Nave rusa Soyuz se acopla con éxito a la EEI

16 de noviembre de 2011 - 08:15

La Estación Espacial Internacional (EEI) dio hoy la bienvenida a los nuevos tripulantes que entraron por las escotillas de su módulo Poisk tras acoplarse con éxito la nave Soyuz TMA-22 con la plataforma espacial.

La maniobra se produjo a las 05.24 GMT y transcurrió sin inconvenientes, informó el Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia.

Los cosmonautas rusos Antón Shkáplerov y Anatoli Ivanishin y el astronauta estadounidense Daniel Burbank se encuentran en buen estado físico tras el vuelo, afirmó Valeri Bogomólov, portavoz del Instituto Médico-Biológico de Moscú, citado por la agencia RIA-Nóvosti.

Los recién llegados, que permanecerán 124 días en la plataforma, se sumaron a los tres miembros de la misión permanente: el comandante, el estadounidense Michael Fossum, y los ingenieros de a bordo ruso Serguéi Vólkov y japonés Satosi Furukawa.

Los nuevos tripulantes de la EEI realizarán un total de 37 experimentos y, además, pondrán en órbita el minisatélite Chibis-M, que hace dos semanas llegó a la plataforma a bordo del carguero ruso Progress M-13M.

La Soyuz TMA-22 fue lanzada este lunes con ayuda de un cohete Soyuz FG desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán).

El calendario de vuelos espaciales de Rusia fue revisado en varias ocasiones debido a la necesidad de hacer más pruebas a los motores del cohete "Soyuz", cuyo fallo llevó a la pérdida del carguero "Progress M-12M", que se estrelló el pasado 24 de agosto en Siberia.


El accidente del Progress fue el primero desde 1978 y ocurrió poco después de que los cargueros y las naves Soyuz se convirtieran en el único eslabón entre la Tierra y la EEI, tras la jubilación de los transbordadores estadounidenses.

Tras el fracaso del Progress el primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, ordenó a Roscosmos, la agencia espacial del país, endurecer los controles de calidad en la fabricación de aparatos espaciales y sus piezas.

Sin embargo, la cadena de fracasos de la industria espacial rusa continuó la semana pasada con el lanzamiento de la estación interplanetaria Fobos-Grunt, que por un fallo aun no esclarecido quedó en la órbita terrestre en lugar de enfilar hacia Marte.

De momento, todos los esfuerzos emprendidos por los especialistas de tierra para reanimar la Fobos-Grunt han sido estériles.

El lanzamiento de esa estación debía marcar el inicio de una ambiciosa misión de 34 meses que incluía el vuelo a la luna marciana Fobos, el descenso en su superficie y, finalmente, el retorno a la Tierra con una cápsula con 200 gramos de muestras del suelo del satélite marciano.

Con anterioridad, Rusia perdió el satélite de telecomunicaciones Express-AM4, además de un satélite militar geodésico y otros tres satélites que había lanzado para completar su sistema de navegación GLONASS, análogo al GPS estadounidense.

Tras la pérdida de los GLONASS, Putin relevó al director de la agencia espacial rusa (Roscosmos), Anatoli Permínov, y nombró en su lugar a Vladímir Popovkin, ex viceministro primero de Defensa.

En medio de aquellos accidentes y de cara a las elecciones presidenciales, las autoridades rusas se han abstenido de comentar los fracasos del sector, mientras la agencia espacial Roscosmos negó que haya una crisis sistémica en la industria espacial rusa.

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