Los bolivianos festejan triunfo en la ONU al grito de “viva la coca”

15 de enero de 2013 00:00

Cochabamba.-

Masivas concentraciones en las regiones productoras de coca festejaron ayer la reincorporación de Bolivia a la Convención de Viena sobre drogas, de las Naciones Unidas, que legaliza el mascado de la hoja de coca.

Los actos estuvieron encabezados por el presidente Evo Morales, ex cultivador de coca, que también celebró arropado por multitudes y al grito de “viva la coca y mueran los yanquis”.

El mandatario, quien sigue siendo líder sindical de los campesinos cocaleros de la zona de Chapare (centro), se dirigió a decenas de miles de personas en la ciudad central de Cochabamba, que acogió la mayor de las concentraciones que se realizaron en diversos puntos del país, dentro de una jornada  dedicada al masticado de coca o “acullicu”.

Una enorme hoja de coca, bosquejada en el piso con las láminas verdes y planas, precedió el escenario donde el gobernante dijo que “gracias a la lucha del pueblo” Bolivia logró “cambiar las normas del imperialismo norteamericano”.

Al terminar su discurso, el mandatario gritó varias veces “Kausachum coca, huañuchum yanquis”, considerado el “grito de guerra” de los cocaleros y que en lengua quechua significa “viva la coca y mueran los yanquis”.

“Llegó el triunfo para que el mundo reconozca que la hoja de coca no es veneno, que la hoja de coca no es estupefaciente, que la hoja de coca es parte de nuestra vida y de nuestra cultura”, manifestó.

En La Paz miles de personas marcharon también por el centro de la ciudad, mientras que  en Santa Cruz los cocaleros protagonizaron una concentración menor en la plaza principal.

Los campesinos, indígenas, productores y comerciantes de coca escenificaron el masticado de esta planta y defendieron que en su estado natural no es cocaína y mostraron decenas de productos derivados, entre los que pudieron verse infusiones, remedios, ungüentos medicinales, preparados energéticos y harinas.

La ONU readmitió el viernes pasado a Bolivia en su Convención de 1961 sobre drogas, con la inclusión de la reserva al masticado de la hoja de coca, un año después de que La Paz denunciara ese mecanismo que proscribía la práctica ancestral del mascado.

Solo 15 países, entre ellos Estados Unidos, presentaron objeciones a la excepción planteada por Bolivia sobre el veto al “acullicu” establecido en la convención única antidroga de las Naciones Unidas de 1961. Habría sido necesaria la oposición de al menos 61 de los 192 países miembros de la ONU para frenar la solicitud del gobierno  boliviano.  

Así, tras un año de ausencia, Bolivia retornará el 10 de febrero a la Convención antinarcóticos del 61 con la aplicación de esa excepción sobre el “acullicu” en su territorio, pues a nivel internacional la planta seguirá en la lista de estupefacientes de la ONU.

Morales mencionó que no solamente se ha legalizado el “acullicu” o “pijcheo”, sino que se ha consolidado el derecho de Bolivia a cultivar la coca para usos culturales. Bolivia produce 27.200 hectáreas de coca, a pesar de que la legislación únicamente reconoce un máximo de 12.000.