Especial coronavirus

Mascarillas, un peligro ambiental

La incorrecta disposición final de los implementos de uso diario durante la pandemia por coronavirus puede convertirlos en un riesgo para la salud y la naturaleza. Muchos son arrojados en la calle y generan contaminación.
06 de mayo de 2020 00:00

Después de más de un mes de confinamiento, las normalmente bulliciosas calles de Kalamata, una ciudad griega al suroeste de Atenas, están en gran parte vacías.

Como en el resto de Grecia, los habitantes de la urbe solo pueden salir en circunstancias estrictas, como hacer ejercicio durante un tiempo breve y comprar comestibles. Pero los guantes, las toallitas y los frascos de desinfectante desechados, que emplean las personas para protegerse, están esparcidos en parques, aceras y carreteras.

El problema no se limita a la pequeña ciudad griega. Residuos similares están causando problemas en metrópolis más grandes como Nueva York y Londres. Incluso han llegado hasta las deshabitadas islas Soko, a pocas kilómetros de Hong Kong, China.

Gary Stokes, del grupo conservacionista OceansAsia, encontró unas 100 mascarillas durante tres visitas realizadas a la playa. “Hasta ahora no habíamos encontrado tantas mascarillas en un lugar tan remoto”, cuenta Stokes, quien sospecha que provienen de la cercana China o Hong Kong. “Cuando las encontramos tan solo habían pasado entre seis y ocho semanas desde que se hubiera extendido su uso”, cuenta.

Impacto en la vida silvestre

Guantes desechables, mascarillas y otros equipos de protección individual (EPI) son fundamentales para quienes luchan contra la pandemia, pero también son muy utilizados por el público.

Debido a que no siempre se eliminan adecuadamente, los ecologistas temen consecuencias negativas para la vida silvestre y la lucha contra la contaminación por plásticos. “Si se tiran a la calle, cuando llueve los guantes y las mascarillas terminan en el mar”, explica Anastasia Miliou, bióloga marina y directora de investigación del Instituto Archipiélago de Conservación Marina, con sede en Grecia.

Los problemas de gestión de residuos son sistémicos en Grecia, y por ello incluso los guantes y las mascarillas que se desechan a la basura pueden terminar en el medio ambiente. También en Hong Kong, donde la basura es rara, existen otras formas en que las mascarillas pueden llegar al mar, según Stokes.

“La gente va caminando, saca su cartera y del bolsillo cae accidentalmente una mascarilla”, explica. Incluso si se echan a la basura, son lo suficientemente livianas como para volar. Y una vez entran en el agua, son una amenaza para la vida marina.

Ecologistas como Stokes temen que las mascarillas y los guantes desechables tengan efectos negativos en la lucha contra la contaminación por plásticos en el mar.

“En las aguas de Hong Kong tenemos delfines rosados y tortugas verdes que pasan por este lugar”, alerta Stokes. “Un estudio publicado recientemente mostró que el plástico acaba poblándose de algas y bacterias cuando lleva tiempo suficiente en el agua y oliendo a comida para las tortugas”.

Los EPI que no acaban en el medio ambiente ni en el mar, tampoco son necesariamente fáciles de tratar, según Joan Marc Simon, director de Zero Waste Europe, una ONG con sede en Bruselas.

Señala el plan de reciclaje europeo, según el cual los minoristas y productores pagan por la recogida y tratamiento de los envases plásticos. Como los guantes no se consideran embalaje, no se pueden poner en los contenedores de reciclaje de los hogares, explica Simon.

Incluso los guantes de látex natural no siempre son una opción ecológica, según Simon. Depende de los aditivos químicos que contenga, algunos de los cuales pueden dañar el medio ambiente cuando se descomponen. (I)

Gary Stokes, de la ONG Oceansasia, muestra las mascarillas, guantes y otros desechos encontrados en el mar
Foto: Tomada de oceansasia.org
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