cueva, indicó Osottanakorn.

Las autoridades tailandesas quieren establecer un cordón para evitar que se filtre información que pueda perjudicar el rescate.

Un rescate difícil
Los menores están en una zona muy estrecha llamada “unión en T” o “intersección en T” (en tailandés, se dice “sam yak”).

En este punto, el pasaje es una suerte de tubo por el que hay que escabullirse. “El pasaje, muy estrecho, sube y luego baja” y requiere contorsionarse, explicó Osottanakorn, quien también es el jefe de la célula de crisis.

Esta área está a 1,7 kilómetros de donde se encuentran los niños. Una vez que se completa este tramo, están a menos de un kilómetro de la tercera galería, donde los socorristas instalaron su campamento base.

Además de las dificultades a lo largo del recorrido que hay que hacer bajo el agua, la situación se complica por el hecho de que muchos niños no saben nadar y ninguno ha buceado.

Un exbuzo de la Marina tailandesa murió mientras participaba en las labores para preparar el rescate, lo que demuestra la gran dificultad de esta misión, incluso para los más expertos.

Narongsak indicó que la tercera fase de la operación para evacuar a las cinco personas restantes (con el entrenador) reiniciará este martes 10 de julio.

Los equipos de buceo descansaron entre las dos misiones y pusieron nuevas botellas de oxígeno a lo largo del recorrido. De ahí el intervalo entre las evacuaciones.

La mayoría son miembros de la Royal Thai Navy y de otras fuerzas especiales de carácter militar procedentes de diversos lugares del mundo: Reino Unidos, Australia y Estados Unidos, entre otros lugares.

El comandante de los buzos de la Armada tailandesa, Arpakorn Yookongkaew dijo el domingo: “Pido tres días más y todo el equipo de los Jabalís Salvajes estará fuera” de la cueva. (I)

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El plan B de Elon Musk es una cápsula submarina
Aunque la operación de rescate incluye a 18 experimentados buzos que acompañan de a dos a cada uno de los niños, el empresario multimillonario Elon Musk propuso una alternativa o plan B. Se trata de una cápsula submarina que podría ser empleada si surgen imprevistos o inundaciones.

Musk, fundador de Tesla, SpaceX y Paypal, anunció que diseñó un submarino de tamaño infantil a partir de partes de un cohete Falcon 9, y publicó en redes sociales los videos de las pruebas que se realizaron en una gran piscina de Los Ángeles.

El dispositivo de buceo consiste en una cápsula metálica con forma de bala alargada, que está conectado a sendos tubos por los que entraría el oxígeno necesario para completar la travesía hasta la entrada de la gruta.

Después de probarla durante varias horas, el equipo del dueño de Tesla envió en avión la primera cápsula a Tailandia, por lo que estará preparada para participar en las tareas de rescate.

“El diseño está basado en los comentarios de equipos de buceo. Cuenta con acceso para el oxígeno en la parte frontal y en la trasera, que tiene forma de cono”, explicó Musk, quien afirmó estar en contacto con “expertos buceadores” que se encuentran en el terreno en Tailandia.

Debido al tamaño pequeño del artefacto el entrenador del equipo, que es el único adulto de este grupo de 13 personas que se sumió en la gruta el pasado 23 de junio, tendría que salir por sus propios medios.

El plan consiste en que dos buzos expertos trasladen la cápsula, que cuenta con varios asideros, elaborados para que puedan ajustarse una serie de correas que llevarían los submarinistas atadas a sus cinturas, mientras en su interior es trasladado un menor.

En principio, el uso de esta cápsula, que podría ser enviada a la cueva Tham Luang es un plan B al que solo se recurriría si las autoridades descartan continuar con las tareas de rescate si la caverna se inunda o si alguno de los menores no se siente capaz de salir por sus propios medios.

“Me sigue sorprendiendo el valor, la resistencia y la tenacidad de los niños y del equipo de buceo en Tailandia. El carácter humano en su máxima expresión”, elogió el empresario.

La oferta de ayuda de Musk llegó la semana pasada ante la petición de un usuario de la red social Twitter y las noticias de que se acaba el tiempo y el aire en la grieta para los 12 menores y su entrenador.  

A esa solicitud Musk respondió: “Supongo que el Gobierno tailandés tiene esto bajo control, pero estaría contento de ayudar si hay alguna forma de hacerlo”.

Así, el pasado sábado, el multimillonario confirmó a través de Twitter que mandó a un equipo de sus mejores ingenieros a Tailandia para ayudar en las tareas de rescate. (I)

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