Negocios colombianos reabren con esperanzas

- 18 de julio de 2020 - 00:00
Los efectos de la pandemia son negativos para los empresarios, pero unos confían en una recuperación. Según Cepal 2,7 millones de negocios cerrarán.
Anadolu

Los efectos de la pandemia son negativos para los empresarios, pero unos confían en una recuperación. Según Cepal 2,7 millones de negocios cerrarán.

Hace casi dos meses, cuando Gonzalo Ocampo recibió la noticia inminente del cierre de su negocio, no tuvo otra opción que irse a casa y cerrar sus dos puntos de atención para el mantenimiento de vehículos.

Los efectos de la pandemia del covid-19 fueron devastadores y contaba los días para que las puertas de la empresa reabrieran al público: “Nos tocó quedarnos en la casa, cerrar el negocio y lo único que pudimos hacer fue pintar, para ajustarnos a los protocolos sanitarios y prepararnos para la reapertura”, explicó este empresario a VOA.

Colombia entró en una nueva fase de aislamiento preventivo obligatorio, desde  el 11 de mayo, la cual incluye la reactivación gradual de sectores como la fabricación, distribución y comercialización de vehículos, autopartes, muebles, ferreterías, librerías, papelerías y lavanderías a domicilio, entre otras, y que cuenten con la autorización de cada ente territorial.

Los negocios que abren están obligados a cumplir con los protocolos de bioseguridad establecidos. Esos sectores se suman a los de la construcción y la manufactura, que retomaron sus actividades el pasado 27 de abril, siguiendo las mismas normas.

José Manuel Restrepo, ministro de Comercio de Colombia, señaló que en total reabrirían 187.000 empresas de todo el país a lo largo de esta etapa. 

En Bogotá, los establecimientos deben registrar su empresa en una plataforma virtual de la Alcaldía, que después de revisar la documentación inscrita y verificar el cumplimiento de los protocolos, habilita al empresario parar reabrir cumpliendo las normas necesarias y así proteger a sus trabajadores y clientes. 

A los ochos días de hacer este procedimiento, Ocampo recibió la buena noticia: “La verdad, me dio mucha felicidad que nos dijeran que podíamos abrir porque estamos  afectados con esta cuarentena y las pérdidas que  tengo, con lo de los arriendos, servicios, nómina, todo esto, yo creo que en este año no alcanzaré a recuperarme”.

Al no generar ingresos se “colgó” en el pago de arriendos, nóminas e, incluso, le cortaron el servicio eléctrico.

Sin embargo sacó fuerzas y dinero para lavar, pintar, desinfectar (las instalaciones), colocar los jabones para lavarse las manos, el gel, los tapabocas y por ahora solo trabajan dos empleados para mantener el distanciamiento social, explicó a la VOA.

Cuenta, además, que pide a sus clientes usar alcohol o gel antibacterial. Incluso, tiene una “pistola” para medirles la temperatura, pero confiesa que “hay mucha gente que se pone molesta”.

Esta misma situación la vive José Antonio Torres, propietario de una ferretería bogotana que ofrece productos necesarios para la línea de construcción: “Es difícil manejar a la gente porque realmente algunos acatan, pero igual se marca la línea en el piso para que respeten la distancia. También le toca a uno ponerse a veces como de mal genio para que acaten las normas de seguridad”.

Él también abrió el 11 de mayo su negocio, tras mantenerlo cerrado desde el 25 de marzo. Ahora, su plan es ponerse “a salvo con todas las deudas que quedaron de esta tragedia”.

Torres explica que aún debe el arriendo, pagó los servicios públicos, pero “la carga prestacional siempre fue prácticamente del titular”, lo que hizo aún más difícil cerrar las puertas.

La crisis económica generada por la pandemia causó un desplome en las economías. Muchos empresarios  cerraron sus negocios o despidieron a sus empleados porque están en quiebra. Las situaciones más críticas de los dueños de establecimientos es el desplome de las ventas y los despidos masivos.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), 2,7 millones de empresas podrían cerrar, lo que implicaría la pérdida de 8,5 millones de empleos.

El comercio también perderá 1,4 millones de compañías y 4 millones de puestos de trabajo formales, y el turismo por lo menos 290.000 empresas y un millón de puestos de trabajo. (I)

Multinacionales se van de Argentina por la recesión
En las últimas semanas, empresas multinacionales confirmaron el cierre definitivo de plantas operativas en Argentina y anunciaron que se irán con su producción a otros países. Son firmas que decidieron dar
un giro estratégico como consecuencia de la recesión de la economía local, agravada por la pandemia de covid-19.

Si bien el coronavirus provocó un derrumbe de la economía a nivel global, Argentina ya mostraba estadísticas negativas en materia productiva antes de la pandemia.

De hecho, en el caso del sector automotriz, las compañías eligen como destino predilecto para mudarse a Brasil, país en el que el coronavirus provoca más de 75.000 muertos y ya superó los dos millones de contagios.

No sería correcto entonces decir que la pandemia es la principal razón detrás de la cantidad de empresas que deciden marcharse, según expertos. (I)

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