Los legisladores suecos no tienen sueldos altos, asesores ni viáticos

- 06 de marzo de 2019 - 00:00
Los parlamentarios suecos se consideran personas normales que proveen un servicio a los ciudadanos.
Tomado del sitio CiberCuba

Los congresistas perciben el equivalente a menos del doble de lo que gana un profesor de primaria. Pagan su propia alimentación, sus familias no gozan de beneficios y reciben una tarjeta para usarla en el transporte público.

En Latinoamérica es difícil imaginar que un congresista reciba una tarjeta para el autobús o el metro y su salario sea un poco más que el de un profesor. Si usted cree que no es posible, debe saber que sí es posible y el Parlamento sueco es ejemplo de ello.

Los legisladores de ese país, cuenta una nota de la cadena BBC, trabajan en despachos de siete metros cuadrados, viven en apartamentos pequeños para funcionarios y tienen límites estrictos a la hora de usar el dinero de los contribuyentes.

Los diputados suecos no disfrutan de beneficios adicionales como los que tienen los parlamentarios de otros países, como presupuesto para fletar aviones, ayuda para el alquiler, dietas, contratación de asesores particulares, ayuda para gastos médicos, guardería pagada para los hijos y fondos para la divulgación del mandato, entre otras cosas.

“Somos ciudadanos comunes”, contó a BBC News Brasil el diputado Per-Arne Håkansson, del Partido Socialdemócrata, en su despacho del Parlamento sueco.

A cada inicio de mandato, los 349 diputados suecos reciben -igual que el presidente de la Legislatura- una tarjeta anual para utilizar el transporte público.

Los carros oficiales son pocos y tienen uso limitado. El Parlamento posee solo tres vehículos, del modelo Volvo S80. Esta flota solo está a disposición del presidente del legislativo y sus tres vicepresidentes para actos oficiales. “No es un servicio de taxi”, explicó René Poedtke, del sector administrativo del Parlamento. “Los carros no sirven para llevarlos a casa o al trabajo”.

En Suecia, el único político que tiene derecho a carro de forma permanente es el primer ministro. Y el carro pertenece a la flota de la policía secreta sueca, la Säpo (Säkerhetspolisen).

Los ministros pueden pedir vehículos “cuando tengan fuertes razones para necesitarlo”, según dice un asesor del gobierno.

El salario bruto de un diputado del Parlamento sueco es de 66.900 coronas suecas al mes (unos $ 7.200).

Tras pagar altos impuestos, su salario neto es de aproximadamente 40.000 coronas suecas (unos $ 4.300), lo que equivale a menos del doble de lo que gana un profesor de primaria en Suecia.

Si un diputado tiene la base electoral fuera de Estocolmo, puede solicitar el llamado “traktament”, una ayuda para los días de la semana en los que trabaja en la capital del país. Esta ayuda, exclusiva para los parlamentarios que no tienen residencia permanente en la capital, es de 110 coronas suecas (unos $ 12).

Un vistazo a los precios de Estocolmo da una noción de lo que se puede comprar allí con 110 coronas: un café con tres o cuatro panes o una pizza con una bebida gaseosa. Los congresistas deben usar servicio de lavandería comunitario para su propia ropa y su familia tampoco recibe ningún beneficio. (I)

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