La violencia y el hambre ponen en peligro a 2.000 migrantes en barcos frente a Birmania

19 de mayo de 2015 - 09:03
Un bangladesí reza en una esquina, mientras personal fumiga un sitio destinado para el refugio de los migrantes rescatados en Langsa, en la provincia de Aceh, en Indonesia. Foto: AFP

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) indicó este martes que al menos 2.000 migrantes están atrapados desde hace casi mes y medio a bordo de barcos frente a las costas birmanas y corren el riesgo de ser víctimas de la violencia y el hambre.

"Han estado atrapados durante más de 40 días en al menos cinco barcos cerca de las costas de Birmania y Bangladesh", dijo a la agencia AFP la portavoz de la Acnur, Vivian Tan. La agencia tiene datos que indican que a bordo "hay falta de comida, deshidratación y violencia", añadió.

Migrantes rescatados han relatado que al menos 100 personas murieron en sangrientos choques entre rohingyas y bangladesíes, armados con hachas, cuchillos y barras de metal, en un barco varado frente a las costas de Indonesia, según relataron sobrevivientes de ambos grupos.

La violencia estalló cuando comenzaron a escasear el agua y la comida, dijeron los supervivientes instalados ya en un campamento de la provincia de Aceh (Indonesia). Algunos hablan de hasta 200 muertos.

Muchos se salvaron porque saltaron al agua cuando estallaron los encarnizados enfrentamientos y fueron socorridos por pescadores locales, que los llevaron hasta la costa.

"Los que querían salvar sus vidas tuvieron que saltar al mar, pero mi hermano no pudo. Cuando lo encontraron, lo golpearon, lo degollaron y lo arrojaron al mar", afirmó a la AFP Asina Begun, un migrante rohingya de 22 años.

En cambio, testigos bangladesíes dijeron que los rohingya, una minoría musulmana perseguida en Birmania, eran favorecidos por el capitán del barco, que les daba casi toda el agua y la comida, y que fueron atacados cuando pidieron que se compartieran los víveres.

"Desde el puente superior nos tiraban agua caliente y agua mezclada con pimienta y los que lograban subir eran atacados con cuchillos", contó Hussein, un migrante bangladesí, al tiempo que mostraba su cuerpo cubierto de cicatrices.

Aún estremecidos por la pesadilla vivida en el barco, los migrantes viven en la angustia de no poder comunicarse con sus familiares, de quienes no tienen noticias desde hace varios meses, cuando se embarcaron para esta trágica travesía.

La ONU exhortó hoy Indonesia, Malasia y Tailandia a que permitan el desembarco de los refugiados varados frente a sus costas.

Esos tres países, junto a las diez naciones del bloque regional de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés) deben fortalecer las operaciones de búsqueda y rescate de las embarcaciones llenas de migrantes y "facilitar un desembarco seguro", indicó el portugués Antonio Guterres, Alto Comisionado para los Refugiados, y otros responsables, en un comunicado.

Los migrantes deben ser alojados en zonas seguras y en condiciones humanas y recibir asistencia médica, afirmó la ONU.

Luego debe examinarse en forma individual la situación de cada migrante para determinar si necesita protección como refugiado, como solicitante de asilo político, apátrida o víctima de trata de seres humanos, añadieron.

Más de 88.000 personas han emprendido esta peligrosa travesía desde inicios del 2014, de los cuales 25.000 en el primer trimestre del 2015, según la ONU. (I)

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