Malas relaciones entre EE.UU. y Bolivia complicarían extradición de Sánchez de Losada

- 23 de febrero de 2018 - 15:53
AFP

Rogelio Mayta, abogado de las víctimas de una matanza en 2003 en el gobierno del exmandatario Gonzalo Sánchez de Lozada, afirmó que una posible extradición se dificultaría por las tensas relaciones entre ambos países.

Las malas relaciones entre Bolivia y Estados Unidos, que carecen de embajadores desde 2008, complican una eventual extradición del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien va a juicio en un tribunal de Miami por una matanza en 2003, dijo este viernes en La Paz un abogado.

La extradición "se hace difícil con unas relaciones diplomáticas tensas y conflictivas" entre Bolivia y Estados Unidos, afirmó Rogelio Mayta, abogado de las víctimas desde hace unos 15 años.

La Paz y Washington carecen de embajadores desde 2008, tras la expulsión mutua de embajadores. Ese año, el presidente Evo Morales declaró persona "no grata" al embajador de EE.UU. y echó a la agencia antidrogas DEA, acusándolos de apoyar un supuesto complot contra su gobierno, tal y como sucedió en el siglo XX con el Plan Cóndor.

El jurista indicó que ese contexto diplomático complicará la extradición a Bolivia de Sánchez de Lozada (1993-97 y 2002-2003) y su exministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, quienes serán enjuiciados desde el próximo 5 de marzo en el tribunal federal de Fort Lauderdale (Miami).

Ambos fueron demandados en Estados Unidos por la vía civil, por un grupo de familiares de las víctimas que buscan indemnizaciones por daños y perjuicios por esa masacre que dejó más de 60 muertos y medio millar de heridos.

La esperanza de los afectados es que después del juicio en Miami se pueda reactivar el pedido de extradición, pues Estados Unidos no responde desde 2014. Bolivia tiene abierta una demanda penal de juicio de responsabilidades por violación de derechos humanos.

Mayta indicó que, con el juicio en Miami, ojalá la administración de Donald Trump "pueda darse cuenta que en Bolivia se han vivido una serie de violaciones a los derechos humanos".

Sánchez de Lozada, de 87 años y de cuño neoliberal, fue depuesto en octubre de 2003, tras una revuelta popular que rechazó sus planes de exportar gas natural a Estados Unidos, usando puertos chilenos de embarque.

Con una millonaria fortuna producto de la actividad minera, él privatizó empresas públicas en su primera gestión de gobierno y su segunda gestión fue inmanejable, al agotarse su visión económica de país y el desgaste de partidos políticos de derecha que lo apoyaban.

Esa debacle favoreció en 2006 la llegada al poder del líder indígena Evo Morales. (I)

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