Juan XXIII y Juan Pablo II fueron proclamados santos

- 27 de abril de 2014 - 04:28
El papa Francisco lanza incienso durante la ceremonia solemne de canonización en la plaza de San Pedro. Foto: EFE

El papa Francisco proclamó hoy la santidad de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II y pidió, en una multitudinaria ceremonia en la Plaza de San Pedro, que ambos pontífices sean inscritos en los libros de los santos de la Iglesia.

Lo hizo en latín, al comienzo del acto en el que la Iglesia Católica eleva a los altares a los dos papas, en una ceremonia que concelebra con el papa emérito Benedicto XVI.

La proclamación de la santidad de los dos papas fue recibida con un gran aplauso en la Plaza de San Pedro, así como en otros lugares de Roma, donde decenas de miles de peregrinos se concentran ante pantallas gigantes desde las que siguen la ceremonia.

El prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, presentó a Francisco "las tres peticiones" de canonización para ambos papas, primero con "gran fuerza", después con "mayor fuerza" y, por último, con "grandísima fuerza".

A lo que el papa pronunció la fórmula: "En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II".

Y finalmente, instó a que los dos papas sean inscritos en los libros de los santos.

En su homilia, Jorge Bergoglio dijo que Juan XXIII y Juan Pablo II, "restauraron y actualizaron la Iglesia según su fisionomía originaria".

El Pontífice indicó que los dos nuevos santos "fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia (término griego que significa libertad) del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia".

Juan Pablo II fue canonizado tras un proceso récord por su brevedad, gracias a que Benedicto XVI autorizó abrir el proceso sin esperar que pasasen cinco años desde su muerte.

No obstante, el proceso para su beatificación y posterior canonización ha pasado por todos los requisitos, entre ellos el de los dos milagros realizados por su intercesión, el de la sanación de la monja francesa Marie Simon-Pierre y el de la costarricense Floribeth Mora, ambas hoy presentes en San Pedro.

Mientras que en el caso de Juan XXIII, beatificado en el año 2000 por Juan Pablo II, el papa Francisco aceleró el proceso al firmar el decreto para su canonización sin que se hubiese aún comprobado el segundo milagro necesario para ser santo.

Durante la ceremonia se exhibieron en el altar las reliquias de los papas recién proclamados santos, las mismas que en la beatificación.

El relicario en plata con la sangre del papa Karol Wojtyla fue llevado a Francisco por Floribeth Mora Diaz, la mujer costarricense cuya sanación en 2011 fue considerada el segundo milagro que sirvió para canonizar Juan Pablo II.

Mientras que la reliquia de Juan XXIII, el "papa bueno", era un trozo de piel que fue removido de su cuerpo fue entregado por los sobrinos-nietos de Roncalli.

Francisco terminó la ceremonia saludando al papa emérito, a quien estrechó las manos.

También saludó a las 93 delegaciones, entre las que había 24 jefes de Estado y Gobierno, y entre los que se encontraban los reyes de España y de Bélgica, además de los presidentes de Paraguay, Honduras, El Salvador, Ecuador, Albania, Croacia, y Polonia, entre otros.

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