La herencia que recibe Humala

19 de junio de 2011 - 00:00

Un Perú pujante, pero fracturado, con un crecimiento económico anual de más del 7%, aunque, a la vez, reprimido. Así recibirá el país el presidente electo Ollanta Humala, el  próximo 28 de julio, de manos del mandatario Alan García.

19-6-11-mundo-elecciones-ollantaSegún datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la pobreza en la nación vecina disminuyó en un 3,5% entre  2009 y 2010, al pasar de 34,8% a 31,3%. Su director Aníbal Sánchez hace un balance y detalla que la economía peruana ha crecido en tasas significativas a un promedio anual del 7,1% en los últimos cuatro años (2006-2010). 

En 2001, la pobreza afectaba al 54,8% de la población peruana,  reduciéndose al 44,5% en 2006 y al 31,3% el año pasado, lo cual implica que al 2010 se registraron 9 millones 221 mil pobres en Perú, explica el funcionario a El Telégrafo. 

Sin embargo, no todo Perú se beneficia de la bonanza económica. En las zonas rurales se concentra el 54,2% de la pobreza, mientras que en la urbana  apenas el  19,1%. De sus 24 departamentos, 14 enfrentan las tasas más altas de pobreza que superan la nacional, entre ellos Huancavelica (66,1%), Apurímac (63,1%), Huánuco (58,5%), Puno (56,0%), Amazonas (50,1%) y Cusco (49,5%). 

En diez departamentos, en cambio, se presentan tasas inferiores al promedio nacional, como en San Martín (31,1%), Áncash (29,0%), Ucayali (20,3%), Tumbes (20,1%), Arequipa (19,6%), Tacna (14,0%), y Lima (13,5%). Pero los  números por sí solos son fríos, reflejan cálculos o realidades medibles, por lo que Sigifredo Burneo, docente principal de la Universidad Nacional de Piura,  interpreta, sin porcentajes, que el presidente electo recibirá un país escindido por graves diferencias de carácter económico, educativo y social.

En primer lugar -resalta Burneo- Lima constituye el eje vertebral de un modelo de desarrollo centralista, donde el beneficio de la riqueza nacional se expresa en mejores condiciones por el caudal electoral que significa. Mientras tanto, los gobiernos regionales sufren carencias de diferente naturaleza por la actitud mezquina de favorecer al centro capitalino y por las trabas de carácter burocrático que obstaculizan la distribución económica apropiada y oportuna, añade.

En el aspecto social, el docente señala que las oportunidades de trabajo mejor remunerado, en cantidad y calidad, se encuentran en Lima y en algunas capitales regionales del interior del país, mientras que la mayor parte del territorio está en condiciones de postergación y miseria. “Las cifras macroeconómicas indican que la pobreza se ha reducido en el 35% de la población; pero se cuidan de señalar que tal crecimiento sólo se da en algunas zonas y no de manera homogénea en todo el país”, enfatiza.

Desde México, Óscar Ugarteche, investigador titular peruano del Instituto de Investigaciones Económicas (UNAM), considera que Humala recibirá un país polarizado que se ha visto expresado en el voto: el rural a favor de él y el urbano de Lima a favor de su ex contrincante, Keiko Fujimori.  

El catedrático analiza que el Perú rural está más arrastrado por la necesidad de una mejor distribución del ingreso, mientras que el urbano está hechizado por el auge del consumo. Tras ello, el investigador afirma que la realidad es que Perú es el país con menos peso del salario en el PIB  de América Latina (22%) y por la combinación de eso más el racismo, la población joven emigra.

Para el politólogo peruano  Nelson Manrique, el crecimiento económico que goza su país ha logrado enriquecer a los sectores más acomodados de la sociedad, pero no ha significado una mejora para el grueso de sus habitantes.

En Perú hay un conjunto de demandas sociales insatisfechas, como en Puno por ejemplo, donde la población se tomó la capital y se formó una tremenda sonada en contra de las concesiones mineras, dice. “Humala va a encontrar un movimiento popular en efervescencia y tiene que ganar el tiempo y negociar para poder empezar a implementar su programa”, agrega Manrique.

Perú es una nación donde hay un 20% del voto fijo fujimorista. El año 1999, antes de que Alberto Fujimori dejara el poder -resalta el analista- el Estado estaba repartiendo ayuda alimentaria a 9 millones y medio de peruanos. Afirma que era una política de asistencialismo que  le sirvió para construir una clientela, por lo que  en sectores pobres donde  no han visto que la democracia los beneficie consideran que mejor es “tener un padrino que cumpla, a una democracia que no marche”.

“Hay gente  de clase media que siente miedo, y Ollanta Humala tendrá que tranquilizarla, tendrá que tratar de ganar el más amplio consenso y aislar a los sectores más recalcitrantes de la derecha.  Eso va a requerir habilidad política, y un manejo que se verá en estas semanas que median entre la  elección y el 28 de julio en que va a asumir el poder”, considera Manrique.

19-6-11-mundo-ollantaSegún el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la economía peruana se caracteriza, principalmente, por el aporte al PIB (Producto Interno Bruto) de la producción manufacturera y con el 16% del valor agregado destaca, sobre todo, la industria de bienes de consumo. La segunda actividad en importancia es el comercio (14,6%) al por mayor, al por menor, y ventas y reparación de vehículos. Continúa el aporte de la actividad agropecuaria (7,6%), el de el transporte y comunicaciones (7,5%) y el de la de construcción, muy dinámica en los últimos tiempos, (5,6%). El resto lo aporta la minería, que ha ganado bastante relevancia en la última década.

Con estas cifras sobre la mesa, Ollanta Humala, quien aseguró que no cambiará el modelo económico actual, empezará a gobernar, pero lo hará “con inclusión social y repartiendo mejor las riquezas”.

Alberto Adrianzen, coordinador de la Comisión de Transición del nuevo mandatario, manifiesta a este Diario que el nuevo presidente  recibirá un país que crece, aunque la riqueza no ha llegado a todos los peruanos. “Es  un crecimiento, como siempre he dicho, avaro con los sectores populares, que se muestra en los bajos ingresos y en un crecimiento económico y significativo en Lima”, resalta.

Para Adrianzen, el país más que polarizado está fracturado entre las provincias y la capital. De hecho, indica, éste ha sido una constante, hay fuentes de conflicto y puso también de ejemplo el paro  que se realiza en Puno. Por eso, el coordinador, que criticó la “relación clientelar” del Estado y los pobres en el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), destaca que el objetivo de Humala es gobernar con inclusión social. “Con una inclusión política, ciudadana y de derechos”.

Adrianzen calcula que la tasa del desempleo en Perú está entre el 8 y 10%, pero recalca que el problema no es la falta de trabajo, sino el empleo informal, precario y sin seguro social, sin salario mínimo (aproximadamente 180 dólares), sin horas de trabajo y sin derechos laborales.

“Lo que se va a hacer es todo un programa de apoyo a la microempresa, tanto en el campo como en la ciudad, mediante préstamos avalados por el Estado, en función de que las empresas, poco a poco, vayan formalizando e incorporando en forma legal a los trabajadores”, asegura el coordinador.

Mario Palomino, especialista en política y catedrático de Lengua y Literatura, manifiesta que el Perú que recibirá Humala es un país que tiene la  esperanza de que el nuevo gobernante cumpla el crecimiento económico con inclusión. Que acabe con los rezagos del terrorismo existente y que consiga derrotar el clima de inseguridad reinante para lograr la paz que tanto se anhela.

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